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Crítica 'Orange is the New Black' T5: la quinta temporada se viene arriba
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Crítica 'Orange is the New Black' T5: la quinta temporada se viene arriba

Categoría: Analisis
27 de Junio 2017 | 17:40

En julio de 2013, Netflix compartió por primera vez 'Orange is the New Black', una de sus series más famosas hasta el momento. La primera temporada fue todo un éxito y, desde ese momento, todos los veranos hemos podido disfrutar de trece capítulos del elenco de mujeres mejor elegido de la televisión.

A lo largo de sus cinco temporadas y sus cuatro años de vida, 'Orange is the New Black' ha demostrado de sobra ser una serie que todo el mundo debe ver. Está enfocada sobre todo al público femenino, puesto que todas las protagonistas son mujeres, pero tiene una trama que todo el mundo disfrutará sin ningún tipo de duda. La protagonista principal, o la que comenzó siéndolo al menos, se llama Piper. Piper entró en la cárcel tras haber sido delatada por Alex, su exnovia; ambas habían estado involucradas en contrabando de droga.

Piper comenzó siendo una mujer sin fuerza, que dependía en todo momento de su pareja y de la aceptación de sus padres; una chica que poco tenía que ver con la que había compartido sus días con Alex. No obstante, la cárcel tardó relativamente poco en cambiarla. Poco tiene que ver la Piper que vemos ahora, en la quinta temporada, con la que conocimos en un primer momento; una Piper fuerte, capaz de enfrentarse a prácticamente cualquier cosa por mantener a salvo a Alex y, sobre todo, líder de las causas que considera nobles. Incapaz de quedarse quieta.

Mas Piper no es la única que ha cambiado, y a la que vemos totalmente distinta en esta quinta temporada. Una nueva temporada que es bastante lenta, y en la que apenas trascurre un periodo de dos días dentro de los trece capítulos. Mas no creáis que eso la hace menos intensa. El eje de esta temporada está claro: al final de la pasada, Poussey Washington fue asesinada por uno de los guardias, y las presas decidieron hacerle justicia. Dayanara aprovechó un descuido de uno de los guardias para quitarle la pistola (que no debería haber entrado jamás a la cárcel), y tomar el poder. Y así da comienzo un motín increíble que poco tiene que envidiarle a los de la vida real.

Mujeres unidas por sus derechos

Sin entrar mucho en detalles, para evitar cualquier tipo de spoiler, sí que hay que dejar algo claro: la quinta temporada de 'Orange is the New Black' supera con creces a las anteriores. Las presas tienen muchísimo más protagonismo, más libertad, y mucha más fuerza para dejar claras sus intenciones. Independientemente del color de su piel, y del grupo ideológico al que pertenecieran en un principio, ahora no tienen más remedio que unirse para luchar contra un negocio que les perjudica directamente. Porque la empresa que gestiona su cárcel es privada y, por tanto, lo que busca es el beneficio propio. Podemos ver aquí la primera crítica de la serie: las cárceles no deberían ser privadas, no deberían buscar beneficios, sino la reinserción de las personas que se encuentran cumpliendo condena.

La temporada más potente hasta el momento

Las presas quieren mejores condiciones, quieren poder tener acceso a un programa de graduado. Quieren que se les facilite la reinserción al mercado laboral el día de mañana, saber que al salir de pagar por sus delitos podrán tener una vida; de otra forma, saben perfectamente que quedarán relegadas a un estrato social donde les será imposible mejorar. La principal función de la cárcel no es solo hacer pagar a alguien por sus delitos, sino también conseguir que esa persona comprenda en qué consiste vivir en sociedad. No obstante, si se le impide el acceso a unos estudios básicos, o a un trabajo bien remunerado dentro de la cárcel (con los ahorros que eso conllevaría), sus posibilidades fuera de prisión serán muy escasas. Y eso es algo que las presas conocen a la perfección.

Si no consiguen estudios, al salir de la cárcel no serán más que ex-presidiarias. Ninguna empresa querrá contar con ellas, no conseguirán un trabajo remunerado, no podrán formar una vida "normal". Y eso podría acabar llevándolas a recaer en todo aquello que las llevó a la cárcel la primera vez. Pese a ser una serie de entretenimiento, 'Orange is the New Black' consigue retratar muy bien los problemas que sufren aquellos que van a prisión y después deben retomar sus vidas.

'Black Lives Matter' como lema de la serie

Las protestas en Estados Unidos por la cantidad de personas negras o latinas asesinadas impunemente por la policía seguramente habrán llegado a vuestros oídos. 'Black Lives Matter', es decir, las vidas negras importan, ha sido el lema de este movimiento, que ha cobrado importancia durante los últimos años. Porque es un hecho que los policías asesinan a personas negras o latinas sin que haya necesidad, únicamente por el hecho de tener un color de piel diferente (con todos los prejuicios que eso conlleva).

'Orange is the New Black' coge esta temporada con fuerza este lema, y trata de hacerle ver al público que no es una lucha innecesaria, sino una en la que hay que centrar toda la fuerza posible. Poussey es asesinada por un guardia que sale totalmente impune, y el director de la cárcel ni tan siquiera se digna a mencionar su nombre cuando habla de ella en televisión. Habla de una presa, pero no explica nada de su persona, como si realmente no importara. No hay un movimiento social que se lance a criticar el hecho de que una presa haya fallecido, nadie se levanta, la sociedad se mantiene callada. Y esto tiene mucho que ver con el color de su piel más que con el propio hecho de que sea presidiaria. Hemos de recordar, además, que Poussey no estaba en la cárcel por ser una asesina o una traficante, ni mucho menos.

No estamos hablando de algo que se quede únicamente en la ficción. Los asesinatos de personas racializadas a manos de policías en Estados Unidos son un hecho, y no hay más que ver las noticias de estos últimos años para comprobarlo. El racismo es un hecho que, en esta ocasión, la serie sabe visibilizar sin ningún tipo de inconveniente.

Sororidad por encima de ideologías

La sororidad se define como la solidaridad entre mujeres dentro de un contexto muy específico, dentro del contexto patriarcal. Nos encontramos inmersos en una sociedad donde la vara de medir todo lo bueno y lo malo son los hombres; las mujeres pierden su identidad y, en muchas ocasiones, se ven obligadas a competir entre ellas para conseguir la aprobación de los hombres. Porque si no hay aprobación masculina, parece que la vida tiene poco sentido.

Promete una sexta temporada

Pero en 'Orange is the New Black' esto es diferente, porque se elimina el factor de los hombres. La única vara de medir a la que se enfrentan las mujeres es la suya propia, y eso acaba favoreciendo la unión. Sí, hay enemistad, pero esta no proviene de la lucha por ser más atractiva que la otra, sino por el propio instinto de supervivencia dentro de la cárcel. Por lo demás, y viéndose en situaciones límite, las mujeres llegan incluso a olvidar sus ideologías y a unirse por encima de todo, siempre para luchar contra el que en ese momento es el enemigo.

Una serie con fuerza, con garra, capaz de enganchar y que ha mejorado considerablemente desde su primera temporada hasta ahora. En solo trece capítulos, la serie consigue ganarse de nuevo un hueco más que merecido en el corazón de los espectadores. Porque no es una serie que se limite a hacer reír o a hacer llorar, sino que va un paso más allá; es una serie que pretende ahondar en los problemas sociales, mostrarlos con toda la frescura posible y hacer que la gente realmente se interese por ellos.

Lo mejor:

- Sacar a la palestra problemas sociales.

- Elenco elegido.

- Tramas de la serie.

Lo peor:

- Algo lenta.

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