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Acoso en redes sociales: Nacho Vigalondo anticipó el terror de nuestro tiempo
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CIBERACOSO

Acoso en redes sociales: Nacho Vigalondo anticipó el terror de nuestro tiempo

Categoría: Reportaje
16 de Abril 2018 | 21:48

'Open Windows', un anticipo a nuestro presente

En 2014, Nacho Vigalondo estrenó la que sería su primera película en inglés, 'Open Windows'. Olvidemos por un momento la calidad o la falta de calidad de la película en sí, y analicemos la historia detenidamente. Aviso: a partir de aquí podéis encontrar spoilers de la película, que si bien no os quitarán las ganas de verla, puede que os resulten molestos. Así que continuad leyendo con precaución.

Todo comienza con un chico, llamado Nick Chambers (Elijah Wood). Nick gana un concurso que le permite cenar con Jill Goddard (Sasha Grey), una conocida actriz que es, además, su amor platónico. No obstante, ella decide que es mejor cancelar la cena; pero no se toma la molestia de avisar a Nick, sino que este se entera a través de un hacker al que no conoce de absolutamente nada. Pongámonos en la situación de Nick por un momento: teníamos un plan magnífico y, de repente, todo se va al traste y nos encontramos con que ni siquiera nos han llamado para comunicárnoslo. ¿Cómo os sentiríais? ¿Lo suficientemente molestos como para tomaros la venganza por vuestra propia mano?

'Open Windows'

Este hacker le propone a Nick una forma de vengarse: ya que no ha tenido la oportunidad de tener esa cena, podrá observar a través de una web cam todo lo que hace su actriz preferida durante esa noche. ¿Qué diríais vosotros? ¿Que sí, o que no? Nick dudó poco, y dijo que sí. Aprovechando las oportunidades que las nuevas tecnologías le ofrecían, decidió ver por qué su querida Jill había decidido darle plantón sin previo aviso. Lo que él no sabía era lo cara que iba a costarle esa decisión. Toda esta historia acaba desatando un debate que en el 2014 se consideraba en auge, pero que es precisamente ahora, en 2018, cuando está realmente reputando: la seguridad, la privacidad y, sobre todo, el ciberacoso.

Un nuevo término pero con las mismas conclusiones

Desde que las redes sociales comenzaron a ganar cada vez más y más usuarios, un nuevo término empezó a resonar en nuestras cabezas: ciberacoso, o cyberbullying. Es decir, el acoso a través de las redes sociales, un acoso que va mucho más allá de insultar a una persona cuando te la encuentras por la calle, o de criticarla a sus espaldas, o de pegarle un empujón en los pasillos del instituto. Un acoso que se introduce en tu casa, en tu móvil, en tu privacidad; que amenaza con corromper absolutamente todos los momentos de tranquilidad de tu día a día, que se acuesta contigo en tu cama y no te deja respirar ni un solo segundo. Porque eso es precisamente el ciberacoso: un acoso capaz de romper todas las barreras, absolutamente todas, y atraparte entre sus garras.

Vivimos a través de las redes sociales

Vigalondo ya nos anticipaba este tipo de acoso, uno que se aprovecha de las nuevas tecnologías y todo lo que estas proporcionan para torturar a las víctimas. Hubo quien, en su momento, le tachó de exagerado, pero a día de hoy estamos viendo que incluso se quedó corto en según qué puntos. Porque espiar a una persona a través de una webcam es tan sencillo como averiguar las contraseñas de todas sus cuentas en las redes sociales, o incluso sus datos bancarios. Para aquellos que realmente tienen conocimientos informáticos, todo esto es coser y cantar. Eso nos hace dudar a los usuarios medios en muchos momentos, nos hace replantearnos si realmente estamos seguros utilizando cualquier tipo de red social.

Si los niños antes se quejaban de que en el colegio les insultaban, imaginad ahora cuando encima los "matones" se pueden amparar detrás de una cuenta anónima de cualquier red social para amenazarles incluso de muerte sin que eso tenga ningún tipo de repercusión real. Desgraciadamente, y pese a lo doloroso que puede ser el ciberacoso, aún este no tiene la consideración que sí que tiene el acoso. Es por ser algo novedoso, por no haber sido estudiado en profundidad aún, y, como siempre, por considerarse algo "de niños". Mas jamás el insultarse, agredirse física o verbalmente, o cualquier cosa por el estilo, debe considerarse algo de niños, o algo sin importancia. Los daños psicológicos que este tipo de acoso puede dejar en la víctima son igual de graves que el del acoso en persona, o incluso más; como la psicóloga de la fundación ANAR, Yanire Gutiérrez, explicó en una entrevista a eldiario.es, este ciberacoso provoca que "no solo nos encontremos con el acoso de forma presencial, sino que lo llevemos en dispositivos que nos acompañan las 24 horas del día". Es como tener una voz constante que no te deja hacer absolutamente nada sin insultarte, sin menospreciarte, sin ponerte en duda.

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