PEPELOGO ME ACOMPAÑA

Análisis de 'Wonder Boy: Asha in Monster World' para PS4, un regreso a la infancia

El remake de la cuarta entrega de la saga para consolas de Sega 'Wonder Boy' vuelve con un remake que sigue la línea de sus predecesores, aunque no llegue al mismo nivel de mimo.

Por Daniel G. Astarloa 31 de Mayo 2021 | 20:00

Es extraño decirlo, pero la saga 'Wonder Boy' disfruta de mejor salud a día de hoy que en su momento de gloria hace treinta años. No es que sea excesivamente popular, pero los remakes han hecho mucho bien para colocar en el radar de muchos jugadores la olvidada franquicia de Sega. Tras ver modernizados los dos primeros juegos y la excelente reimaginación de la tercera entrega es difícil no sentirse emocionado por el futuro.

Personalmente este resurgimiento me llevó hace no mucho a disfrutar de la saga en su formato original, y el resultado fue un tanto mixto. Ninguno alcanzaba la excelencia que podía esperar de su época. Pero sí tenía un favorito muy claro, uno que me hizo volver a sentir como un niño y que ojalá hubiese disfrutado en su momento. Sabía que era cuestión de tiempo que le anunciaran un remake, y entonces veríamos el potencial de la modernización de la saga. 'Wonder Boy: Asha in Monster World' es ese remake; y da rabia que no tenga un trato similar a su predecesor cuando es, a título personal, el mejor de la franquicia.

Una wonder heroína

La historia es sencillamente infantil y no llama a complejidad alguna. Asha es una joven de un pueblo nómada que siente un día la llamada de la naturaleza para ser la guerrera que salvará su nación. La chica debe dejar atrás a los suyos y aventurarse en el desierto para salvar a los seres elementales, quienes han sido aprisionados por misteriosos brujos con malvadas intenciones. Cada uno equivale a un nivel, y una vez derrotados ya puede ser considerada una auténtica heroína y volver a casa.

La aventura de Asha no tiene lugar a grandes revelaciones ni giros de guión, aunque sí que guarda un par de sorpresas en su camino. Las más destacables giran alrededor de su amigo el Pepelogoo azul, una tierna criaturilla con la capacidad de volar y pulsar cosas con la lengua. Durante nuestro avance le ayudamos a crecer y desarrollarse, dándonos algunos de los momentos más cómicos y ligeros mediante escenas o por pura jugabilidad. Es lo más cuco de todo el título, y ver a la joven ser aplastada cada vez más por su creciente peso da una sensación de progresión particular a la aventura.

Por parte del remake no se hace mucho más por profundizar o mejorar la historia con respecto al videojuego original. Cuenta algunos de sus momentos clave en escenas y cuenta con un ocasional doblaje japonés que escuchamos veces contadas con los dedos de una mano, pero nada más. Ni una sola línea se ha cambiado de los diálogos originales, quitando la introducción. Es una oportunidad algo desperdiciada: incluso tratándose de un título infantil algo más de tiempo para profundizar en el mundo y en las motivaciones de ciertos personajes habrían sido de agradecer.

¡El mundo es tuyo!

Con eso dicho, se aprecian los cambios que se han introducido en la dirección de su historia. No habrá cambios en la trama, pero la jugabilidad y el diseño de los niveles ha sido ligeramente alterado para confundir mucho menos al jugador. En el original era terriblemente fácil quedarse atascado sin saber cómo avanzar la trama en ciertos puntos; este arregla muchos de esos puntos clave automatizando acciones y señalando la dirección en la que nos debemos dirigir. No nos guía de la mano, pero tampoco hace que sea obtuso de entender si investigamos lo suficiente.

La distribución de los retos de 'Wonder Boy: Asha in Monster World' es bastante diferente a lo que vimos con 'Wonder Boy: The Dragon's Trap'. En vez de elevar el juego a modo de metroidvania como hizo aquel remake, este repaso a la aventura original separa aún más las secciones jugables para convertirlos en niveles. Tenemos la capital de la nación como punto central al que regresar y explorar, pero es un mero trámite de camino a la siguiente zona.

En esencia, este 'Wonder Boy' es un plataformas muy sencillo. Los retos de saltos son escasos y no cambian mucho en nuestro progreso. Como mucho, algunas habilidades nuevas se obtienen a través de nuestro Pepelogoo, pero se utilizan sólo en situaciones concretas. Tampoco hay mucho para explorar en nuestro alrededor: sólo la ciudad guarda secretos para nosotros, y si nos limitamos de ir desde el principio hasta el final de una fase nos costará mucho habernos dejado algo por descubrir.

Remezclando la misma fórmula

Aquí es donde entran los escasos coleccionables del juego. Cada vez que terminamos una zona el título nos desglosa cuántos de los objetos que recoger hemos conseguido y cuántos hay en total. El título nos deja volver a repetir los niveles desde la ciudad para perseguir el 100%, aunque rara vez haga falta volver atrás. Se aprecia el intento, pero quizás como remake el juego tendría que haber mirado en otra dirección. Buscar una nueva clase de coleccionable o aprovechar la economía del juego para algo que nos entretuviese por más tiempo hubiera sido un gran añadido para las aventuras de Asha.

Le hubiese hecho mucho bien para alargar algo más la experiencia de juego, porque 'Wonder Boy: Asha in Monster World' apenas ocupará entre cuatro y cinco horas de nuestro tiempo. Si esta corta duración se hubiese complementado con un mayor tono de rejugabilidad, coleccionables extra ocultos o un precio menor sería un punto fácil de pasar por alto. En su lugar el juego está a la venta al doble precio que 'Wonder Boy: The Dragon's Trap', que hacía más para modernizarse. Al menos los que adquieran el título en físico tendrán como extra la versión original de 'Wonder Boy IV', y ese es un lujo que merece disfrutarse.

Conclusiones

Es injusto comparar 'Wonder Boy: Asha in Monster World' con el remake de su predecesor, pero no podemos ignorar las mejoras que aquel título trajo consigo y cómo este no eleva de forma igual a su original. 'Wonder Boy IV' es una joya en bruto que merece nuestra atención y estudio como el punto álgido de la saga en sus años mozos; este remake no hace nada para dañar esa imagen, pero tampoco la eleva a la excelencia como debería. Sea como fuese, es un juego que merece seguir siendo disfrutado. Esperemos que nos conduzca de una u otra manera a un 'Wonder Boy V' moderno.