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Crítica 'Perfectos Desconocidos': un remake de Álex de la Iglesia sin mucha fuerza
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PERFECTOS DESCONOCIDOS

Crítica 'Perfectos Desconocidos': un remake de Álex de la Iglesia sin mucha fuerza

Categoría: Analisis
5 de Diciembre 2017 | 10:48

Pese a que Álex de la Iglesia ya había trabajado como director antes, fue hace veintidós años que su carrera realmente comenzó a ser conocida. Eso fue gracias a 'El día de la bestia', una película de terror que más bien podríamos considerar una comedia en según qué momentos, pero que tiene todas las características fundamentales que nos hablan de Álex de la Iglesia como director. Elementos sobrenaturales, una sociedad española reflejada casi como una caricatura, e imágenes tan dinámicas que no hay momento en el que queda el aburrimiento.

Tal fue el éxito del director que, desde ese momento, comenzó a dirigir una película nueva cada más o menos dos años. Sus películas más recientes continúan siendo una buena prueba de su personalidad como director de cine. Con 'Las brujas de Zugarramurdi' logró hacer algo muy parecido a 'El día de la bestia', aunque guardando las distancias; una película donde el terror, la comedia y lo surrealista se daban la mano para conseguir muy buenos resultados.

Álex de la Iglesia es un trabajador incansable. Este mismo año presentó 'El bar', una película que, a decir verdad, guarda cierta similitud con 'Perfectos Desconocidos', su última creación. Dos películas dirigidas en un mismo año es una auténtica proeza, sobre todo por el trabajo que eso conlleva; el director debe haber disfrutado de pocos días libres en 2017.

No obstante, con 'Perfectos Desconocidos' se ha perdido parte de la esencia de Álex de la Iglesia. Quizás esta haya sido parte del precio a pagar por haber dirigido dos películas durante el mismo año, quién sabe. Aún así, la película cumple su cometido, y tampoco le podemos pedir más. No debemos olvidar tampoco que estamos hablando de un remake de una película italiana del 2016, con lo cual poco espacio había para la improvisación.

Poco de la esencia del director

'Perfectos Desconocidos' no se parece en nada a lo que pudimos ver como característico del director en sus inicios. Y es que estamos ante una película que bien podría funcionar como teatro, algo a lo que para nada estamos acostumbrados a ver en su cine. Los escenarios son escasos, y casi toda la trama se resume en unos móviles colocados encima de una mesa.

Pero comencemos por el principio. El inicio de 'Perfectos Desconocidos' nos resulta a todos extremadamente familiar: una cena de amigos en la que los móviles se ponen encima de la mesa para evitar que se usen. Aunque, en este caso, los amigos van un paso más allá. Nada de "el que primero coja el móvil paga la cena", ni mucho menos; prefieren apostar más fuerte, e ir leyendo (o reproduciendo, en el caso de los audios) todos los mensajes que se vayan recibiendo. Desde luego, algo bastante comprometido, sobre todo si tenemos en cuenta que privacidad existe poca en este juego.

Poco de la esencia del director

Es un concepto arriesgado. Por una parte, la idea tiene su encanto para el espectador, puesto que ya sabemos de antemano que vamos a conocer todas las desdichas de los protagonistas. Y eso, aunque no queramos admitirlo delante de nuestros amigos, nos produce una curiosidad casi insaciable. Queremos saber qué esconden esos personajes, cuáles son sus secretos más oscuros, y qué conversaciones tienen ocultas en sus teléfonos móviles. Seamos realistas: a todos nos gustaría saber qué escriben nuestros amigos en sus conversaciones de WhatsApp. Ya sea porque hay un pequeño romance que no nos han contado, o porque simplemente nos produce curiosidad.

Por respeto a su intimidad, no indagamos, no curioseamos. Sin embargo, esta es una película que nos permite abiertamente hacerlo... ¡Y eso es algo que el espectador disfruta ampliamente!

