SEASON FINALE

Crítica 'Juego de Tronos' 7x07: el dragón y el lobo se despiden con un fin de temporada épico

'Juego de Tronos' despide su séptima temporada con un capítulo lleno de respuestas, de sorpresas y te deja con ganas de la temporada 8.

Por Sara Menéndez 28 de Agosto 2017 | 15:12

Este artículo contiene spoilers de la temporada 7 de 'Juego de Tronos' en general, y del capítulo 7x07 en particular.

Parece que un capítulo de 'Juego de Tronos' que no tiene batallas no es un capítulo bueno. Veneramos los grandes enfrentamientos, quizá embelesados con La Batalla de los Bastardos, y cuando es un capítulo de "hablar" el público se siente decepcionado. Sin caer en la cuenta de que estamos ante una serie donde las grandes batallas se gestan en las cabezas de sus personajes, en las reuniones, en los cuervos, en los encuentros secretos, en lo que no se dice, en lo que se esconde... Durante esta séptima temporada, a 'Juego de Tronos' le han salido detractores por doquier. Sin embargo, quienes tenemos la suerte de disfrutar de la ceremonia de ver cada nuevo episodio, cada lunes, en nuestra sesión de HBO, con las primeras notas de su sintonía, y derretirnos como hielo consumido por el fuego, hemos encontrado en el capítulo 7x07 un verdadero menú degustación propio del mejor restaurante. Un deleite constante, una satisfacción de nuestros más profundos fueros internos, es un capítulo para disfrutar, para llegar a esos puntos que llevábamos esperando durante semanas. Un capítulo para fans.

Cara a cara, todos contra todos, como en la cena de Navidad

Es curioso cómo en 'Juego de Tronos' todos los personajes acaban interactuando entre ellos tarde o temprano. No importa lo al norte o sur que vivas, o de qué islas provengas, siempre acabarás habiendo tenido alguna rencilla con El Perro, quedando boquiabierto con Brienne, estando en la lista de Arya o habiendo sido compañero de juergas de Tyrion. Y ahora, casi todos ellos se han visto cara a cara en medio de Desembarco del Rey, con rencillas familiares irreconciliables de por medio: los Greyjoy, los Lannister, los Clegane... Todos alrededor de una situación que ha sido lo más se ha parecido a un capítulo de 'The Walking Dead' de toda la televisión.

Entre todos ellos, la marca Stark siguió definiéndose como tal, y Jon Nieve cayó en esa situación de honrado y bueno que todo el mundo repudia, cuando metes la pata y todos te lo están recordando constantemente. Pero, desde el otro lado de la pantalla, ¿no es Jon el único rayo de luz que se ve a lo largo de los Siete Reinos? Sin aún lamentamos la muerte de Ned Stark es porque su temperamento y honestidad eran únicos, aunque todos y cada uno de sus hijos lo han heredado, pese a que Jon, el que no era hijo, lo aprendió sobremanera.

Porque eso es algo que no se lleva en la sangre, y en esta historia parece que cuanto más discriminado te sientes del lugar donde quieres estar, más te esfuerzas en pertenecer a él. Le pasó a Jon Nieve, el bastardo pseudo apartado de los hermanos Stark que es la viva imagen de Ned, y también Cersei, que sin poder aspirar a ocupar un lugar de poder en su casa, recordaba en este episodio a Jaime todo lo que aprendió de su padre escuchándole. A Tywin le mató su propio hijo para salvar su vida, y a Cersei anteponer el futuro de la casa Lannister incluso a sí misma (sí creo que la debilidad de Cersei son sus propios hijos) le está costando a su propia familia. No mató a Tyrion, y eso hace reflexionar sobre si ese odio hacia su hermano no estará acompañado de una gran admiración por su capacidad para conseguir todo lo que se propone, igual que ella, porque ambos tienen una clara desventaja familiar: ella es mujer, y él es el enano. Pero sí que hubiera esperado que este capítulo fuera el fin de Jaime.

