LOGAN

RETRO 'Syphon Filter', el inicio de una mágica saga que fue a menos

Gabe Logan dejó un recuerdo muy bueno con su primera entrega gracias a su sistema de combate.

Por Nacho Requena 4 de Noviembre 2012 | 20:33

Marzo o abril de 1999. Recuerdo ir como un loco a un Centro Mail para comprar 'Metal Gear Solid'. Me había pasado la demo del juego de Hideo Kojima decenas de veces, hasta el punto de saberme los fallos de programación o "trucos" que escondía. Estaba (y estoy) enamorado de Solid Snake, y éste me cegaba los ojos, sobre todo cuando se comparaba el título otros productos de índole similar (un fanboy puro y duro).

Por aquel entonces, otro espía llegaba a PlayStation bajo el nombre de Gabe Logan. Su juego: 'Syphon Filter'. Y, curiosamente, por las mismas fechas que Snake. Las comparaciones, como es lógico, no tardaron en salir a la palestra. Que si Logan se lleva a Snake de calle, que si este último no tiene rival... En cuanto ahorré un poco fui a por 'Syphon Filter' a la tienda para ver si era tan bueno como "todo el mundo" decía. Y, oye, me llevé una grata sorpresa.

Me quité la careta fanboy y disfruté de la aventura de Logan como un verdadero enano. Bueno, era víctima de una recién estrenada ESO, así que sí, enano era. Pero el concepto queda claro. Se vendía a 'Syphon Filter' como un juego de infiltración, y de esto tenía más bien poco o nada (salvo la misión del museo). El producto de 989 Studios era un juego de acción donde primero se disparaba y ya luego, si tenías ganas, parabas un poco la marcha y pensabas (sin ser obligatorio).

Eran los años del ántrax y de los famosos sobres que llegaban a Estados Unidos con una peligrosa sustancia. El estudio desarrollador aprovechó el boom de la "amenaza vírica" y centró su argumento en esta temática: Logan tenía que desactivar peligrosas bombas y llegar hasta el principal artífice de toda esta masacre. Por supuesto, los giros de guión también hacían acto de presencia, de ahí que la historia fuese cogiendo "consistencia" a medida que se avanzaba.

Pero no fue la narrativa lo que encandiló de 'Syphon Filter', sino su sistema de juego. Era un shooter en 3D donde los enemigos aparecían por todas partes, y el moverse por la pantalla era más que obligatorio para acabar con ellos: si se permanecía estático, eras hombre muerto. Apuntar, disparar, rodar... Multitud de acciones que debían concatenarse para tener una resolución positiva del conflicto.

La aventura era bastante larga y había una gran variedad de situaciones, tanto de objetivos como de escenarios para recorrer. Además, seguía el esquema clásico de los videojuegos, es decir, tras completarse una serie de niveles, un "jefe final" aparecía para sembrar el caos. ¿Misión? Derrotarlos, aunque antes había que descubrir su punto débil.

El apartado gráfico también era bastante bueno para la época. Con unas cinemáticas creadas con un motor independiente, el juego usaba una perspectiva 3D con vista trasera, aunque al fijar a un enemigo con R1 ésta oscilaba hasta facilitar el mejor punto de vista. Sublime. Los enemigos siempre eran los mismos, aunque cada uno portaba diferentes armas. Por cierto, que armas había para dar y regalar, desde una 9mm hasta el mágico táser, un artilugio que permitía freír (y no metafóricamente) al que cogiese.

El punto negativo de 'Syphon Filter' recaía sobre su apartado sonoro. El doblaje al castellano era pésimo y de escasa calidad, con voces suramericanas de culebrón o las castellanas que aparecen en las películas de por la tarde de Antena 3. Asimismo, las melodías eran pegadizas, pero repetitivas hasta la saciedad. En cambio, los efectos sonoros de las armas o explosiones sí estaban mejor recreados.

'Syphon Filter' fue unas 9.990 pesetas genialmente invertidas. Jamás me arrepentí de su compra, tanto es así que ahora está en la PlayStation Store por menos de 5 euros y lo he vuelto a comprar (de ahí este artículo). Si quieres disfrutar de la acción más loca y desmedida, échale el guante. No es 'Metal Gear Solid', pero quién sabe si quizás es más de tu estilo que la obra de Kojima Productions.