AMOR

Crítica 'La Forma del Agua': El nuevo cuento de Guillermo del Toro

El mexicano vuelve a mostrarnos su amor por sus monstruos particulares y nos dedica esta preciosa historia de amor en la América de los años 60.

Por Celeste Romero 21 de Febrero 2018 | 12:21

Partamos de la base de que Guillermo del Toro es quizás, uno de los cineastas más personales e inamovibles del séptimo arte. El mexicano tiene una idea clara de qué quiere contar, y por loca que parezca, te aseguro que así la verás en la gran pantalla. Ya sabemos de su pasión por los monstruos y cómo los escoge y alaba en sus obras como si de Dioses se tratase. Esto es algo de lo que estar orgulloso, ya que en una industria tan restrictiva como puede ser a veces el cine, que hagas lo que más te apasiona y que, además lo hagas bien, es algo digno de admirar.

 

Un director único

Si pensamos en la filmografía del cineasta, podemos encontrar 'El espinazo del diablo', 'Hellboy' o 'El laberinto del Fauno', grandes cuentos hechos películas que ahora llegan a su gran esplendor gracias a su última película, 'La forma del agua'. En este cuento acuático se nos relata la historia de Elisa, una mujer muda que vive en Estados Unidos en la década de los 60. Trabaja como limpiadora en un laboratorio de alta seguridad, y allí, la llegada de un anfibio, cambiará su vida, ya que se enamorará completamente de él. Todo director tiene esa cinta de canto hacia las artes, una especie de demostración de su amor hacia, no sólo el cine, si no otras de las 6 artes restantes. Esta película es el colofón (esperamos que no sea el final), en este aspecto, del director, pudiendo ver a lo largo de ella cómo se homenajea en varias ocasiones a la danza, la música o la pintura.

 

Debes estar mentalizado

Antes de entrar a la sala a disfrutar de este cuento, debes mentalizarte de que lo que verás, probablemente no guste a personas de mentes cerradas y no fáciles de sorprender. Debemos esperar una película distinta a todas las demás, y e muchas ocasiones así lo es. Contada en actos, como si de un cuento se tratase, la película cuenta con un halo difícil de apreciar, si lo tuyo no son las criaturas fantásticas y prefieres una historia cotidiana. Lo irreal de esta historia hace que muchos caigamos rendidos a la imaginación que Del Toro desborda en cada página que escribe. El guión, puede pecar de ser sencillo en algunas partes de la cinta, pero en general se trata de una trama de lo más curiosa y para nada superficial. Todo lo que vemos, tiene una razón de ser y estar. El desarrollo del mismo es mucho más extenso que su principio y su final, sobre todo la parte del clímax que puede notarse como apresurado. Puede que se queden algunas preguntas al final del film, pero tu imaginación debe hacer el resto, e imaginar lo que después vendrá, típica estructura de cuento, como he repetido más de una vez en esta crítica.

 

Unos personajes muy llamativos

El pilar fundamental de esta historia de amor es, sin duda, los personajes y la relación entre ellos. No tanto como Elisa y el anfibio, si no con el resto de los humanos. La relación entre mujer y anfibio puede pecar de rápida en un principio, pero al ver como los personajes se compenetran a lo largo del film, hacen posible que la historia tenga el final que tenga. Es un amor muy Disney, un amor a primera vista e inexplicable, que valdrá para los más enamoradizos y será repudiado por los espectadores realistas. Allá tú. Sin duda, los personajes secundarios, Octavia Espencer como Zelda, por un lado y Richard Jenkins como Giles, resultan ser lo más entretenidos y llamativos de la película. Además de actuar como un claro recurso cómico, podemos notar como representan a la opresión de dos colectivos que siempre han resultado inferiores, sobre todo en la época en la que el film se desarrolla, los años 60. Y es que la película respira en su transfondo una crítica enorme al famoso ''sueño americano'', cómo era el pensamiento de la época y la relación con personas que no eran consideradas iguales.

 

Actores y actrices a un buen nivel

Sally Hawkins es la encargada de interpretar a nuestra protagonista muda y, qué decir. Su personaje cuenta con una dificultad añadida, y la actriz lo borda a la perfección. Nada se le pueda reprochar en este aspecto, ya que con una mirada, lo dice todo. Doug Jones es el anfibio y, pese a no reconocerle, hay que mencionar el gran trabajo de interpretación. Recordemos que el director muy pocas veces trabaja con técnicas como CGI, la mayoría de la caracterización es a base de maquillaje o prótesis y es, sin duda, algo que puede incomodar la actuación, pero en este caso Doug sabe llevarlo como si de una criatura marina se tratase. El villano de la película es interpretado por el espectacular Michael Shannon. No es el gran papel de la carrera de este actor, pero como siempre sabe dar con la tecla perfecta. El desarrollo del villano es quizás el más superficial, se entiende que sea así por su pensamiento defensor del gran sueño americano, pero sus motivaciones resultan ser flojas frente a las grandes metas de los demás personajes y en ocasiones queda eclipsado por otros secundarios. No es mal villano, pero deja que desear en algunos aspectos. Como hemos mencionado antes, tanto Octavia como Richard son de lo mejor de la cinta y en el terreno interpretativo, poco o nada se puede reprochar, ya que ambos lo hacen a la perfección.

 

Aspecto técnico envidiable

Sin duda, el otro apartado más llamativo de 'La forma del agua' resulta ser el técnico. Hablando de fotografía, la película es una delicia visual. Planos perfectamente ejecutados y desarrollados. Cada uno de ellos explica algo de la trama y muy pocos (o ninguno) da la sensación de relleno o sin explicación. Dan Laustsen es el encargado de esto, a quien ya hemos visto en trabajos como 'John Wick 2: pacto de sangre' o 'La cumbre escarlata' pero sin duda es aquí donde vemos el gran talento del director. La música corre a cargo de Alexandre Desplat y poco se puede decir más de él. Ha trabajado en cintas como 'El Gran Hotel Budapest' o 'El discurso del rey' y en esta última película realiza un trabajo inolvidable con una banda sonora de lo más llamativa que casa perfectamente con la labor de fotografía. En general, un espectacular trabajo técnico en la mayoría de los apartados.

 

Si te dejas llevar, resulta ser una gran experiencia

Resumiendo, 'La forma del agua' es un cuento muy llamativo, por momentos puede recordarte a otras historias como 'La bella y la bestia', pero que, si te dejas sumergir, es una experiencia de lo más enriquecedora. Sus fallos son fácil de obviar gracias al gran trabajo de ambientación y personajes llamativos y con los que es fácil conectar y empatizar. No sería muy descabellado pensar en que, tanto la cinta como su director ganen el Premio Oscar, ya que casi todo en la cinta es perfecto. Si eres de pensamiento realista, puede que te decepcione, ya que se trata de una película que debes saber lo que te van a contar e intentar ir con la mente abierta. Si tratas constantemente de encontrarle el sentido o la lógica, no la disfrutarás. Sin duda, otro cuento de Guillermo que estoy encantada de que me cuente.