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'Splinter Cell: Blacklist', el viejo Sam Fisher con juguetes nuevos
DESDE LAS SOMBRAS

'Splinter Cell: Blacklist', el viejo Sam Fisher con juguetes nuevos

Por Sergio Castaño
X360 RETRO
Categoría: Analisis
17 de Septiembre 2013 | 16:35

Sam Fisher ha vuelto al escenario con un curioso aspecto rejuvenecido y unos cuantos ases en la manga para hacer frente a una nueva amenaza. Pero en 'Splinter Cell: Blacklist', no se tratará de algo personal con en el magnífico 'Splinter Cell: Conviction'. Esta vez se verá envuelta en terror toda la nación estadounidense.

splinter cell blacklist

Ubisoft ha cogido todo lo bueno que tenía la última entrega y le ha devuelto algo de las anteriores, aunque hemos de decir que se ha dejado algo de su espíritu clásico en el camino. Es cierto que podemos ser tan sigilosos como antaño, o tan violentos y rápidos como en la entrega anterior a 'Blacklist'. Lo que implica que el juego nos da multitud de formas de actuar. Sin embargo el juego en general respira un aire nuevo, distinto, y más audaz.

Apostando fuerte desde el principio

Tanto es así que los primeros compases del juego transcurren en el caos de una base militar volando en pedazos y nosotros tratando de salir de ahí y poner las cosas en orden. Con lo que pronto nos reunimos con la Presidenta de EE.UU. y nos ponemos al frente de Fourth Echelon.

De esta manera comenzará una aventura en la que intentamos dar caza a las células terroristas de un colectivo que se hace llamar Los Ingenieros y que utilizan la intimidación y el asesinato para obligar al gobierno norteamericano a que retire sus tropas de todos los países en las que se encuentran.

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Con estas premisas comenzamos la campaña cuya duración es bastante respetable, sin llegar a extenderse más allá de la media de las 10-16 horas (contando campaña principal y misiones secundarias). En este tiempo, visitaremos a menudo nuestro centro de operaciones, que consiste en un avión C-159 denominado Paladín. Desde dentro de esta mole voladora haremos todas las gestiones de la partida. A través de un ordenador veremos el mapa global y podremos seleccionar misiones de la campaña, misiones secundarias, partidas PvP e incluso acceder a nuestro inventario.

Lo tenemos todo en la misma sala

La forma en que realizamos las diferentes tareas es a través de la conversación con los miembros del equipo. Tenemos a Anna Grimsdottir, con quien la tensión es más que palpable. Ella nos dará algunas misiones secundarias para ganar dinero extra. Después tenemos al clásico bufón de cualquier historia seria de acción, Charlie Cole, que nos dará toda clase de gadgets y armamento mejorado para hacer frente al enemigo. Después contaremos con Isaac Briggs, agente de campo que nos acompañará en las misiones cooperativas y nos proporcionará otras cuantas tareas secundarias.

A este reparto hay que sumar otros personajes más, pero lo dejaremos aquí para no desvelar nada de la trama. Solo necesitáis saber que todas estas personas nos proporcionan una vía de escape a la propia campaña principal, en forma de misiones secundarias que salvo algunas excepciones, se pueden jugar en solitario o en cooperativo. Este modo de juego para dos estará planteado de forma más realista e inmersiva que en 'Conviction'.

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Invierte en tecnología

En cuanto al avance del juego, ya sea en campaña o en secundarias, iremos ganando importantes sumas de dinero, con las que podremos personalizar nuestro equipo. Este es sin duda uno de los apartados más completos del juego. Podemos cambiar cualquier parte de nuestro traje por otras con diversas prestaciones según lo que nos interese, sigilo o acción. Podemos seleccionar el color del tejido, añadir modos de visión a las clásicas gafas de Fisher, o simplemente comprar armas nuevas y aplicarles ajustes como mirillas, munición especial o aumentos de precisión y cadencia de tiro.

Una amplia gama de opciones que nos tendrán ocupados un buen rato y que se llevarán la mayor parte de nuestras ganancias. Pero el dinero no solo se destinará a nuestro traje y armas. El propio centro de mando puede actualizarse para proporcionarnos un radar que desvele a los objetivos, aumentar su alcance y detalles, desbloquear armas nuevas en el arsenal o la posibilidad de cambiar el equipo en mitad de la misión. Para esto contaremos con ciertos maletines repartidos por el mapa, que reponen nuestra munición y el número de gadgets que llevamos a tierra.

Estos dispositivos nos salvarán la vida en más de una ocasión, igual que han hecho siempre. Pero en esta ocasión su variedad aumenta, y además la mayoría de ellos también se pueden personalizar añadiéndoles efectos adicionales. Contaremos con granadas de humo, flash, gas lacrimógeno o somnífero. Explosivos varios, unos adhesivos, otros normales. Pulsos electromagnéticos, minas tranquilizantes o de fragmentación. Cámaras adhesivas, que pueden convertirse en verdaderas trampas para el enemigo, o la joya de la corona: el trirrotor, una suerte de dron con tres hélices que se puede mover por los espacios más angostos y sorprender al enemigo con dardos somníferos, sonidos e incluso explosiones.

