AQUELLOS LOCOS CACHARROS

RETRO 'Wacky Races', recordamos las aventuras de loa Autos Locos en Dreamcast y PlayStation 2

Los inolvidables personajes de Hanna-Barbera nos ofrecieron varios grandes juegos, y hoy recordamos el que es sin duda uno de lo más divertidos.

Por Alberto Carmona 16 de Julio 2017 | 15:00

Los Autos Locos nos han dejado más de un gran juego por el camino, y allá por el año 2000 se pasearon de la mano de Infogrames por sistemas como PlayStation, PC, o Game Boy Color. Sin embargo simultáneamente a ese lanzamiento, hubo una versión especial exclusiva para Dreamcast, muy diferente de las que llegaron en aquel entonces a otros sistemas. Estrujando bien el potencial de la máquina, 'Wacky Races' se convirtió por derecho propio en el "Mario Kart" de la última consola de Sega. Sin embargo su paso no se iba a limitar solo a Dreamcast, pues un año más tarde llegaría también a PlayStation 2 con algunos retoques y el largo título de 'Los Autos Locos Presentan a Pierre Nodoyuna y Patán'.

¡Y allá van!

Ya está todo listo para dar comienzo a una nueva carrera de los Autos Locos, una nueva ocasión para ver en acción a competidores como Penélope Glamour, o Pedro Bello dándolo todo para llegar los primeros a la meta. Cada corredor ha personalizado su vehiculo acorde con su estilo, y las propuestas son de lo más disparatado y variopinto. ¿Qué ingenio sobre ruedas será el más rápido? Ya queda poco para averiguarlo, sin embargo entre las sombras se desliza una siniestra figura flacucha junto a su fiel saco de pulgas. Son el villano Pierre Nodoyuna y su perro Patán, y sin duda están tramando algún plan para tratar de ganar la carrera. ¿Qué será esta vez? ¿Tachuelas en el asfalto? ¿Deslizante aceite sobre la pista? ¡Ese malvado de Nodoyuna nunca aprende! Es hora de darle una lección, o de unirse a él en sus villanías si lo preferís...

El año que viene los Autos Locos cumplirán nada menos que 50 primaveras, medio siglo en el que con tan solo una temporada han cautivado a millones de niños (y no tan niños) por todo el mundo. El carisma rebosante de sus personajes y su simpatía, quedaron para siempre en la memoria de muchos, y de vez en cuando reaparecen para hacer aflorar la nostalgia, como en cierto anuncio de televisión de hace algunos años.

Precisamente el juego que analizamos es uno de los que más fielmente consiguió recrear el espíritu de la serie original, apostando como tantos otros por una carreras desenfadadas a lo 'Mario Kart'. Sin embargo no nos encontramos frente a un mero clon de las aventuras sobre ruedas del fontanero, si no ante un digno competidor que en su momento logró dejar muy atrás a cualquier otro juego protagonizado por el italiano saltarín de Nintendo.

Para empezar lo que más llama la atención son los preciosos gráficos de estilo cell-shading que estrujan muy bien el potencial de Dreamcast (y más tarde PS2) para ofrecer algo que por momentos parece la propia serie original. Y es que ya desde la fabulosa intro nos quedará muy claro el mimo y el cuidado puesto por los desarrolladores a la hora de recrear las aventuras originales de los Autos Locos.

Aún hoy en día si nos ponemos frente al juego tendremos la sensación de que no hayan pasado los años por él, así que imaginad el impacto en su época. Además todo corre con bastante fluidez por escenarios llenos de color y detalles que rinden homenaje al estilo de los dibujos animados de Hanna-Barbera. Incluso jugando a cuatro jugadores a pantalla partida se seguirá manteniendo un nivel de calidad sorprendente.

Y es que aunque contamos con un extenso modo para un jugador, la salsa de este tipo de juegos es sin duda el multijugador. Este es sin duda uno de los casos en los que más profundamente agradecíamos que la consola de Sega tuviese cuatro puertos para mandos de serie, ya que así era mucho más fácil juntar a varios amigos en casa y pasarlo en grande. Puestos a pedir, se podría haber echado de menos en su día un modo online. Pero a estas alturas, poco importa eso ya.

No es solo una carrera, es una aventura

Si no tenemos con quién jugar, ya os decimos que el modo para un jugador ofrece diversión a raudales para muchas horas. Curiosamente no escogeremos las carreras y modos mediante el típico y soso menú, si no que nos desplazaremos libremente en nuestro coche por un escenario abierto hasta llegar a las opciones que queremos. Esto puede parecer lioso al principio, pero pronto descubriremos que es una opción ingeniosa y divertida, que además nos permite testear nuestro coche antes de cada carrera.

