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'Orange is the New Black': Las vidas negras no importan
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OPINIÓN

'Orange is the New Black': Las vidas negras no importan

Categoría: TV
2 de Agosto 2018 | 11:39

Precaución con los spoilers: en el artículo que vas a leer a continuación hay spoilers sobre el final de la sexta temporada de 'Orange is the New Black'.

'Orange is the New Black' se ha caracterizado desde la primera temporada por ser una serie que no tiene ningún tipo de miedo a exponer los problemas sociales a los que se enfrentan las presas en Estados Unidos. Desde el primer momento se mostró que hay abusos por parte de los trabajadores, que la violencia entre las presas es una realidad, que las drogas continúan paseándose por las prisiones y, sobre todo, que el racismo institucional es el pan de cada día de las presas negras.

En la cuarta temporada, el asesinato de Poussey Washington y cómo todo el mundo obvió lo sucedido conmocionó a los espectadores, que tuvieron que hacer frente de esta forma a una realidad que creían que era falsa. Porque Poussey no era más que un ejemplo ficticio de algo que sí que sucede en las instituciones penitenciarias, e incluso a pie de calle; 'Orange is the New Black' reflejó fielmente por qué las personas racializadas tuvieron que lanzarse a la calle hace años bajo el lema 'Black Lives Matter', o la vida de las personas negras importa. En Estados Unidos, los casos de policías que han asesinado a personas negras sin siquiera saber si eran o no culpables de algún delito (son bastantes los casos en los que han asesinado a inocentes) no son escasos, por desgracia.

Ejemplo del racismo institucional

En la temporada cinco, todo esto evolucionó y pudimos ver cómo Taystee se levantaba en un motín para pedir justicia por su amiga. Lo único que pedía era que su asesino fuera sentado en un juicio; ni siquiera pedía que fuera declarado culpable, aunque lo era. Lo que quería era que fuera juzgado por lo que había hecho. La temporada acabó mal, como pudimos ver, y Taystee no consiguió su objetivo.

Ahora, la sexta temporada ha ido un paso más allá. Taystee fue acusada por el asesinato de un antiguo guarda de Litchfield, Piscatella. Pese a que los espectadores pueden ver desde el primer momento que ella no asesinó a Piscatella, dos de sus compañeras la acusan de haberlo hecho; una de ellas es Cindy, que se considera incluso amiga de Taystee, y lo hace sencillamente por salvar su vida. No ahondemos ahora en fidelidad, y no juzguemos al personaje de Cindy, que ha sufrido también lo suyo. Y pese a que lo que hizo está mal, 'OITNB' muestra a la perfección por qué lo hizo.

Taystee es inocente, pero tiene todas las de perder desde el primer momento, y ella lo sabe. Es plenamente consciente de que el jurado va a fallar en su contra, y que va a pasar porque ella es negra. Es lo que se conoce como racismo institucional, y hace referencia a las desigualdades que hay en la justicia para las personas negras y las personas blancas. Efectivamente, llega el último episodio, y Taystee es declarada culpable. No ha hecho absolutamente nada; no tiene antecedentes que prueben que ella es violenta, no hay forma de demostrar que ha matado a Piscatella (porque no lo hizo) pero ella fue declarada culpable.

La crueldad del racismo institucional

El caso de Taystee es ficticio. Ella probablemente pasará el resto de su vida en prisión (aunque lo que se pedía era pena de muerte), pero no deja de ser una serie de televisión. El problema de todo esto es la realidad que se oculta tras la ficción: esto pasa con mucha más asiduidad de la que podamos imaginar.

Volviendo a Estados Unidos (únicamente porque allí se ambienta la serie; en España también hay casos de racismo institucional), no hay más que echar un vistazo a las noticias y ver la cantidad de jóvenes afroamericanos, o descendientes de afroamericanos, que por su color de piel son asesinados por la policía. Freddie Gray, por ejemplo, fue asesinado el 19 de abril de 2015. Falleció por los malos tratos que recibió al ser arrestado; fue torturado y acabó falleciendo. A principios de este año, la policía asesinó a tiros a Stephon Clark, un joven de veintidós años; alguien denunció que una persona había roto la ventana de un vehículo, la policía vio a Clark y disparó sin pensarlo. Creyeron que llevaba un arma, y lo único que portaba encima era un teléfono móvil. Si Clark no hubiera sido negro, la policía no hubiera actuado así.

'OITNB' ha retratado a la perfección un problema social que nos afecta a todos. Podrían haber elegido un final más feliz, que no nos dejara, como espectadores, un nudo en el pecho, pero han optado por un final realista. Por ser fieles a lo que sucedería en este mismo caso en la vida real. Y es, sencillamente, sobrecogedor. El racismo es una lacra contra la que hay que luchar activamente.

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