Los que han despertado y han cogido el toro por los cuernos

Jaime. Lo temí, lo anticipé, y ese "ya no te creo" me cogió con la cara tapada con unas temerosas manos. Jaime llevaba toda la temporada siendo un personaje venido a menos, un pelele de la hermana que se notaba que no estaba de acuerdo con ella, pero también es totalmente honorable (pese a su ya olvidada fama) y nunca traicionaría a su rey o reina. Y ahora, con su promesa y su confianza en la decisión correcta, se ha librado del yugo de una hermana / amante que lo dominaba con lealtad, sexo, terror y un hijo. Ahora ya no hay nada, y nuestro Jaime empoderado cabalga, quién sabe, si a reencontrarse con Brienne. Las miradas fueron nerviosas en el encuentro del inicio del capítulo, pero la de Cersei más. Y ese ha sido el primero de los momentos de clímax de esta season finale.

Theon. Vamos con Theon porque ha sido otra de esas sorpresas y empoderamiento que no sabíamos si iba a llegar. Al igual que Jaime, Theon se encontraba en una situación de esas de las que sales o muerto o más fuerte. Sí, alguna vez os enfrentaríais a alguna ocasión similar, ¿no? Por fin, y gracias a esa especie de perdón, impulso y dignidad que un Jon, hoy en su mayor punto de gloria, le dio, se ha hecho el personaje que estábamos esperando, y de una manera que tampoco esperábamos. Al inicio del capítulo, Jaime y Bronn miraban a los Inmaculados en una conversación de los más "tarantinesca", acerca de que en la lucha, al final, todo lo que importa es tu "polla". Por Theon, paradójicamente, y en una nueva deconstrucción de la masculinidad fuerte y poderosa de esas que George R.R. Martin nos ofrece constantemente, su falta de pene le ha hecho el más fuerte, el más seguro y el más hombre. Ha recuperado a sus hombres del Hierro y marchan a salvar a Yara, que la veremos en la temporada 8.

Sansa. Tercera gran sorpresa. A lo largo de la temporada 7, tras haber colocado a la hija mayor de los Stark en un merecido pedestal, al encontrarse con Arya volvió a ser todo como en la primera temporada. Es como ver a tus amigos del colegio de nuevo y darte cuenta de que en realidad no habéis cambiado todos tanto. Hoy llegó el punto en el que casi grito a la televisión: "¿Por qué, Sansa? ¿Por qué eres tan ingenua?", y la Señora de Invernalia me tapó la boca con la sangre de Petyr Baelish. Ahora, 6 temporada después, la muerte de Ned Stark, y con ella toda la sangre derramada y todo el dolor que ha convertido el corazón de los Stark en hielo puro, ha quedado vengada. La manada vuelve a estar unida, y Ned nunca ha dejado de estar presente. Esta temporada no ha traído ninguna muerte dolorosa.

Todos estos acontecimientos han cerrado, en parte, diferentes historias que estaban abiertas en 'Juego de Tronos'. En este sentido, me alegra poder esperar la octava temporada con serenidad, sin seguir con grandes intrigas porque ha quedado todo resuelto y planteado a la vez, porque se han ido resolviendo pequeñas fases. Pero aún queda por comentar los dos puntos álgidos, los fuegos artificiales finales, la traca final, el prestigio. Porque es ahí donde comienzan las nuevas tramas principales: la relación familiar y sentimental de Jon y Daenerys, y la llegada de la muerte al sur del Muro.

El nombre de Jon Nieve y lo nerviosos que nos hemos puesto

Hace dos episodios, Sam Tarly intentó distraer con gritos el dato clave de esta temporada, la anulación del matrimonio de Rhaegar Targaryen y Ellia Martell por parte del Septón Supremo, y la boda secreta del hijo mayor de Aerys Targaryen y Lyanna Stark, hermana de Ned. Ahora que ha llegado a Invernalia, entre su conocimiento y el de Bran llegan a la conclusión de que Jon Nieve es, como se había anticipado, el verdadero heredero al Trono de Hierro. Es Aegon Targaryen, el hijo que se creía muerto, y no Jon Arena, un bastardo pero de otra casa. Ese hijo se pensaba que era de Ellia Martell, la cual fue violada y asesinada por La Montaña, y así se lo reprochó Oberyn Martell antes de que su cráneo fuera aplastado por el que ahora es una bestia entre la vida y la muerte.

