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'Valkyria Chronicles 4', el enfoque humanitario del conflicto
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OPINIÓN

'Valkyria Chronicles 4', el enfoque humanitario del conflicto

Categoría: Opinión
15 de Septiembre 2018 | 01:30

Desde su primera entrega, SEGA siempre ha perseguido una serie de valores con 'Valkyria Chronicles'. Son títulos que exploran la estrategia militar y, por lo tanto, deben contar con un trasfondo bélico, desde luego. Pero dentro de ese espacio, su guión siempre encuentra formas de tornar el campo de batalla en algo más humano y menos agónico.

No es que el drama se encuentre fuera de juego. Y de hecho, el mismo suele darse cita en la obra junto a otras como las tensiones políticas o el racismo. Pero su enfoque siempre es uno diferente. 'Valkyria Chronicles', el original, nos ponía en la piel de Welkin, un estratega pacifista, sin ir más lejos. Y tenía esas secciones tan introspectivas que hacían de sus personajes algo más que soldados. Su cuarta entrega retoma ese espíritu, pero lo torna en algo mucho mayor.

En batalla no hay santos ni pecadores

En cierto modo, es esa estética anime —que no se queda en la superficie, sino que se extiende hasta los confines de la obra— la que brinda a 'Valkyria Chronicles 4' la posibilidad de hacer evolucionar su argumento. Porque, por casualidades convenientes, el escuadrón protagonista se compone esencialmente por amigos de la infancia. Una excusa perfecta para saltarse las presentaciones y crear esos lazos que tanto pesan sobre el argumento de la franquicia.

Valkyria Chronicles 4

Esta vez el viaje es uno incluso más crudo que en la obra original. Porque en la primera los soldados se veían obligados a escapar, viendo como su hogar ardía en llamas. No obstante esta vez el viaje ha conllevado un esfuerzo previo. El escuadrón E, en su totalidad, se ha preparado para ello. Para una misión suicida que les llevará al corazón del imperio para acabar con la guerra — en una clara representación del nazismo alemán de la Segunda Guerra Mundial.

Por una vez sus protagonistas no solo son víctimas, sino que también son verdugos. No luchan por defender su país de la amenaza imperial, sino por expulsar al enemigo de su propia casa. Son invasores y la tensión se respira en todo momento. Soldados enemigos que prefieren el suicidio a su captura, habitantes que huyen de los miembros de la Federación... siempre hay un punto de incomodidad. Como si las victorias fuesen algo pírrico, un paso más en su objetivo que aplasta a quienes no comparten su visión. Al final la guerra les iguala.

El lado humanitario de la guerra

Pero incluso así, resulta especialmente destacable como el guión de 'Valkyria Chronicles 4' pretende explorar las interacciones entre sus personajes. Es algo que, en cierto modo, hereda de 'Valkyria Revolution' pero que se lleva un punto más allá. Claude, protagonista y comandante del Escuadrón E, se diferencia de Welkin o Amleth; es una persona que no lucha contra su pasado, sino contra sus ideales. Su arco de redención se propone ya en el primer capítulo y la obra pasa por tantos puntos de inflexión y flashbacks que consigue, de una u otra forma, que el jugador se identifique con él.

Valkyria Chronicles 4

Algo que no limita a su personaje principal. Porque Kai, Raz y Riley tienen también su propio trasfondo. Una personalidad propia, totalmente definida y motivos claros para unirse al ejercito. Sus motivaciones no giran tanto entorno a una causa común —mucho menos entorno a su personaje principal— sino que cada una de ellas se compone de un batiburrillo de emociones y hechos que les llevan a ser lo que son y les obligan a evolucionar a lo largo de la obra.

Y 'Valkyria Chronicles 4' consigue representarlo con cierta gracia. Me remito a esa escena en la que Welkin y Alicia, durante los acontecimientos originales, se ven apartados del grupo tras ser ella herida. En ese espacio el título se adapta a la situación y entramos en un capítulo de sigilo, donde los scripts nos obligan a movernos con la tosquedad de quien sufre un fuerte golpe en la pierna y su espacio narrativo brilla con un tono mucho más personal. Porque en esta cuarta entrega, y sin ánimo de entrar en terreno de spoilers, se viven muchos de esos momentos.

Valkyria Chronicles 4

No importa si nos encontramos en su formato de novela visual. Si se trata de una cinemática o quizás de un elemento jugable. 'Valkyria Chronicles 4' extiende esa particularidad de modo que podamos vivir —y esto no se limita a simples escenas o narraciones— las historias del resto del escuadrón, de esos personajes prescindibles, que pueden aparecer en una o dos misiones para caer en el olvido al encontrar otra unidad mejor.

Porque en esta entrega se elimina por completo el concepto de 'unidad'. Son personas. Todos y cada uno de los miembros del Escuadrón E, sin importar su rango o clase, son importantes en su mundo. En cierto punto el juego incluso nos permitirá darles una importancia extra, un arma de doble filo que hace de esa fragilidad —de la posibilidad de que caigan en batalla— algo mucho más afilado.

'Valkyria Chronicles 4' parte de unas raíces establecidas. Pero es mucho más que eso. Es personal, es cercano. No es la historia del conflicto, es la del viaje, la del camino del Escuadrón E. De sus victorias, de sus caídas. Pero, y esencialmente, es una historia que sabe cómo enfocarse en las personas.

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