SASTRES Y COWBOYS

Crítica 'Kingsman: El círculo de oro': Deja de decirme que eres una parodia

Os contamos que nos parece la nueva cinta de agentes secretos protagonizada por Taron Egerton y Colin Firth

Por Diego Rivera Conde 30 de Septiembre 2017 | 21:25

En 2015 se estrenaba 'Kingsman', una de las sorpresas más gratas que tuve yo en el cine ese año, ya que no esperaba nada de ella y salí del cine con una sonrisa en la cara y muy buen sabor de boca. Este viernes se estrenó su secuela, 'Kingsman: El círculo de oro', y después de verla he salido, una vez más, con una sonrisa pero esta vez tenía un sabor agridulce en la boca. Hablemos un poco de ello.

La cinta comienza con mucha fuerza ofreciéndonos una pelea dentro de un coche entre Eggsy y Charlie, uno de los candidatos a Kingsman que no logró aprobar el examen de ingreso en la primera cinta. El combate nos lo sirven con 'Let's go Crazy' - de Prince- de fondo. La escena es entretenida y es como si el director nos agarrada y nos gritara que la película ya ha empezado, que hay que estar atentos. Aunque también he de decir que es la escena de acción más floja de la cinta.

Sureños e Ingleses trajeados

La premisa de la cinta ya la hemos podido ver en los tráilers, ya que se nos enseñaba prácticamente todo: La antagonista del película destruye Kingsman dejando solo a Eggsy y a Merlín, quienes tienen que buscar ayuda en los primos americanos, Statesman, una agencia de inteligencia cuyos activos provienen de la destilación y venta de Whisky y que son puros clichés de la américa sureña. Incluso tenemos a Pedro Pascal emulando a un joven Burt Reynolds.

La mayor pega que le encuentro a 'Kingsman: El círculo de oro' es la insistencia constante de que lo que nos están mostrando es una parodia de James Bond. En la anterior cinta parecía verse muy al fondo el intento de ser algo más que eso, pero en esta cinta no se ve por ningún sitio. Cada vez que hay una escena que usa efectos especiales, vemos como, pudiendo hacerlos creíbles e impresionantes, se van a una serie B que desmerece el gran juego de cámara con el que nos mete en la acción y nos hace arquear una ceja

'Kingsman' no se toma en serio y es una lástima porque dentro de lo intenta hacer -una película de espías en tono de comedia- podría hacer muchas cosas y se queda a medias o ni siquiera lo intenta en otras. El villano que teníamos en la primera cinta, interpretado por Samuel L. Jackson, tenía su encanto y carisma, pero en esta ocasión a Julianne Moore le han dado un papel de antagonista pataleta cuya única aspiración es que se la conozca en todo el mundo porque es la mejor empresaria del mundo. Todo en su papel es extravagante pero no destaca y acaba pecando de histriónico. Su ¿parque de atracciones? en medio de la jungla, sus enormes perros robots o la marca de oro fundido en sus secuaces -hecha con oro de 24 kilates, porque menos es tontería- son clichés y exageraciones del cine de espías y acción en general y que en manos de los guionistas de la cinta, debería haber salido un buen personaje, pero no. Al principio de la película percibimos trazas de carisma en el planteamiento de Poppy (Julianne Moore) pero según va avanzando la cinta, va cada vez a peor y termina con un desenlace, del cual no haré spoilers, pero diré que no podemos catalogarlo, ni siquiera, de olvidable.

Chistes de personajes y personajes que son un chiste

Colin Firth vuelve a su papel de Calahand en lo que sería una sorpresa si no nos lo hubieran destripado en los tráilers -¿Qué pasa últimamente con los tráilers?-. Y su vuelta se nota algo forzada –fanservice puro y duro-, Eggsy ya apenas necesita a un mentor, sobre todo en misiones de campo, aunque lo que sí le aporta es una figura paterna destinada a que hagamos "oooh" en las últimas escenas de la película. Y el detalle de que no solucionen el que dos agentes se llamen Calahand me parece algo estúpido, más aún cuando se usa como material para 2-3 chistes tontos.

Uno de los personajes que hace un chiste con eso es Channing Tatum, quien es también un buen chiste de personaje. Coges un actor por el cual te habrás gastado un dineral y a mitad de la película te olvidas prácticamente de él para volver a darle unos minutos en el cierre de la cinta. Y unos minutos que nos dicen que habrá una tercera entrega de la saga pero que sobran bastante, sobre todo por las pintas de Tatum. Seguramente le den más cabida en un futura entrega, pero su presentación ha sido bastante pobre y totalmente descuidada. Si no hubiera estado, tampoco hubiese pasado nada.

Me estoy centrando mucho en sus puntos malos pero, sin embargo, no puedo decir que la película no me haya entretenido, aunque dure unos 140 minutos, va casi todo sobre ruedas y te das cuenta del tiempo que ha pasado una vez miras la hora al salir de la sala. Y no puedo hablar de 'Kingsman: El círculo de oro' sin elogiar sus peleas, más concretamente las dos última, una al ritmo de 'Saturday Night's Alright' de Elton John y la última con 'Word Up' -de The BossHoss- de fondo. Los coreógrafos que tienen para estas escenas trabajan muy bien y nos acaban brindando minutos altamente disfrutables con algún toquecito de humor que les quedan muy bien.

Resumiendo, 'Kingsman: El círculo de oro' no es la cinta de acción ni la cinta de comedia de este año, pero es una película entretenida, que no se hace larga y cuyo fallo es que no se toma en serio y nos acaba dando escenas bochornosas como la del localizador que hay que poner en una mucosa. Mención especial para esta última ya que, no es solo que te saque de la película, sino que te echa a patadas de la sala sin dejarte coger la chaqueta.

Crucemos los dedos

Está muy claro que va a haber una tercera entrega de esta franquicia, e incluso una cuarta, y solo espero que Matthew Vaughn intente ir más hacia la acción que hacía la comedia. Teniendo en cuenta el reparto que tiene: Taron Egerton, Colin Firth, Mark Strong, Julianne Moore, Jeff Bridges, Pedro Pascal, Channing Tatum y Halle Berry, si les das un buen guión, con unos buenos personajes, es probable que salga a película de acción del año.

Y mencionar también al bueno de Elton John, que vemos constantemente en la cinta y que si tiene que dejar el piano para darle una paliza a los malos, lo hace gustoso y nos regala unas carcajadas muy agradables.