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'Watch Dogs', el poder del Gran Hermano
CHICAGO HACKEADA

'Watch Dogs', el poder del Gran Hermano

Por Gonzalo Benítez-Dávila
PS4
Categoría: Analisis
27 de Junio 2014 | 18:00

Desde que se presentó 'Watch Dogs', allá en el E3 de 2012, se ha hablado largo y tendido sobre este juego de Ubisoft y sus aspectos gráfico y jugable. Lo que prometía ser uno de los primeros grandes títulos de la nueva generación se queda a medio camino y termina por no ofrecer todo lo que se prometió en un primer momento. ¿Eso lo convierte en un mal juego? Para nada.

El lanzamiento de 'Watch Dogs' ha venido acompañado por la polémica. Problemas con uPlay, bugs de todo tipo y un downgrade sobre el que han corrido ríos de tinta tienen la culpa de ello. Es por ello que hemos decidido esperar hasta ahora para analizarlo, con el juego actualizado y mostrando el 100% de lo que es capaz. En nuestro canal de Twitch podéis encontrar una de nuestras primeras tomas de contacto con el juego, grabada cuando este fue lanzado al mercado.

Secundarios que deslumbran

Pero, antes de meternos en harina, hagamos un pequeño repaso de la trama del juego que hoy nos ocupa. En 'Watch Dogs' encarnamos a Aiden Pierce, un hacker convertido en justiciero que busca ajustarle las cuentas a los autores del asesinato de su sobrina. El protagonista se culpa a sí mismo por la muerte de la niña, debido a que falleció en un accidente provocado por unos mafiosos a los que este intentó robar.

Una trama que sobre el papel promete ser de lo más anodina, termina por proporcionarnos más de un giro de guión interesante pero sufre las consecuencias de unos personajes demasiado planos con los que nunca terminaremos de empatizar. Sin embargo, algunos de los secundarios (como Jordi Chin o T-Bone) brillan con luz propia pero su presencia está limitada a ocasiones contadas. A pesar de que el juego cuenta con un doblaje al castellano plagado de voces conocidas, estas no terminan de ayudar a la hora de dotar de carisma a los sujetos. En la versión inglesa, los acentos de los personajes ayudan a darles una personalidad algo más marcada.

'Watch Dogs'

Cuando empezamos el juego y descubrimos las posibilidades del hackeo, este nos deslumbra, enamorándonos por momentos. Chicago se ha convertido en una ciudad monitorizada mediante el sistema ctOS, al que Pierce tiene acceso. El poder hackear casi cualquier objeto imaginable nos proporcionará más de un rato agradable.

El sistema va perdiendo fuelle según vamos avanzando en el juego, debido a su extrema sencillez. El poder acceder a cualquier cosa pulsando un botón funciona durante un tiempo pero, una vez perdido el factor sorpresa, termina convirtiéndose en algo anodino. El ejemplo perfecto es el hackeo a puertas selladas, puesto que tendremos que pasar de cámara en cámara hasta que tengamos a la vista el interruptor. Pulsar un botón y mirar a los lados es algo demasiado fácil para basar en ello una gran parte del juego.

La innovación nunca sobra

'Watch Dogs' sufre de algunas mecánicas implementadas en casi todos los juegos de Ubisoft. El parkour y la conquista de territorios desbloqueando torres o atalayas es algo que hemos visto ya en la pasada generación en los 'Assassin's Creed' y 'Far Cry'. En un juego, que venía llamado a ser de lo mejor de la nueva generación, esperábamos algo más.

Estás opciones han funcionado y funcionan bien cuando son usadas con criterio. Si comparamos este título con 'Assassin's Creed II', publicado en el ya lejano 2009, Ezio es capaz de sacarle los colores a Aiden en algunos momentos.

Pero el sistema de parkour de 'Watch Dogs' es mucho menos vistoso y útil, mientras que las atalayas (aquí llamadas torres) han dejado de ser algo indispensable. El mapa de 'Watch Dogs' viene poco menos que desbloqueado de serie y el acceder a las torres solo nos dará la ubicación de coleccionables. La simplicidad de la técnica de hackeo hará de esta actividad una de las más repetitivas del juego, dejándonos con la sensación de que a este sistema le falta una ligera vuelta de tuerca.