No faltarán los clásicos modos de juego como Grand Prix, contrarreloj, o batalla. Y además ganar en ellos no será nada sencillo, por lo que seguramente nos tocará reintentar cada prueba más de una vez. Es de destacar el elevado nivel de dificultad, ya que aunque sea ajustable, os resultará difícil despegaros de los vehículos manejados por la consola durante la carrera por buenos que seáis (especialmente en Dreamcast).

Olvidaos de técnicas complicadas como el "snaking" y similares, el control está magníficamente adaptado al mando de Dreamcast aprovechando sus gatillos analógicos, algo que no encontraremos en PS2 aunque la respuesta sigue siendo buena. Los circuitos ofrecen los típicos atajos para recortar algo de tiempo, sin embargo también hay trampas en las que podemos perder bastantes segundos si cometemos el error de confundirlas con un atajo.

Los ítems especiales estarán presentes en cada carrera, pero no funcionan como suele ser costumbre, si no que cada vehiculo cuenta con tres habilidades exclusivas que asignaremos a los botones que prefiramos al inicio de la carrera. Estas habilidades especiales se recargan recogiendo tokens que encontraremos esparcidos por la pista, y cuando mayor sea su efecto, más tokens deberemos recoger y gastar.

Esto si que es customización

Estos movimientos especiales personalizados ayudan a aumentar la diferencia entre unos corredores y otros, por lo que escoger un vehiculo será algo muy importante. No obstante todos están más o menos equilibrados, por lo que la elección debe hacerse en base a cuál se adapte mejor a nuestro estilo de juego.

Lo referente al apartado sonoro merece mención aparte, y es que aunque por desgracia no encontraremos el tema musical de la serie original, todas las composiciones reflejan a la perfección su peculiar estilo y acompañan bien durante la carrera. No obstante lo destacable aquí son las voces y los efectos de sonido, ya que para empezar el doblaje en inglés cuenta con las voces originales de la serie. Por el contrario si optamos por el castellano, nos encontraremos con un doblaje de buena calidad aunque distinto del original.

Los efectos de sonido también son destacables, ya que son directamente los mismos que sonaban en la serie original, o en otras producciones similares. El sonido de los motores, las colisiones, los disparos, o los derrapes, nos hacen sentir como dentro de la serie de televisión. Todo un deleite para nuestro lado más nostálgico que a buen seguro nos provocará más de una sonrisa durante la partida.

Si tenemos que hablar de diferencias entre versiones, ambas ganan en unas cosas y pierden en otras, por lo que no hay un ganador destacable. Por ejemplo en Dreamcast encontramos mejor control y nos libramos del uso del Multitap, mientras que en PS2 encontraremos un mejor framerate y algunas carreras extra. Otros elementos cambian, como los pequeños retoques visuales para adaptarlo mejor a cada máquina. Pero en líneas generales se puede escoger libremente cualquiera de las dos versiones sin equivocarse.

No es fácil encontrar buenas alternativas a la serie 'Mario Kart', pero esta sin duda lo conseguía en su día, e incluso hoy en día sigue siendo altamente divertido y jugable. Y es que parece que algunos de sus desarrolladores le cogieron el punto a este tipo de juegos, tal y como demostraron años más tarde al trabajar en el estupendo 'Sonic & Sega All-Stars Racing'.

Por desgracia jugarlo hoy en día no es tarea fácil, ya que en ambas consolas es relativamente difícil de encontrar, y para colmo la versión para PS2 solamente salió en Europa. Si queréis esta última, lo mejor es buscar ediciones de otros países que no sean España (está en multi-idioma), pero al hacerlo tened en cuenta el cambio de nombre del juego según el país (la versión portuguesa tiene por cierto un título muy divertido...). En cuanto al de Dreamcast, es complicado encontrarlo por menos de 20 euros, pero con algo de paciencia podréis añadirlo a la colección.

¡Maldición y doble maldición!

En resumen, una joya por la que parecen no haber pasado los años y que os ofrecerá cientos de horas de diversión, ya sea en solitario o en compañía de otros jugadores. Se trata sin lugar a dudas de un título muy recomendable para amantes de este tipo de juegos, especialmente si además os gustan los Autos Locos. Una maravilla imprescindible ya sea en la consola de Sega o en la de Sony.