EL VACÍO

Análisis de 'Nihilumbra' para Nintendo Switch: saliendo del vacío

El trabajo del estudio español BeautiFun Games llega a una nueva plataforma, aprovechando las capacidades táctiles de Nintendo Switch.

Por Rodrigo Aliende 15 de Mayo 2018 | 22:15

Tabula rasa, ése es el concepto que tiene la epistemología para hablar de que cada individuo llega al mundo como un lienzo en blanco en el que se van "pintando" conocimientos y habilidades a través del aprendizaje, de sus experiencias y de sus percepciones sensoriales. Muy grosso modo, ésta podría ser la definición del progreso de casi cualquier videojuego, sólo que empezamos con algunas habilidades innatas y luego vamos descubriendo unas nuevas para poder progresar y terminar la aventura. Sin aprendizaje no hay progreso. 'Nihilumbra' se toma la tabula rasa muy a pecho, tanto que lo refleja en su forma de avanzar y en su narrativa un tanto reiterativa.

'Nihilumbra' es un trabajo patrio, del estudio BeautiFun Games, que fue desarrollado originalmente para dispositivos iOS en 2012. Sus mecánicas basadas en controles táctiles definieron las próximas plataformas en las que apareció: PC, Vita, Wii U, Android y, finalmente, Switch. Estamos ante un juego de puzles y plataformas muy sencillo, que prácticamente se puede superar durante una sesión (aproximadamente, 3-4 horas de duración), aunque te recomiendo que no lo hagas, porque su escasez de variedad puede pasar factura si se concentra todo en una única partida continuada.

En cuanto a la historia, 'Nihilumbra' cuenta más de forma alegórica que literaria. El protagonista es Born, un individuo que nace sin saber muy bien dónde o por qué y sólo le queda avanzar para saber más. La aventura es como un viaje desde el nihilismo hasta la búsqueda de una razón de vivir, todo esto apoyado principalmente por un narrador de voz profunda y, seamos sinceros, pesado. Prácticamente en todas las pantallas tiene algo que decir, o, mejor dicho, que repetir. Comienza con ese discurso nihilista del que hablábamos hasta que pone en cuestión su visión al darse cuenta de que Born está aprendiendo y desarrollándose. ¿Estará vivo por dentro? ¿Tendrá algún propósito?

Born tiene una única habilidad (aparte de andar, sino sería complicado avanzar), que es la de saltar, pero pronto se encuentra con la magia de los colores, que le dan poderes especiales para poder superar los obstáculos que se va encontrando. Cada mundo (cinco en total) cuenta con un color nuevo, así que la cantidad de poderes va aumentando y su combinación es necesaria para avanzar. La curva de dificultad no es nada pronunciada y el juego se centra demasiado en que el jugador aprenda esa mecánica concreta que hasta el tramo final no le obliga a utilizarlas realmente en conjunto. Les falta algo de complejidad a los puzles, que contrarresta con la variedad de enemigos que hay.

Los colores se utilizan trazando directamente en la pantalla táctil, por lo que 'Nihilumbra' no funciona muy bien fuera del modo portátil de Nintendo Switch. El azul crea una capa de hielo en la que podemos deslizarnos y también los enemigos para hacerlos caer al vacío. El verde sirve para generar una especie de cama elástica en la que saltar más alto para llegar a sitios antes inaccesibles... y así hasta cinco colores.

El apartado visual de 'Nihilumbra' resulta muy atractivo con unas dos dimensiones sencillas pero bonitas. Las diferencias entre todos los mundos son evidentes y eso le ayuda a darle una mayor variedad al no estar todo el tiempo en el mismo sitio y con los mismos elementos. La banda sonora es algo escasa, pero también colabora para darle esa ambientación algo oscura y agobiante.

Conclusiones

'Nihilumbra' resulta una propuesta interesante en su justa medida, especialmente por su narrativa y lo que quiere contar, sin mucho recorrido ni espacio de maniobra. En el aspecto jugable, es una aventura de puzles y plataformas muy sencilla y directa, con una duración relativamente corta. Ni apasiona ni aburre, ésta en un término medio, en ese limbo entre el nihilismo y el sentido de la vida.