FINO Y SILENCIOSO

Análisis del teclado Razer DeathStalker V2 Pro; un perfil bajo muy llamativo

La revisión de este teclado de Razer se convierte en el teclado más fino y ligero de la marca.

Por Marco Gonzálvez 17 de Agosto 2022 | 18:00

Una vez más toca echarle un ojo a la revisión de uno de los teclados de Razer, quienes son propensos a iterar en diseños pasados para mejorarlos y modernizarlos. Es el caso del Razer DeathStalker V2, una importante evolución del Razer DeathStalker Chroma que viene con no pocas novedades que lo convierten en uno de los teclados más llamativos de la marca en los últimos años.

Perfil bajo más allá de las teclas

Mucho antes de que el teclado nos entre por los ojos lo que nos llama la atención es el peso. Estamos ante un periférico ultraligero y realmente fino, ideal si pretendemos montar una configuración minimalista en nuestro escritorio. En mi caso he estado probando el Razer DeathStalker V2 Pro, lo que significa que se trata del modelo con todas las teclas y conectividad inalámbrica. Tiene un precio oficial de 249 € frente a los 219,99 € de la versión TKL (es decir, sin teclado numérico) y los 199,99 € de la versión estándar (igual que la Pro pero se conecta por cable).

El DeathStalker V2 no es un teclado que busque convertirse en el protagonista de tu escritorio. A diferencia del mastodonte con reposamanos fijo que era el Chroma, aquí nos encontramos con un diseño muy sobrio, todo en negro, con la iluminación RGB de Razer y sin floritura alguna que llame la antención.

Sus ases en la manga están en el interior. Pues aquí tenemos un gran aliado si lo que buscamos es un teclado silencioso y prescindir de las costumbres de los teclados mecánicos. Al tratarse de un teclado con tecnología óptica las pulsaciones se transmiten al ordenador al cortar el haz de luz que hay en cada switch, por lo que no hay actuación de piezas metálicas que hagan ruido o que den un feedback mecánico a la mano. Esto, al menos, es en la versión del teclado que he estado utilizando estos días. Pues usaba los switches rojos de perfil bajo. Si preferís el clásico sonido de las teclas mecánicas podéis optar por los switches morados sonoros que se pueden incluir en la compra de cualquiera de las tres variantes de los Razer DeathStalker V2.

Si bien la tecnología óptica evita por completo las pulsaciones fantasma de rebote que pueden producirse en teclados mecánicos de baja calidad o desgastados por el uso, yo me he encontrado con muchas pulsaciones fallidas que no suelo tener con otros muchos periféricos mientras usaba el teclado. Esto se debe a lo juntas que están las teclas al tener un diseño mucho más plano que el de un teclado mecánico con keycaps más altas y separadas. Es un problema más personal que del propio teclado, pero es importante que lo tengáis en cuenta si soléis tener problemas con teclados similares.

Al haber estado trabajando con la variante inalámbrica he tenido la oportunidad de probar una vez más la tecnología HyperSpeed, a la que estoy más que acostumbrado porque mi teclado de uso diario es un Razer BlackWidow V3 que cuenta con ella. Es de esas tecnologías que te olvidas de que existen y esa es precisamente su tarea. Lo que garantiza es una conexión inalámbrica con una latencia inexistente y que te olvides de los problemas de conexión que pueden darse por las interferencias del bluetooth (no sería la primera vez que no puedo usar unos auriculares y un mando por bluetooth porque interfieren y no funcionan correctamente, de eso te olvidas con tecnologías propietarias como HyperSpeed).

Considerablemente más interesante es el uso de Bluetooth 5.0, porque el teclado cuenta con tres teclas en el borde superior que sirven para cambiar rápidamente entre tres dispositivos conectados por bluetooth. Esto significa que saltar del PC a una consola y de ahí a un móvil o portátil es cuestión de una pulsación. Funciona realmente bien y es un salto de calidad de vida considerable si somos de usar varios dispositivos al mismo tiempo en nuestro día a día.

El teclado cuenta también con algunos pequeños detalles que añaden atractivo al conjunto y que pueden pasar desapercibidos tras sus puntos de venta más destacados. Pequeñas cosas como poder mostrar el nivel de batería en los leds que hay sobre las flechas de dirección con un sencillo atajo de teclado o la reducción del marco del teclado por la parte inferior para que la muñeca no quede a medio apoyar, pues al ser un teclado tan fino se puede usar de manera muy cómoda sin un reposamanos (que en la mayoría de ocasiones ni siquiera son complementos recomendados, ni mejoran la ergonomía).

En general el Razer BlackWidow V2 Pro no es un teclado que compraría para uso personal, pero es fácil verle las bondades. Se agradece lo silenciosos que son los switches ópticos de perfil bajo (que además son bastante más durables que otras alternativas). Tiene un diseño fantástico por peso y tamaño. Cuenta con añadidos interesantes como los botones para cambiar entre dispositivos y otros detales de calidad a los que Razer nos tiene acostumbrados.

En mi caso no soy partidario de pagar por tecnologías como HyperSpeed porque hoy en día casi todos los periféricos inalámbricos cuentan con latencias casi imperceptibles. Tampoco me gusta el tacto de estos switches en concreto y el RGB no me agrada tanto después de haber estado probando un nuevo teclado de otra marca del que os hablaremos muy pronto. Aún así todo esto solo significa que el DeathStalker V2 Pro no es para mí, pero sí que puede agradar a muchos jugadores y usuarios de PC por sus no pocos aciertos.