'Watch Dogs'

La Chicago bajo el influjo del ctOS se divide en barrios controlados por un centro de control protegido por personal de seguridad armado hasta los dientes. Para poder hackear como es debido deberemos entrar en estos servidores tan bien protegidos. Estos y otros enfrentamientos podrán solucionarse mediante el ataque directo o haciendo uso del sigilo, pero en cualquier caso, el hackeo del entorno se convertirá en un poderoso aliado. El provocar explosiones cerca de los enemigos se revelará como una de las mejores estrategias para incapacitar o distraer a nuestros contrincantes, además de poder interferir en sus comunicaciones o provocar apagones para escabullirnos si las cosas se ponen feas.

Los primeros compases del juego impresionan. Tras una primera misión que sirve de toma de contacto con algunas de las funciones clave del título, nos encontramos con persecuciones a todo gas, misiones secundarias semi-aleatorias y el poder acceder a las intimidades de todos los habitantes de la ciudad.

El componente morboso de acceder a la vida de desconocidos funciona durante unas horas, hasta que termina por perder su encanto, fagocitado por la necesidad de hackear al mayor número de personas lo más rápido posible para conseguir dinero, coches o canciones que escuchar.

Repaso a la historia de una ciudad

Chicago ha sido recreada respetando su arquitectura y incorporando, a modo de coleccionable, 100 píldoras de historia de la ciudad en algunos de sus puntos más emblemáticos. Esto unido a las misiones de ayuda a ciudadanos de a pie o el acceso cibernético a las casas de algunos de los conciudadanos de Aiden para cotillear en su vida privada, dotan a la ciudad de un cierto dinamismo del que carecen otros títulos.

Para contrarrestar estos aciertos, el título tiene algunas carencias preocupantes. En algunos de los momentos más álgidos del juego a los mandos de un vehículo sufriremos problemas innecesarios, puesto que el protagonista es incapaz de sujetar una pistola y el volante a la vez. A diferencia de otros sandbox, no podremos disparar mientras conducimos, limitando nuestras opciones a la hora de eliminar a los coches enemigos a los obstáculos que podremos activar con nuestro móvil.

'Watch Dogs'

El juego premia las acciones del jugador otorgando puntos en medidor de karma. Según como actuemos los NPC serán más o menos indulgentes con nuestros comportamientos delictivos. Esto termina por facilitar aún más algunos momentos, puesto si somos completistas y hacemos todas las misiones secundarias no tardaremos demasiado en ser vistos como unos héroes por la población local.

Llegamos a la parte final de este análisis, y con ella al momento de hablar del apartado gráfico, punto que no pienso alargar más de lo estrictamente necesario. El juego cumple, sin más, en su aspecto visual pero se queda lejos de las primeras imágenes que vimos. El hecho de aparecer tanto en la vieja como en la nueva generación ha terminado pasando factura a este título. Hemos hablado tanto sobre este punto en concreto de 'Watch Dogs', se han hecho tantas noticias al respecto que dudo que cualquier comentario que pueda hacer desde aquí aporte lo más mínimo.

'Watch Dogs' se postula como un juego entretenido, pero que dista mucho de ser el juegazo que se prometió en un primer momento. Aporta una gran cantidad de buenas ideas que serán pulidas, sin lugar a dudas en las secuelas que están por llegar. De la misma forma en que el primer 'Assassin's Creed' dejó frío en su momento a más de uno, este nuevo juego de Ubisoft viene a cumplir un papel similar. Ser una buena carta de presentación para una de las franquicias de la empresa gala que más darán que hablar durante esta generación que empieza.

8,1

Lo mejor:

Invadir la privacidad nunca fue tan divertido. - El hackeo en combate. - Buena recreación de Chicago. - El tanque araña.

Lo peor:

El hackeo podría haber dado mucho más de sí. - Se echa de menos un sistema de emisoras tradicional. - Los gráficos no son lo que se prometieron. - Personajes poco carismáticos.

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