Mientras tanto, veíamos en pantalla cómo nuestra más profunda fantasía erótica se hacía real: el sexo ha vuelto a 'Juego de Tronos' y ha sido con, sí, por fin, Jon y Daenerys. Esperaba que esta tensión se mantuviera durante más capítulos, o que no llegará siquiera a término, pero el incesto se ha cumplido, y tía y sobrino retozaron en la cama. Mi compañera Maribel Baena lo comentaba diciendo que le daba un poco de grimita que montaran las escenas alternadas, pero yo defiendo que ellos no lo saben, no se tienen como tío y sobrina, sus edades son bastante similares y que ya habrá tiempo para poner cara de "puaj". Ellos mismos la pondrán. Y después se pelearán por el Trono de Hierro, o lo compartirán, pero será tremendamente decepcionante para Daenerys, y así lo ha dicho Emilia Clarke, ella ha luchado duro y quizá no lo quiera compartir. Al fin y al cabo, un enlace incestuoso la pondría a ella en segunda fila. Y esperemos que no salga un hijo de ese revolcón, para que reine, de nuevo, un o una joven con genes compartidos. ¿Tendrá razón Jon y quizá la predicción de la vieja sea falsa? ¿Y la de Cersei igual?

Precisamente estos días atrás se extendía por las redes un montaje donde se veía a Daenerys y a Jon abrazados desnudos en la cama, y en una ventana a Ser Jorah mirando con pena. ¡Ay, qué ingenuos! Lo que no sabíamos es que esto ocurriría, y que no sería una ventana, sino que cuando Jon y Daenerys cerraban la puerta del dormitorio, era Tyrion el que los miraba desolado. ¿Está en realidad enamorado en secreto de Daenerys? ¿O hay algo más que esconde? ¿Sabe Tyrion algo que los demás no sepamos?

Muro, ¿qué muro? Yo no veo ningún muro

Pero tras el fuego, literalmente hablando, llega el hielo. El hielo destructor, incluso podría decir que el fuego convertido en hielo, porque al final del episodio los muertos han alcanzado el muro. Piensas que ahora tardarán unos cuantos capítulos en escalarlo o destruirlo, o echar abajo sus puertas, pero tenemos la desagradable sorpresa de ver que el Dragón muerto de Daenerys lo echa abajo en un abrir y cerrar de ojos con ese hielo que ahora escupe por la boca. El Muro ha caído y eso sí que es algo que nadie se esperaba al sur del mismo. Es de esperar que nuestros amigos Tormund y Beric Dondarrion hayan sobrevivido, pero lo que está claro es que con esta desoladora escena de los muertos pasando a "este" lado del ya casi inexistente Muro se nos presenta el punto de partida para la temporada 8. Ha sido el final perfecto para mantenernos en vilo, pero no dejarnos con un cliffhanger a lo 'The Walking Dead'. Sabíamos que habría una batalla entre vivos y muertos, y ahora hemos tenido un pequeño adelanto: la caída del muro.

Todo preparado para la octava temporada

Esta séptima temporada ha abarcado varios frentes, pero bien delimitados. Nos hemos alejado un poco de las enemistades de familias para centrarnos en la amenaza más allá del Muro, y Cersei ha tenido un protagonismo más personal que de reina. Los eventos se han ido resolviendo con bastante rapidez, y ha habido viajes fugaces en cuervo y en dragón, lo sabemos, pero lo importante es terminar de ver qué ocurre. Poco queda para finalizar la adaptación televisiva. Con una temporada 7 bastante corta, y una octava que no se extenderá más, tres puntos principales tienen que resolverse: acabar con los muertos, quitar el trono a Cersei, y ver quién se pone. Por el medio, nuevos secretos se acabarán de desvelar, se dará preguntas a respuestas que aún no nos hemos hecho, pero que ahí están.