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Impresiones de 'Kingdom Come: Deliverance', un RPG histórico diferente

Un tipo de RPG diferente se acerca para principios de 2018. Os hablamos de nuestras primeras horas con el título histórico, toda una revolución dentro del género.

Por Daniel G. Astarloa 11 de Diciembre 2017 | 12:29

¿Qué es un RPG? La respuesta a esta pregunta ha sido desafiada en numerosas ocasiones en los últimos años: hemos roto los límites de lo que antes se consideraba propio de este género viajando al espacio exterior con armas de fuego en mano, futuros apocalípticos y toda clase de escenarios atípicos. Aún me encuentro dubitativo como para declarar que esos títulos entran dentro del género a la que tantas horas he dedicado como jugador. 'Kingdom Come: Deliverance' no sufre de lo mismo: es un claro RPG, y uno cuyo paso lógico creo que deberíamos haber visto mucho antes.

Esta obra de Warhorse Studios fue financiada vía Kickstarter allá en 2014 y prometía la evolución lógica del género: un mundo abierto centrado en el aspecto histórico de Bohemia en el oscuro siglo XV. Nada de hechizos, gritos de guerra o dragones capaces de hacer temblar tu arma en mano: 'Kingdom Come: Deliverance' nos prometía un juego directo y sincero, uno que nos sumergiera en lo que debía ser verse convertido en soldado en una época tan convulsa como es esta. Con este planteamiento ya sabes que no estás frente a cualquier título: es una promesa de algo fuera de lo normal, algo ubicado por encima de otros títulos genéricos del género. La pregunta es si logra conseguir estar a la altura.

Sin hogar, familia ni futuro

La aventura toma lugar en primera persona desde la perspectiva de Henry, un hijo de herrero cuya aldea es destruida y saqueada por los ejércitos del rey Sigismundo, quien lucha por reclamar la corona del Sacro Imperio Romano. Nuestro protagonista, intentando ordenar su vida tras este desastre, vuelve a los restos de su antiguo hogar para enterrar a sus padres... Y sus planes se ven frustrados cuando unos bandidos le atacan en clara ventaja hasta darle por muerto.

No somos nadie. Somos débiles, una mota de polvo en los libros de Historia que sólo pasará a ser mencionada como parte de un colectivo mayor y jamás con nombre propio. Las primeras horas de juego quieren dejar esto claro poniendo en evidencia nuestra clara desventaja frente a las situaciones que se nos proponen. Olvida poder enfrentarte a pelotones en solitario, acabar con bandidos sin armadura o lanzarte a la batalla sin un plan en mente. No es que sea un RPG difícil, sino realista: esta es la máxima que los desarrolladores persiguen y nos facilitan en todo momento.

Realismo en la jugabilidad, realismo en la Historia. Hay muchas formas de jugar a 'Kingdom Come: Deliverance', pero sin lugar a dudas todas ellas querrán mostrarte cómo era la vida de un campesino en una época tan dura como la Edad Media, en la que si no destacabas con un cargo de renombre no eras nadie. Las batallas son sanguinarias, duras y requieren de una estrategia previa para facilitar la victoria, como envenenar la comida de nuestros enemigos o prender fuego a sus campamentos.

Nuestra espada debe estar en alto en todo momento, y la posición de esta marca nuestras tácticas ofensivas y defensivas de manera inmediata. Incluso debemos pensar en qué clase de armadura queremos llevar a la batalla: podemos morir inmediatamente a causa de una flecha en nuestra cara. ¿No es mejor entonces taparnos el rostro con un casco, aunque limite la visibilidad de forma significativa? Quizás ahora comprendas los trajes de guerra medievales.

No sólo vives para la guerra

Todo este realismo no sólo se aplica a la batalla, sino que 'Kingdom Come Deliverance' quiere apuntar todavía más alto al hacernos pasar por ciertas misiones secundarias de interés cultural muy potente. La vía diplomática se da por sentada en un juego de esta clase, pero lo que quizás sorprenda más a un futuro jugador sean las misiones que se salen de la línea habitual y nos animan, por ejemplo, a vivir como un monje en un monasterio. Es aquí donde debemos cumplir con horarios estrictos, tareas inmundas y muchos, muchos rezos. Llegamos incluso a transcribir textos en latín de libros reales, todo para lograr cumplir nuestro objetivo como infiltrados.

Todos estos aspectos son una manera estupenda de preparar el terreno para un juego que perfectamente podría registrarse como un importante paso en la historia de los videojuegos, pero tampoco podemos olvidar que no se trata de un gran estudio el que está detrás de él. Las animaciones, los gráficos y otros aspectos no están tan pulidos como deberían, pudiendo sacar de la inmersión a los jugadores muy fácilmente. Habrá que estar especialmente atentos a los errores y bugs que pueda haber en el producto final, pero con el suficiente trabajo en los próximos meses antes del lanzamiento definitivo del título podríamos tener un juego sólido como las espadas que blandimos.

'Kingdom Come: Deliverance' es una promesa en torno a los videojuegos como producto cultural que se está materializando con éxito. Como historiador me emociona poder ver esta clase de título verse realizado gracias al apoyo de numerosos fans vía Kickstarter, y el cariño y mimo que se le ha puesto hará que muchos sientan la emoción de protagonizar una época histórica tan intensa como es la Edad Media. Tocará, mientras tanto, esperar hasta el 14 de marzo de 2018.