RECREACIÓN HISTÓRICA

Análisis de 'Nobunaga's Ambition: Taishi' para PS4

El simulador histórico de la Historia de Japón feudal recibe una nueva entrada exigente y complicada en sus mecánicas, aunque satisfactoria en su recreación cultural.

Por Daniel G. Astarloa 5 de Junio 2018 | 16:00

Ser político no es fácil. Es un trabajo en el que siempre se te van a exigir medidas que en ocasiones no sabes cómo llevar, en el que tienes que medir cómo mantener contenta a tu población y a aquellos que te facilitan los recursos y el dinero. Y además de ello tendrás la oposición siempre encima crítica y muy dura con las medidas que lleves. Es en muchas naciones en las que no se tiene respeto por quienes lideran en este aspecto, y no sin razón precisamente estando con la corrupción al cuello y los deseos de poder. Así que hagamos una práctica: viajemos a la antigua Japón feudal con 'Nobunaga's Ambition: Taishi', la última entrega de la saga histórica de Koei Tecmo.

Este viaje espiritual a un momento histórico tan lejano es absolutamente vital para comprender esta franquicia. Y es que 'Nobunaga's Ambition' está de celebración con treinta y cinco años a sus espaldas contando la Historia de las islas nipolas en pleno siglo XVI. Querer descubrir a los personajes y eventos míticos que marcaron la nación durante cientos de años puede ayudarnos a ampliar nuestros conocimientos a la par que tomamos el papel de políticos en plena época y descubrimos lo difícil y poco agradable que puede ser tomar el liderazgo cuando algo mayor está por venir.

La edad de la unificación

Pese a estar ubicado en un momento histórico tan determinante como es la unificación de los estados Sengoku esta es, ante todo, nuestra historia. Nuestro papel consiste en tomar uno de los muchos estados existentes en las islas y, a partir de este punto, comenzar a expandir nuestra influencia y poder tomando y conquistando a vecinos. Todo esto mientras, claro, llevamos a cabo las labores básicas de economía, comercio y ganadería en nuestros territorios. Y cuanto más crezcas más difícil será mantener todo a raya, teniendo que relegar en tus oficiales... Quienes quizás tras un período de tiempo no compartan tus mismos ideales y deseen más poder.

'Nobunaga's Ambition: Taishi' está interesada en dejar al emperador que da nombre a la saga a un lado para ponerte a ti en el centro de atención. Ser el gran político que mantenga a varias naciones unidas es emocionante, pero además de ello el juego decide dar un paso adelante y mantenerse fiel a sus raíces. La saga no es famosa sólo por el alto nivel de estrategia y gestión que nos ofrece, sino por la recreación histórica y firedigna de la época.

Esto se relaciona con varios aspectos. Por un lado podemos hacer zoom al enorme mapa de Japón y observar la evolución que se da en sus ciudades, sí, pero si nos acercamos lo suficiente podremos comprobar que podemos encontrar las poblaciones del archipiélago recreadas con cariño y mucha documentación histórica. Los planos de cada una de las poblaciones importantes están recreados en tres dimensiones con espectacularidad: tanto que ojalá pudiésemos hacer un zoom mayor para apreciar el estilo de vida japonés de esta época, cómo se convivía en las calles y la formación completa de los edificios en vez de limitarnos a ver modelos pequeños y desde la lejanía. Haría del título un juego mucho más enriquecedor e interesante desde el apartado historiográfico, quizás más cercano a una herramienta de estudio que a un videojuego.

Luchando por tu puesto en la Historia

En la jugabilidad también está integrado este mundo histórico y el amor que se desprende por el archipiélago japonés de esta época. Nuestra aventura dará inicio en el año que escojamos entre varias etapas, más o menos alejadas de la unificación total a la que aspiraba el bueno de Oda Nobunaga. Y aquí es donde cae gran parte de la gracia de este simulador histórico: independientemente de cómo decidamos movarnos o avanzar en nuestras conquistas se seguirán dando ciertos eventos clave en la Historia del país del Sol Naciente. Intervenir en ellos o mantenernos al margen será nuestra decisión, pero la oportunidad de acercarnos a observarlos de cerca es una oportunidad que no debe despreciarse, aunque para verlo todo quizás necesitemos varias partidas.

He aquí la situación: no sólo escogemos la fecha en la que iniciar nuestra expansión, sino también a quién interpretaremos en la gran guerra que unificaría Japón. Ciertos personajes nos dejan naciones más o menos poderosas, lo que nos sirve como catalizador para ajustar la dificultad que queramos aplicar al título. Comenzar con líderes poco afianzados nos pondrá las cosas muy difíciles para sobrevivir a los conflictos a los que se nos llame, pero de no querer un reto podemos optar a interpretar a algunos de los más poderosos políticos de la época para crecer a gran velocidad y dominar las islas con puño de hierro.

Como ajuste de dificultad es magnífico que se nos dé la oportunidad de elegir la clase de reto que queremos, pero eso no significa que 'Nobunaga's Ambition: Taishi' se vaya a transformar en un juego fácil; de hecho, todo lo contrario. Manejar todo lo que está pasando puede ser agobiante y algo confuso en las primeras partidas, especialmente con la gran cantidad de tutoriales escritos con los que se nos ametrallará como jugadores. Tenemos que acostumbrarnos rápido y aplicarnos con velocidad, puesto que si no comenzamos a conquistar rápidamente quedaremos en clara desventaja con nuestros enemigos... Y la pacificación no es una opción.

La guerra es inevitable

Quizás el gran problema que tiene 'Nobunaga's Ambition: Taishi' es que nos ofrece llevar a cabo las políticas que consideremos mejores para nuestros territorios con cierta libertad, pero no que nos admita que puedan ser las correctas. Es comprensible: esta es una época de guerras, de unificación, y Oda Nobunaga jamás fue conocido por ser misericordioso con los demás señores feudales de Japón. Una ruta pacifista es algo que como jugador deberás descartar de inmediato, algo que para un título de estrategia de gestión de naciones puede frustar a aquellos que no sean agresivos y expansionistas por naturaleza.

Eso nos lleva al combate, quizás uno de los aspectos menos pulidos del juego. Además de sufrir algo de pobreza técnica y gráfica cuando nos acercamos a observar las batallas de nuestros ejércitos apreciaremos otra serie de problemas que limitan nuestra manera de afrontar las situaciones bélicas: la falta de control sobre nuestros ejércitos. Podemos desentendernos y dejar que los combates sean automáticos, pero si deseamos manejar el número de bajas al mínimo posible lo lógico será comandar los escuadrones nosotros mismos. Y aunque es muy importante no tenemos un control estricto sobre ellos, sólo cada cierto tiempo después de sus movimientos automáticos. Esto llevará inevitablemente a tener bajas indeseadas, casi catalogables como injustas.

Conclusiones

'Nobunaga's Ambition: Taishi' nos deja ser políticos, sí, pero no nos presenta las condiciones deseables ni tampoco nos permitirá ser poco cautelosos con nuestro entorno. Tenemos que cuidar todas las condiciones de nuestro alrededor para construir el mundo que queramos dominar, sin importar lo que signifique para la siguiente generación de gobernantes; algo como lo que le sucedió a Oda Nobunaga, cuyo imperio no logró sobrevivir sin su figura.