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Análisis de 'Disintegration' para Xbox One; una simbiosis entre FPS y RTS
DEL COCREADOR DE HALO

Análisis de 'Disintegration' para Xbox One; una simbiosis entre FPS y RTS

Por Fco Javier Castro
PC XOne PS4
Categoría: Analisis
11 de Junio 2020 | 12:33

Por años, el género shooter fue el predominante de toda una generación donde lo habitual eran esas campañas acompasadas por una modalidad online, un tandem que se extendió casi toda una década. Aún hoy es un género bastante agraciado, y de tanto en cuando algún estudio nos regala una de estas experiencias que ahora se antojan un poco disonantes. Es por ello que cuando el equipo de V1 Interactive anunció 'Disintegration', que a ojo de buen cubero se apreciaba como un shoooter FPS, y además nos dijeron que el proyecto lo comandaba nada menos que Marco Letho, cocreador de la saga 'Halo' y director creativo de 'Halo: Reach', algunos nos imaginamos un shooter de corte clásico e incluso características similares a las de la saga mencionada. Y lo cierto es que no podíamos estar más equivocados; 'Disintegration' tiene componentes shooter, de eso no cabe duda, pero al mismo tiempo lo combina con el género RTS en tiempo real, una mezcla un tanto peculiar. ¿Queréis averiguar qué ha salido de esta mezcolanza agitada en una coctelera peculiar? Acompañadnos en el análisis de 'Disintegration'.

Disintegration

La historia de 'Disintegration' nos ubica en un mundo distópico futurista donde la humanidad está evocada a desaparecer y donde la solución predominante ha sido la integración del órgano humano más importante del cuerpo, el cerebro, y unirlo en una extraña simbiosis con un cuerpo robótico, preservando únicamente a la persona. En un momento de desesperación, Romer Shoal, un antiguo piloto de graviciclos -un tipo de vehículo a medio camino entre una moto voladora y un tanque- se pone al mando de un grupo de insurgentes que lucha por la libertad contra el ejercito de los Rayonne, el grupo predominante de una casi extinta raza humana que peligra con perder la poca cordura que le queda.

Una vez puestos en contexto, quiero señalar qué tipo de juego tenemos entre manos. Se suele decir que la primera impresión es la que cuenta, pero en este caso no podríamos estar más alejados de la realidad: 'Disintegration' es un shooter y al mismo tiempo un RTS táctico en tiempo real donde vamos dando órdenes a todo un pelotón, que además cuentan con sus propias habilidades. Mientras enfrentamos a los diversos enemigos y afrontamos las hordas, debemos disparar desde nuestro gravicilco y al mismo tiempo ir dando órdenes a nuestro pelotón, tanto para tomar una ubicación que nos permita ganar ventaja como para acabar con los enemigos apropiados e ir así diseminando los grandes pelotones que nos abordan en gran cantidad de ocasiones. A lo largo de la campaña -compuesta de 12 misiones- deberemos ir cumpliendo diferentes objetivos mientras avanzamos en la historia. A lo largo de esas 12 misiones iremos reclutando nuevos personajes con sus propias habilidades, así como recibir nuevos graviciclos con armas únicas. Además de esto, podemos ir mejorando tanto a nuestro personaje -gracias a la recolección de chips y de chatarra, que hacen al mismo tiempo de experiencia para subir de nivel, hasta un máximo de diez- como a los componentes del pelotón. Y aquí es donde empezamos a verle las carencias al juego; tanto los compañeros como las armas que podemos portar son predefinidas dentro de cada misión. No podemos elegir con qué queremos jugar o a quién queremos llevarnos con nosotros a las misiones, algo que lo hace sentir muy limitado y poco inspirado, pudiendo llegar a tornarse algo aburrido en algunas misiones. En este sentido se siente una falta de libertad total en el planteamiento.

Disintegration

Dos géneros muy disimiles

Ya hemos comentado que los géneros que toca 'Disintegration' son el FPS y el RTS estratégico en tiempo real. Justo aquí nos encontramos ante el punto más problemático. La apuesta es sin duda arriesgada y original, pero la ejecución deja mucho que desear y se queda en tierra de nadie. Como shooter es tosco y lento, un planteamiento llevado a cabo para poder planificar las estrategias sobre el campo de batalla. Naturalmente tenemos bastante libertad para movernos al ir montados sobre un vehículo volador (con sus limitaciones) pero eso repercute de lleno, y de qué forma, en el gunplay, sintiéndose incómodo, algo que no le favorece en absoluto.

El componente RTS en tiempo real, tal y como le ocurre a la ejecución de la fórmula FPS, se queda a medias, siendo muy básico en todos los sentidos, sintiéndose muy limitado e innocuo. Y la causa de ello no es otra que la naturaleza FPS del título; habitualmente estamos más pendientes de no recibir daño y de disparar que de recurrir a estrategias ayudándonos de nuestro pelotón. Además, las órdenes efectuadas al pelotón se limitan a unas pocas acciones, como atacar a un único enemigo (cosa que hace todo el pelotón al unisono, ya que no puedes dar órdenes independientes), parapetarse detrás de alguna cobertura o bien ejecutar su habilidad especial, todo ello sintiéndose extremadamente encorsetado. A todo esto hay que añadirle que hemos notado cierta irregularidad con los componentes del pelotón, y es que estos se dirigen siempre hacia la posición donde miramos, algo que provoca que en muchas ocasiones se posicionen en una zona claramente problemática.

