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20 años de PlayStation, nuestros 20 juegos favoritos en Zonared
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ANIVERSARIO

20 años de PlayStation, nuestros 20 juegos favoritos en Zonared

Por ZONARED
Categoría: Reportaje
2 de Diciembre 2014 | 16:30

Sergio Mediavilla, 'Final Fantasy'

Aunque mis comienzos con esto de los videojuegos se remontan a épocas más cercanas a las de MegaDrive y Sega Saturn que a la de la ya veinteañera PlayStation, le debo a este invento descartado de Nintendo el volver a engancharme a esto de los videojuegos en plataformas de sobremesa, y bueno, en general el volver al sector en su conjunto, ya que desde que mis queridas plataformas mencionadas antes pasasen a mejor vida mi relación con el mundo del videojuego se detuvo.

Un feliz reencuentro

Pasaron los años. Uno comienza a visitar la casa de los amigos y compañeros de clases. Empezaba a descubrir cosas que en la mía brillaban por su ausencia. Junto a un decodificador del extinto Vía Digital se encontraba la primera PlayStation que veía en mi vida. Correría el año 97 tranquilamente, por lo que la plataforma ya llevaba un par de años en el mercado. Hasta ese momento lo máximo a lo que me había acercado al sector del videojuego tras mi "marcha" era en PC, donde jugaba a títulos como los primeros 'Monkey Island', 'Worms' o hasta al juego español por excelencia en aquellos tiempos, 'Commandos'.

Final Fantasy VII

Al llegar esa tarde a casa del compañero lo vi jugando a 'Final Fantasy VII'. En ese preciso momento creo que se abrió de nuevo mi vena "gamer", y no precisamente por el juego en sí, sino por lo que se podía hacer sin necesidad de encender el sobremesa. Cabe aclarar que en los tiempos de MegaDrive y Sega Saturn servidor levantaba apenas 2 palmos del suelo y ni sabía que leches era eso del concepto "consola" o "videojuego", algo que no empecé a controlar hasta la llegada de la consola de Sony.

Después de la tan alardeada entrega de la franquicia me enseñó y jugamos a otros de los títulos que tenía de manera algo "Jack Sparrow", y poco a poco se fue gestando las ganas de engancharme a un mundo en el que, 20 años después, no sólo mantengo como hobby, sino del que además obtengo mucho más que mera diversión y que comenzó con la caja gris y su ahora ya retro y melódica sintonía al aparecer el logo en colores básicos de la marca.

Durante unos cuantos meses más seguía jugando a la consola en casa de mi amigo ya que la economía familiar, sin que fuese realmente mala, tampoco era tan boyante como para, de un día para otro, comprar una consola. Me convertí sin darme cuenta en un fan de 'Final Fantasy' para acabar confirmándome como tal con la llegada de la octava entrega. Entre medias había jugado a casi todo el catálogo de la consola gracias a las "habilidades sparrowescas" de los hermanos de mi amigo, pero aún no tenía consola, aunque era algo que podría remediar gracias a ese "trance" por el que pasaba la gran mayoría de los niños, la bendita comunión, y sí, aunque no soy creyente, la comunión era BENDITA, así, con letras grandes, porque gracias a ella tuve una tele en mi cuarto y, por fin, una PlayStation comprada a mi primo, también "sparrowesca", que ya no la quería.

Final Fantasy VIII

Recuerdo que, una vez conseguida la consola lo siguiente era hacerme con una entrega original de 'Final Fantasy VIII' y nuevamente la ocasión me la pintaron calva. Nunca, jamás de los jamases, me veréis comer algo como el pescado en cualquiera de sus variantes, pero una copia original del título bien valía pasar ese sacrificio. Mis padres sabían que yo quería el juego, y ellos querían, por recomendación, que yo comiese pescado, así que llegamos a un acuerdo. Yo me comía un pescado y ellos, si lo conseguía, me compraban el juego.

Creo que hasta la fecha, y tengo 26 años, nunca me ha costado tantas lágrimas un juego. Creo que desde entonces le tengo un trauma especial a los lenguados, pescado elegido para la "prueba de fuego", pero bien valieron cada una de las lágrimas cuando al meter el CD1 en mi consola y meter la Memory Card amarilla eléctrica vi a Seifer y Squall darse de leches en pantalla para luego conocer a Quistis, Rinoa, Selphie, Zell, Irvine, Laguna, Cid, el bonito jardín de Balamb, Edea y toda la historia que relacionaba a los personajes con un aspecto gráfico que me dejo con la boca a tres palmos del suelo. Hasta años más tarde no comprendí lo que eran esos fondo pre-renderizados, esas secuencias CG y los trucos empleados para que el juego se moviese, pero tampoco me hacia falta, lo disfrutaba sin importarme el cómo se había hecho.

Tras él llegaron Yitán, Daga, Vivi... y mis alabanzas hacia Squaresoft se incrementaban al mismo paso que mis ganas de tener más y más, de hecho llegué a montar una web dedicada en exclusiva a la saga y mi sobrenombre en la red, algo tan simple y tontorrón como "darkstrim", se lo debo a la franquicia. "Lifestrim", una mala traducción que hice de stream, era el nombre de la página, montada con FrontPage (dios, que viejo me siento) y subida a iEspana (¿todavía existe?).

Pasaron los años y me apunté a un clan de 'Final Fantasy XI' cuando ni siquiera tenía confirmada su presencia para la sucesora de PlayStation en nuestro territorio, con la que ya contaba gracias a un pack con 'Gran Turismo 3' comprado en el corte inglés por unas 74.000 pesetas (no me olvidaré del precio jamás). Ese clan llevaba el sobrenombre de "dark", jamás llegó a funcionar, pero todos los miembros teníamos que llevar el sobrenombre delante, y como a mi no se me ocurría ninguno me nombraron como "darkstrim".

Han pasado 20 años desde que se lanzase al mercado la plataforma que me reenganchó al sector, la que me impulsó definitivamente dentro de él. Una plataforma en la que no miraba fotogramas por segundo, ni que compañía había hecho tal o cual juego, simplemente disfrutaba, y en ese sentido me gustaría recuperar parte de esos planteamientos, el jugar sin más ambición que disfrutar, el jugar por jugar sin ir a destripar, sin mirar hasta la textura más oculta en la zona más oscura de cualquier píxel repartido en la pantalla.

Parece como si muchos de los que actualmente "destripamos" lo que se produce en el sector hayamos olvidado como comenzamos en él, siendo críos, jugando en muchas ocasiones a plataformas de las que no sabíamos ni pronunciar bien el nombre, sin meternos en favoritismos de una marca u otra, simplemente disfrutando de lo que saltaba en la pantalla de nuestro televisor con tan solo pulsar un botón.

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