Personajes demasiado planos

Mas hay un problema de base en esta película, y es que si bien la trama promete, los personajes son demasiado planos. No solo demasiado planos... Es que, además, da la sensación de que no tuvieran prácticamente ningún aspecto positivo. Es como si solo tuvieran defectos que esconder, secretos demasiado turbios, engaños, mentiras... Es difícil empatizar con personajes a los que ves demasiado tóxicos, demasiado negativos.

Personajes bastante planos

Pese a todo, sí es cierto que, como comedia negra, la película tiene su encanto. Consigue mantenerte activo, pensando constantemente en qué será lo próximo que te sorprenderá. Además, la técnica de la cámara hace que todo sea bastante dinámico, pese a que estamos hablando de casi un acto teatral grabado.

Esto me hizo pensar, sobre todo, en lo complicado que debe haber sido el aspecto de continuación de la película. Es decir: debe dar la sensación de transcurrir todo constantemente, de ser una escena que no tiene apenas pausa, y para ello deben controlarse al milímetro los detalles. No debe haber un gesto distinto, todos los objetos deben estar en exactamente la misma posición, la actitud debe controlarse siempre... ¡Es algo muy complicado! Un desliz del script puede acabar significando, en esta película, un fallo total. Mas no hay ningún fallo notable, con lo cual Patricia Vila, un aplauso enorme desde Zonared.

La historia, en sí, es bastante predecible, pero aún así tiene su punto. Sabemos desde el primer momento que habrá trifulca porque, de otro modo, no tendría sentido la historia. Sabemos que habrá secretos, que habrá peleas... ¡Pero es que es justo esto lo que esperamos! Con lo cual, es una película que da justo lo que promete. Quizás un poco menos.

Una comedia pasable, pero poco más

Nunca hay que olvidar que a todas las películas no se les puede pedir lo mismo, y que si bien hay algunas que son capaces de hacernos reflexionar durante horas sobre nuestro pasado o nuestro futuro, hay otras películas cuyo único objetivo es hacernos reír, entretenernos, mantenernos en vilo y, una vez que caiga el telón, desaparecer. Y esto es lícito también. No siempre tenemos que ver cine de culto, igual que no siempre leemos ensayos filosóficos o no siempre comemos cocina de alta calidad. A veces nos basta un sándwich, un relato de Stephen King o una comedia simplona.

La película original en la que se basa 'Perfectos Desconocidos' consiguió ganar los Premios David di Donatello a la mejor película y al mejor guión durante el año pasado, en Italia. No obstante, dudo mucho que 'Perfectos Desconocidos' vaya a conseguir la misma repercusión. Falta bastante de la esencia de Álex de la Iglesia, por desgracia, y eso es algo que va a jugar bastante en su contra. Porque, de nuevo, es una película que consigue enganchar durante las dos horas, entretener bastante, pero ni siquiera tiene un final a la altura. El problema de esto es que los espectadores se quedan más con el cierre de la película que con el nudo, porque es lo último que se llevan.

Una película de seis

La moraleja es un poco reprochable. ¿De verdad es mejor no conocer algo, a conocerlo y enfrentarnos? Sí, todos tenemos secretos, pero... ¿Preferimos obviar que nuestra pareja nos engaña, o que nuestros amigos no son, quizás, tan amigos nuestros? ¿No es mejor saberlo, y actuar en consecuencia? Una cosa es el derecho a la privacidad e intimidad, y otra es pecar de necio cuando ya se conocen los secretos de la otra persona.

Aún así, es una película bastante curiosa de ver. Si ya visteis la original, no os preocupéis, puesto que, pese a ser la misma idea, estamos ante películas totalmente diferentes. Esta os sorprenderá en algunos puntos, así que no tenéis que echaros todavía las manos a la cabeza. Una película para pasar el rato, y poco más. Nada como los trabajos anteriores de Álex de la Iglesia, desde luego.

6,0

Lo mejor:

- Entretenida.

- Dinámica.

Lo peor:

- Trama predecible.

- Personajes vacíos.

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