REVIEW

Análisis 'Klaus' - El plataformas preguntón

Un plataformas independiente que trata de dar un sentido mucho más profundo a su experiencia. ¿Lo conseguirá?

Por Álex Pareja 3 de Febrero 2016 | 13:04

Afortunadamente, llevamos unos años en que los videojuegos están cuestionando su propia razón de ser. Obras, sobre todo independientes, que dan vueltas a la eterna pregunta de qué es un videojuego y cuál es la posición del jugador dentro de la obra. Ha habido acercamientos interesantes y otros menos, e incluso se siguen afrontando otro tipo de apuestas por parte de otros estudios y títulos independientes que siguen revolucionando año tras año a la industria.

Es bueno tener este tipo de juegos, que se preguntan a sí mismos qué son y que, por lo tanto, hace que los propios jugadores reflexionen sobre ello. 'The Stanley Parable', por ejemplo, lo hacía estupendamente bien, intentando abordar la forma de entender un videojuego desde un prisma totalmente diferente al que habíamos visto hasta ahora. ¿Qué pasa si no obedeces las reglas? ¿Por qué el jugador siempre da por hecho que tiene que cumplir los objetivos dentro de un mismo juego?

Al final se ha establecido una especie de lenguaje entre juegos y jugador que hace que algunos elementos se sobrentiendan al instante. Sabemos que si nos ponen una flecha debemos seguirla, al igual que si nos piden abrir una puerta. Es la forma de avanzar, sin más. También ha habido otros ejemplos que han intentado abordar este tipo de cuestiones con menos fortuna, o desde prismas que quizás no funcionan del todo bien. 'Klaus', en cierta medida, es uno de estos juegos, pero ¿lo hace bien o lo hace mal?

Desde el principio, 'Klaus' deja claro lo que es: un juego de plataformas y de lógica, pero también evidencia lo que no es: un juego demasiado típico. O al menos esas son sus intenciones iniciales, que puede que luego no se terminen cumpliendo. Controlamos a un personaje que no tiene voz, pero que va dejando en forma de palabras sus comentarios y pensamientos a lo largo de los escenarios, mientras nosotros le desplazamos.

Nos saluda, reacciona a nuestras acciones, nos da las gracias si le salvamos la vida superando una zona complicada, nos dice que para nosotros es fácil pero a él le cansa mucho tener que hacer todas esas acciones... ya sabéis, 'Klaus' intenta generar una relación entre el personaje que vemos en pantalla y nosotros mismos, comunicándolo a través de palabras que vamos viendo a lo largo de los escenarios.

Es una propuesta bastante original, porque los diálogos suelen estar bien elegidos y van sirviendo para construir pequeñas historias que nos hacen avanzar. Superamos los obstáculos, superamos pequeños puzles y seguimos avanzando, mientras notamos cómo la relación con el personaje va evolucionando. Se rompe la cuarta pared continuamente y también se plantean algunas preguntas como la que os he comentado antes, poniendo en duda la propia naturaleza de los videojuegos.

El aura de misterio que va rodeando al juego, además, incita a que sigas jugando. Esto le viene estupendamente bien, porque si nos adentramos en el terreno jugable nos daremos cuenta de que 'Klaus' es bastante sencillo, poco innovador y original. Salto, doble salto, y la posibilidad de ir variando la posición de algunas plataformas, por ejemplo, entre otro tipo de habilidades que iremos desbloqueando conforme avanzamos en la historia.

Es sencillo, pero efectivo, y cabe destacar la presencia de algunas fases especiales que aprovechan enormemente esa concepción de dudas sobre la naturaleza del propio juego, o propia identidad del jugador. Es una pena que esas fases sean la minoría de las que vemos en el juego, porque su impacto visual y jugable sí que genera precisamente todo lo que el resto del juego a veces no es capaz de transmitir.

Porque sí, si entramos ya en la valoración general sobre sus intenciones, nos daremos cuenta de que 'Klaus' tiene una idea más o menos original, que trata de mezclar un estilo de juego ya conocido mientras lo aliña con estas ideas y su manera de ir contando la historia a través de estas palabras que van formando parte del escenario. Pero en realidad termina decayendo poco a poco hasta que pierde el interés también en este punto, no solo en el jugable.

La idea de utilizar palabras es original, no lo vamos a negar, pero solo hay unas fases muy concretas donde las palabras que genera el personaje forman parte real de los elementos del escenario, donde además se aprovecha su propio significado para lanzar un mensaje. Frases y palabras positivas se convierten en plataformas donde poder desplazarnos, mientras que algunas palabras negativas son lo contrario: las trampas y los obstáculos que deberemos evitar para tener éxito. Esa sí es una manera de dar vida y forma a las palabras que quieres contar, combinándolo con el resto del juego. Pero, por desgracia, no es así casi nunca.

Es una pena que la idea estuviese ahí, se haya concretado pero no aplicado en el resto del juego. 'Klaus' parece una mezcla de estilos que al final no terminan cuadrando del todo. A mí no me termina llegando ningún mensaje más allá de que me encuentro con un juego de puzles y plataformas, como ya hay muchos otros, que trata de aportar un pequeño toque de originalidad a la hora de mostrar la relación con el personaje protagonista. Pero nada más, apenas me hace pensar ni encuentro nada que sea realmente innovador o destacable.

Agradezco, como siempre, que títulos de un corte independiente se aventuren en este tipo de desarrollos, que tratan de dar una vuelta de tuerca a las mecánicas y los estilos de juegos ya conocidos. Pero salvo en momentos muy puntuales, 'Klaus' no sabe hacerlo bien. Se queda en la superficie, raspando, esperando tener más éxito del que realmente merece por aplicar una buena idea y nada más.

Por desgracia, toca ser sincero: ni es el mejor juego de plataformas que podemos jugar, ni tiene los mejores puzles ni tampoco es la obra que mejor sabe exponer esas dudas y esas cuestiones por la propia naturaleza del jugador. Hay pocos motivos por los que no os recomendaría cualquier otro plataformas mejor que 'Klaus', al igual que habría menos motivos todavía para no recomendaros otros títulos independientes que saben transmitir mejor estos mensajes tan diferentes.

Aún así, es entretenido. Algunas fases son divertidas, los puzles no resultan ni mucho menos complicados y es disfrutable. Quizás, bajo mi punto de vista, sobran algunas mecánicas que ralentizan el ritmo de juego, o que directamente no quedan bien por la forma en que han sido aplicadas en el control. Pero no es un desastre, ni mucho menos, y sobre todo al principio será muy curioso ir conociendo a ese personaje que se comunica contigo a través de esas palabras que van adornando sus escenarios.

Tiene momentos buenos (una pena que encima te los puedas saltar por tratarse de fases opcionales y extra) pero, en general, no se puede decir que sea mucho más que un simple juego de plataformas con algunas ideas originales, que no saben aplicarse demasiado bien llegado cierto punto. Una buena idea no te convierte en un buen juego, pero no os equivoquéis, porque'Klaus' tampoco es un mal juego. Solo es que hay muchas más opciones en el mercado mejores que él, tanto en su sentido más mecánico como en el más profundo.