Una cosa a señalar y que sí que nos ha gustado es la inteligencia artificial del enemigo. Hay que admitir que es bastante buena, mostrando un gran comportamiento y siguiendo unos patrones lógicos. Ver a los enemigos comportarse como auténticos pelotones, donde cada uno tiene un rol, y donde buscan franquearte para pillarte con la guardia baja, es muy satisfactorio. Y es aquí donde sin duda se nota que el cocreador de la saga 'Halo' está detrás.

Disintegration

El componente online, algo desajustado

'Disintegration' tiene varios modos de juego online competitivo. Lo cierto es que el análisis se ha demorado más allá de la fecha precisamente por este motivo, puesto que no se encontraba funcional. Después de pasar unas horas con él, al fin podemos darle un veredicto. En el apartado online tenemos a nuestra disposición tres modalidades que son Control de zonas, que es básicamente conquistar territorios, Recolección, donde tenemos la tarea de recoger cerebros enlatados al tiempo que nos enfrentamos al adversario, y finalmente Extracción, un modo de dos rondas donde debemos, como atacantes, robar tres núcleos, y como defensores evitar que el enemigo extraiga la mercancía. Por lo que sabemos, los modos son de hasta 5vs5, pero en nuestro caso, y quiero señalar que es algo que nos ha pasado a nosotros y no sabemos la causa, solo hemos encontrado partidas de 1vs1, algo que desconocemos si es debido a algún bug o tal vez a limitaciones de los primeros días. En cualquier caso, hemos estado jugando por horas y no hemos sido capaces de encontrar ninguna partida con compañeros.

Disintegration

El net-code del juego no es del todo funcional y hemos sufrido partidas con bastante lag. Los problemas que acarrea la campaña se trasladan al modo competitivo; en la gran mayoría de las ocasiones el movimiento lento se antoja frustrante, y los combates contra otros jugadores acentúan aún más esa sensación. Es cierto que tenemos a nuestra disposición un total de 9 clases con sus variantes, pero sigue quedando esa sensación y persistencia de que los dos géneros no acaban de compatibilizar. Y finalmente un último problema es la lentitud para encontrar partida y empezar a jugar, y es que al tiempo de espera hasta que encontramos un rival hay que sumarle al menos dos o tres minutos hasta que arranca. Al final, queda la sensación de que la modalidad online competitiva ha quedado relegada un un pequeño acompañamiento mal ejecutado, ya que no es para nada satisfactoria ni completa.

Disintegration

Apartado audiovosual

En el apartado visual, 'Disintegration' luce bien, sin alardes, pero se ve agraciado. Los modelados aliados y enemigos están bien diseñados, con detalles curiosos sobre las armaduras como puedan ser rasguños, rozaduras o suciedad. Los entornos están bien realizados y además nos ha gustado que muchas coberturas sean destruibles, un detalle que pocas veces está presente en los juegos de hoy día. La iluminación no destaca en nada, sencillamente acompaña. El juego ha sido analizado en una Xbox One X y el rendimiento aguanta bastante bien, aunque en ocasiones pueden haber pequeñas bajadas de frames. Curiosamente esto es más acusado en la base, donde menos estrés sufre el juego, algo fácil de solucionar vía parche. Otro detalle que nos ha gustado es la cantidad de unidades que mueve el juego al mismo tiempo, y es que en ocasiones pueden montarse auténticas batallas campales con una gran cantidad de enemigos de todos los tipos y tamaños. La música se siente como un mero acompañamiento que suena de fondo durante la campaña, sin nada que destacar. La voces están en ingles y los efectos sonoros son correctos.

Disintegration

Conclusiones

V1 Interactive ha decidido arriesgar con una propuesta que mezcla dos géneros, el FPS y el RTS. No obstante la ejecución no está bien llevada y se siente una gran falta de inspiración. Por momentos se queda en tierra de nadie, donde no solo no destaca en nada si no que se siente completamente desaprovechado, llegando a generar desinterés. A todo esto hay que sumarle una falta total de personalización, un fallo que comete en los dos géneros que toca, puesto que como FPS nos limita en las armas que podemos llevar, además de un gunplay poco intuitivo, y como RTS nos encorseta a unas pocas acciones. Los problemas de la campaña se ven reflejados en los modos online, donde además hay que sumarle poco contenido y algunos problemas como el net-code o la lentitud a la hora de arrancar la partida.

Este análsis ha sido realizado gracias al código facilitado por Private Division

6,5

Lo mejor:

-La propuesta es original

-La IA enemiga es bastante buena

Lo peor:

-La ejecución de los dos géneros no es satisfactoria

-Pocas opciones dentro de sus posibilidades

-Gunplay lento y tosco

-Problemas en el online

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