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Esta es, desde luego, una de las partes más importantes del juego ya que sin los gadgets Sam no es más que el clásico agente especial que pega tiros y rompe cuellos. La auténtica variedad, el factor de jugabilidad se encuentra en hacer uso de todos los elementos de que disponemos para superar todas las fases y hacer que cada una sea verdaderamente única.

Estilos de combate

Por supuesto, para añadir rejugabilidad retomamos del título anterior todo el factor de los estilos de juego. En esta ocasión se han rebautizado pero siguen constituyendo una huella del modo en que superamos la aventura. Al finalizar cada misión nos darán puntos en cada uno de los tres estilos de combate, lo que nos dice que clase de agente somos. El estilo Fantasma hace relación al sigilo, la fuerza no letal e incluso el hecho de dejar a enemigos intactos (no interactuamos con ellos en modo alguno). Después tenemos el modo Pantera, en parte deriva del anterior porque hay que mantener el sigilo, pero nuestras acciones serán letales, como por ejemplo disparos con silenciador o ejecuciones cuerpo a cuerpo con nuestro cuchillo. Por último está Asalto, que como imaginaréis se trata de hacer mucho ruido. Explosivos, armas grandes y sin silenciador, y demás muestras de violencia gratuita.

En cualquier caso, el juego mantiene el sistema de ejecuciones automáticas por el cual, cuando acabamos con un enemigo en sigilo podemos marcar hasta tres rivales nuevos y acabar con ellos pulsando un único botón. Esto provocaba un efecto impresionante de cara al jugador en 'Splinter Cell: Conviction', pero el hecho de que haya perdido ese factor de novedad, hace que ya no resulte tan impresionante.

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En cuanto a la forma en que nos movemos por los escenarios, no dudéis que contamos con los factores de siempre. La oscuridad será nuestra aliada y siempre que veamos luces podremos acabar con ellas para conseguir más margen de movimiento. Además las acrobacias no han sido olvidadas. Encontraremos multitud de cuerdas, tuberías, balcones y ventanas por los que movernos con soltura para esquivar o rodear a los enemigos del modo en más nos convenga.

Jugando contra los demás

Por último hablaremos del modo competitivo, llamado Espías contra Mercenarios. Se sale en parte de lo convencional pero ofrece un soplo de aire fresco si nos cansamos de la campaña. Su planteamiento es divertido y presenta un estilo doble de juego. Mientras que los espías son unos Sam Fisher en potencia, jugando en tercera persona y utilizando el sigilo y las acrobacias para acabar con el enemigo, los mercenarios juegan en primera persona y harán uso de la fuerza bruta para cazar a los primeros.

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Cada uno de los bandos cuenta con tres tipos de personaje. Los mercenarios cuentan con el Cazador, que tiene un dron para detectar y abatir enemigos, el Disruptor puede desactivar dispositivos y habilidades de los espías, y el Pacificador que tiene aumentos de adrenalina para hacer uso de sus capacidades más rápido.

Por su lado los espías tiene al Explorador, capaz de detectar enemigos y señalizarlos para sus compañeros, el Saboteador que hace estallar los explosivos del enemigo, y el Depredador que tiene ocultación táctica.

A su vez este modo de juego tiene cinco categorías. El modo Clásico consiste en dos espías que se esconden en total oscuridad y dos mercenarios que les buscan con sus linternas. Control de envíos nos permite hacer equipos mixtos, que se benefician de las habilidades de ambos bandos. Combate a muerte en equipo no busca excusas para enfrentar a dos bandos y que se maten entre ellos. Y por último encontramos los modos Lista Negra y Extracción cuyo planteamiento es el mismo hackeando terminales o robando información mientras el equipo contrario trata de evitarlo y se cambia el bando en cada ronda.

Este no es el plato principal del juego, pero sin duda ofrece una buena distracción adicional a un conjunto bastante fuerte en general.

Visualmente sólido

En su apartado estético el juego tiene un nivel de detalle bastante alto, sobre todo en el caso del protagonista. No tanto cuando nos fijamos en las expresiones faciales de personajes secundarios. Los mapas están diseñados con gran acierto y un nivel de detalle más que aceptable. Todo esto hace que visualmente el juego funcione realmente bien, acompañado por una banda sonora que cumple su papel a las mil maravillas, otorgando al juego ese fondo musical que requiere en cada situación.

En resumen podemos asegurar que 'Blacklist' va un paso más allá en la saga 'Splinter Cell', sin tropezar pero tampoco con todo un mundo nuevo por ofrecer. Plantea bases clásicas y las junta con aspectos más novedosos de la anterior entrega para formar un conjunto que puede satisfacer al amplio rango de jugadores que quieran afrontar el título. Tanto si buscas acción desenfrenada como si esperas ser amigo de las sombras, tienes un hueco en este juego.

8,5

Lo mejor:

Nuevos dispositivos y armas. Posibilidad de personalizarlo casi todo. Buena integración del cooperativo en la campaña.

Lo peor:

Demasiado dinero por completar misiones, se avanza muy deprisa. Falsa sensación de toma de decisiones. Falta de personalización en el cooperativo.

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