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7 escenas claves de 'El Señor de los Anillos: Las dos torres' en su 15 aniversario
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MI TESORO

7 escenas claves de 'El Señor de los Anillos: Las dos torres' en su 15 aniversario

Categoría: Avance
24 de Enero 2018 | 11:00

El tiempo pasa más rápido de lo que podamos siquiera imaginar, y, si no, que se lo digan a los seguidores de 'El Señor de los Anillos'. Esos que recuerdan haber ido al estreno de la segunda parte, 'Las Dos Torres', como si fuera ayer... ¡Y ya han pasado nada más y nada menos que quince años!

Aquellos que vieron la película siendo adolescentes, o incluso niños, ahora son ya adultos bien formados. Aún así, seguro que no han olvidado la emoción de todo eso que vivieron en la sala del cine: la banda sonora, las palomitas, Gandalf el blanco, la Puerta Negra de Mordor... Hoy os queríamos hacer un pequeño regalo a todos aquellos que os consideráis fans de la saga, y es que os queremos traer las siete escenas claves de la película, para que rememoréis con nosotros toda la ilusión que sentisteis. ¡Vamos a ello!

1. Gandalf el Blanco

Gandalf el Blanco

No hay momento más emocionante que la vuelta de Gandalf, por fin; le creíamos desaparecido para siempre, pero consiguió regresar. ¡Y convertido en Gandalf el Blanco! Esta escena está sacada literalmente, palabra por palabra, del libro, algo que la hace incluso más mágica.

2. Golum y Frodo

Un cuadro hecho fotograma

Para cualquiera que conozca la historia de Golum, o Sméagol, esta imagen representa tantísimas cosas.... ¡Porque estamos hablando de la primera vez que realmente se sometió ante Frodo! Sí, luego todo cambió, pero no es eso lo que nos ocupa hoy.

Como dato en especial, habría que señalar que esta imagen de la película fue copiada literalmente de una pintura de Alan Lee, que la había pintado para ilustrar los libros de Tolkien.

3. El amor de Aragorn y Arwen

Un amor a prueba de todo

Si hay algo inolvidable y mágico en 'El Señor de los Anillos', sin duda es el amor que se profesan Aragorn y Arwen. Un amor que va mucho más allá del tiempo, del espacio, de lo físicamente posible; un amor capaz de atravesar absolutamente todas las barreras.

4. Sam y Frodo ante la Puerta Negra de Mordor

El inicio del fin

Esta imagen es especial por muchas cosas; la primera de ellas, porque es el comienzo del fin de la aventura de nuestros pequeños hobbits. Pero también porque Sean Astin había sufrido el día anterior un corte en el pie que le hizo tener puntos y, pese a todo, continuó filmando. ¡Un actor sacrificado donde los haya!

5. El maquillaje de Théoden, el Rey Hechizado

Mucho trabajo detrás de esta imagen

Estamos hablando de un rodaje que tuvo lugar hace más de quince años, con lo cual no se conocían las técnicas de edición que se conocen a día de hoy. Imaginad, pues, el momento de realizar todo el maquillaje de Théoden para conseguir que pareciera que realmente estaba hechizado. ¡Tardaron casi medio día en hacerlo! ¡Doce horas de maquillaje! Un trabajo de artistas.

6. La última marcha de los Ents

La marcha de los Ents

Si hay una escena capaz de sobrecoger a los espectadores en esta película, sin duda es la de la última marcha de los Ents. Los árboles caminando, dispuestos a luchar por lo que consideran suyo, a vencer a los malignos... Todos los árboles tienen nombre, identidad, personalidad, vida, y eso es algo que no aparece del todo reflejado en el film, pero que la historia sí trataba de enmarcar.

Todo esto se grabó con una colina en miniatura y con una criatura que ocupaba la mitad del escenario, prácticamente. ¡La magia de la edición!

7. ¡A por ellos!

¡Por Gondor!

Ese momento en el que el ejército de humanos se decide a atacar a los orcos, pese a que Gandalf todavía no había aparecido y tenían claramente todas las de perder, demuestra la grandeza de ese ejército. ¡Por Gondor!

Bonus Track: las flores de simbelmynë

Las flores de los muertos

Hay una escena que puede que haya pasado desapercibida a nuestros ojos, porque solo aquellos que hayan leído los libros comprenderán realmente la importancia de esta. Y es cuando se muestran de fondo las flores 'simbelmynë', que son unas flores que solo crecen en las tumbas de los muertos, y a las que el propio Tolkien nombró de esta manera.

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