ZELGA ROGUELIKE EN 2D

Análisis de 'Sparklite' para PS4, un tributo nostálgico

Analizamos 'Sparklite', una aventura que se inspira en los clásicos 'The Legend of Zelda' 2D con un fuerte componente roguelike para aderezar su experiencia.

Por Oscar Martinez 3 de Enero 2020 | 17:00

El género independiente se encuentra repleto de referencias e influencias. No es todo lo que lo define, por supuesto, pero sienta muchas de sus bases, suponiéndose como un primer paso para que los desarrolladores que se encuentran tras obras noveles puedan encontrar su propio camino y trazar un estilo propio. Un eslabón tan importante como natural, que supone el punto de inicio de muchas obras y estudios.

Un punto de partida también para Red Blue Games, el estudio responsable de 'Sparklite' que, tras adentrarse en el terreno de los "minigames" se lanzan a por una aventura más ambiciosa y que, de nuevo, se siente especialmente familiar. Y es que la primera entrega del estudio inglés se convierte en un conjunto de notables influencias que dan paso a una aventura repleta de reflejos y conceptos conocidos que, ya os adelantamos, funcionan bastante bien.

A través de la nostalgia

Y es que sus desarrolladores no esconden sus pretensiones y desde un primer momento ya nos adelantan que nos encontramos ante un título con grandes influencias de la madre de todas las aventuras en el medio. 'The Legend of Zelda' sirve de modelo para la obra del estudio, que traza un recorrido a través de los clásicos 2D de la franquicia para ofrecernos una aventura con un sentido tributo a títulos como 'A Link to the Past' o 'The Minish Cap' que, lejos de quedarse en la simple imitación, intenta ir un punto más allá para introducir ideas nuevas —aunque no por ello originales, cabe destacar— con las que ofrecer un nuevo sabor al conjunto.

Lo hace así partiendo del roguelike, un género que se ha extendido notablemente entre los títulos indies durante los últimos años y que le permite dar un aire renovado a la estética clásica de la franquicia de Shigeru Miyamoto para ofrecer un concepto harto conocido y que podría bautizarse como un "Zelda 2D de mapas aleatorios". Y es que, haciendo honor al género en cuestión, cada muerte en 'Sparklite' supondrá un reinicio donde todo el mundo cobrará una forma distinta para potenciar la idea de la exploración del título.

Así nos encontramos, en esencia, con una entrega particularmente familiar, que parte de puntos conocidos —tanto en el bueno como en el mal sentido— y que no necesita de la ambición de innovar con sus estrategias, sino que se conforma que una serie de mecánicas tan simples como funcionales que recuerdan a las entregas clásicas de Nintendo, además, siempre firmado con su estilo artístico bajo una capa de 16 bits.

Cae, levántate y vuelve a intentarlo

Así 'Sparklite' nos pone en la piel de Ada, quien llega a Geodia a través de una accidentada incursión que nos permite conocer un poco más sobre el lugar en el que nos encontramos. Es así como llegamos a conocer de la existencia de Barón, el villano principal del título, que se encuentra intentando extraer el núcleo Sparklite del planeta y que atenta contra la naturaleza y la fuerza vital del mismo. Un planteamiento original que se entienda antes como excusa para guiarnos en la aventura que como parte de la misma pero que destaca lo suficiente como para marcar un estilo ecologista y una notable crítica medioambiental.

Un hecho que, además, sirve para dar forma a algunas de las mecánicas que definen el juego. Y es que son los propios hechos del villano y su grupo los que generan una serie de terremotos responsables de transformar el mapa cada vez que descendemos de nuestra base aérea, ya que la superficie no se encuentra en condiciones para garantizar la vida de sus habitantes. Sin duda, un punto ingenioso, que juega a favor de la cohesión del juego y que, de nuevo, sirve las veces como excusa para tenernos realizando constantes viajes a la superfície en busca de desbaratar los planes de Barón y sus esbirros.

Viajes que no solo serán breves, sino que además serán solo de ida. Y es que, apoyándose en las bases del roguelike, cada descenso será una nueva oportunidad para superar algunos de los muchos retos a los que nos invita a enfrentarnos 'Sparklite', siendo la pérdida de toda nuestra vitalidad la excusa para reiniciar todo su mundo y enviarnos de vuelta a la base, listos para lanzarnos ante la próxima oportunidad de explorar sus mapas cambiantes.

Sin embargo, la obra suaviza la clásica penalización que acompaña al género y nos permite volver a comenzar manteniendo los ingresos conseguidos durante nuestra fase de exploración. Un hecho que se convierte en el epicentro de sus mecánicas, ya que pasaremos gran parte del tiempo que dediquemos al juego realizando incursiones en busca de monedas con las que mejorar nuestro equipo antes de prepararnos para evitar la crisis que amenaza a Geodia. Además de ello, si nos esforzamos lo suficiente, podremos hacernos con armas secundarias especiales con las que acompañar a nuestra fiel llave inglesa, que hará las veces de arma principal a lo largo de toda la aventura.

Así pues, el corazón de 'Sparklite' se basa en una amable simplicidad que nos tendrá la gran parte del tiempo "de aquí para allá", investigando las diferentes zonas —por suerte, contaremos un mapa para ello e incluso módulos que nos permitirán contar con la cartografía de una zona en concreto nada más bajar a la superficie— de las que se compone su mapa, descubriendo nuevas mazmorras e incrementando nuestros ingresos para poder fabricar una nueva estrategia con la que superar sus obstáculos. Para ello, antes de lanzarnos a la aventura, tendremos siempre la oportunidad de equiparnos, mejorar nuestras posibilidades (aumentando nuestros corazones o energía, por ejemplo) y llevar con nosotros algún que otro objeto consumible que nos salve de un contratiempo para poder extender nuestra incursión.

Brillante simplicidad

'Sparklite' es, en esencia, un título de grandes simplicidades. Se asienta en particularidades funcionales con cierta seguridad y se abstiene de aventurarse en incluir cambios o ideas originales. Un hecho que le resta puntos a su gran potencial y que nos arroja a un título que no consigue destacar, quizás, tanto como parece proponerse en un inicio. Sin embargo, es innegable que nos encontramos ante un juego especialmente amable y funcional, con un atractivo que apuesta por la fluidez y la diversión sobre los mandos.

Destaca especialmente esa estética 16 bits tan cuidada que bebe directamente de los 'The Legend of Zelda' clásicos y que nos deja con un marcado sabor nostálgico que nos recuerda especialmente a los ARPG de los años 90, sin dejar de lado el estilo personal de su autor, que se ve combinado con una inspirada banda sonora de Dale North con clara reminiscencia retro capaz de acompañar el ideal del título en todo momento. A ello debemos sumar la fluidez de su sistema y su simplicidad, que consigue ofrecernos partidas especialmente rápidas y divertidas.

Sin embargo, este último punto resulta ser uno de doble filo. Y es que su simplicidad también juega en su contra el ofrecer una fórmula que no se atreve a innovar y que ya hemos visto antes en infinidad de títulos. A ello debemos sumar, como es costumbre en este tipo de obras, un costumbrismo jugable que olvida la sorpresa al sumergirnos un determinado número de veces en su mundo, ya que no tardaremos en reconocer las "salas" y espacios del juego, por muy aleatorias que puedan resultar.

Con todo, 'Sparklite' resulta un título amable y divertido, que si bien peca en su simplicidad, también resulta especialmente bienvenido para partidas rápidas y momentos en los que el cuerpo nos pide coger el mando sin necesidad de demasiada complejidad. Un título algo falto de potencial que, no obstante, cumple con todo lo que se propone.