REVIEW

Análisis de 'Monster Hunter World: Iceborne' para PS4; nuevos misterios y desafíos

El título de Capcom recibe su primera gran expansión, y repasamos en profundidad todo lo que nos ofrece esta nueva experiencia.

Por Raúl Manero 21 de Septiembre 2019 | 19:37

'Monster Hunter World' se convirtió por méritos propios en uno de los grandes lanzamientos de la actual generación, y es que el estreno de la mítica saga de Capcom en PS4, Xbox One y PC venía acompañado de una gran expectación por parte de todo el mundo y nadie quedo decepcionado con él. Podrían gustarte más, o menos, determinados aspectos, pero no se podía discutir que estábamos ante un juego soberbio (si queréis saber más sobre él, podéis leer el análisis original). Con esta base tan sólida, era lógico que muchos jugadores esperaran con ganas la llegada de nuevo contenido para el juego, y Capcom nos ha sorprendido a todos con una expansión tan imponente, que incluso podríamos llegar a considerarla un juego independiente, 'Monster Hunter World: Iceborn'. Una expansión que se puso a la venta el pasado 6 de septiembre del 2019 para Xbox One y PlayStation 4, pero para la cual los usuarios de PC todavía deberán esperar.

Horas y horas de juego

Nada más empezar 'Monster Hunter World: Iceborne' veremos que esto va muy en serio, y nos plantearán una historia principal que nada tiene que envidiar a la del juego base. Esto nos llevará a visitar una nueva zona de cacería, llamada Arroyo de la Escarcha, y una nueva base de operaciones, Seliana. Rápidamente veremos que están ocurriendo cosas extrañas, y parece que el epicentro de todo es un nuevo Dragón Anciano denominado Velkhana. Obviamente, las cosas se irán complicando con el paso del tiempo y las misiones, teniendo que hacer frente a multitud de monstruos que no estaban presentes en el juego base. Además, la multitud de investigaciones que iremos descubriendo, más allá de los encargos principales, nos harán invertir una gran cantidad de tiempo en estos primeros compases de la aventura.

En esta ocasión, 'Iceborne se despide del Rango G, y en su lugar apuestan por una alternativa bautizada como Rango Maestro. Atrás quedan el rango Bajo y el Alto para ponernos las cosas más difíciles que nunca, con monstruos que alargarán los combates en el tiempo, y cuya dificultad se irá modificando en función de los cazadores que haya en todo momento en el combate. Esto tiene una influencia directa en todo el equipo que podíamos arrastras del juego base, donde todo aquello que teníamos de rareza 8 se ha visto relegado a ser un elemento prescindible ante el nuevo equipo de rareza 12. Así que prepararos porque os tocará farmear de lo lindo. Eso sí, para poder acceder al contenido de la expansión necesitaréis haber alcanzado al menos el Rango de Cazador 16.

Sin embargo, la sorpresa más agradable de 'Monster Hunter World: Iceborne' la encontraremos al finalizar su historia principal, ya que el Endgame que nos ofrece es realmente imponente. Los sucesos acontecidos nos llevarán a descubrir una nueva ubicación que nos deparará nuevos desafíos, muchos de ellos de un nivel superior. Además, este nuevo lugar contará con particularidades que lo hacen único, ya que conviven distintos ecosistemas y monstruos que hasta la fecha no había tenido la posibilidad de encontrarse cara a cara en un mismo lugar. Completar distintas misiones de esta área, en una zona u otra, hará que aumente el nivel de los monstruos que encontramos nativos de ese paisaje, también cambiarán las criaturas que vivan allí, y puede hacer disminuir la influencia de otros.

Con este panorama, podremos ver el debut de monstruos icónicos de la franquicia que hasta el momento se habían mantenido ajenos al ecosistema de 'Monster Hunter World', al mismo tiempo que podremos encontrar nuevos objetos y materiales que nos darán la posibilidad de equiparnos mejor que nunca. Además, las batallas tendrán otra particularidad, y es que las recompensas que obtendremos al cazar a los monstruos grandes dependerán de las veces que hayamos caído en combate. De este modo, cuanto mejor nos desenvolvamos cuando salgamos de caza, mayor será la posibilidad de obtener esos materiales que deseamos.

Reformulando la manera de luchar

En el juego base ya pudimos ver pequeñas muestras de como el entorno que nos rodeaba podía jugar a nuestro favor, o en contra. Por ejemplo, en el Lecho de los Ancianos debíamos tomar bebidas frías cuando combatíamos cerca de la lava, o podíamos aprovechar trampas naturales para poder provocar daño en los monstruos (una muestra son las estalactitas de cristal que podemos derribar). Pues bien, esta relación entre el escenario, el monstruo y el jugador ha sido llevada un paso más allá, en parte gracias a la incorporación de la garra retráctil, una pieza de equipo que nos cambiará la vida por completo.

La garra y el entorno hacen una combinación explosiva, ya que en todo momento podremos utilizar la garra para montarnos en el monstruo de turno y asestarle unos golpes extras. Aunque deberemos tener cuidado de cuando nos montamos, ya que ellos también pueden aprovechar para golpearnos y dejar temblando nuestra barra de salud. Pero si lo hacemos en el momento adecuado, podemos hacer que el monstruo de turno modifique su dirección y acabe golpeándose con fuerza contra alguna estructura, con la consecuente caída al suelo.

Además, en el Arroyo de la Escarcha también veremos como un entorno, dominado por la nieve y el hielo, nos deja con lugares y situaciones bastante singulares. Como que se caiga parte del suelo donde estamos combatiendo. Además, esta nueva ubicación también condicionará nuestras investigaciones, ya que el frio gélido nos hará necesario consumir unas bebidas calientes para impedir que disminuya nuestra resistencia.

Un acabado apoteósico

'Monster Hunter World' continúa dejándonos con la boca abierta cada vez que nos hace enfrentarnos a un monstruo nuevo. Da igual que s trate de otra raza de una criatura ya vista en el juego base, como el Tobi-Kadachi vípero, que un monstruo totalmente nuevo, como el Dragón Anciano Velkhana, u otros que regresan como el Barioth o el Tigrex. Todos los diseños y modelados son realmente espectaculares, y recordaremos con creces nuestros primeros enfrentamientos. Además, este primer avistamiento suele ir acompañado por unas cinemáticas que nos harán ser conscientes de lo que supone ese encuentro inicial. Aunque como solía pasar antes, estas secuencias de vídeo no se pueden saltar, y deberemos verlas una vez para poder lanzar la bengala y que puedan unirse otros cazadores a nuestra batida.

En los otros aspectos técnicos del juego, la cosa no varió desde el lanzamiento original, nuestro personaje seguirá sin mediar palabras, mientras aguanta los discursos de la compi, o las ordenes de los responsables del campamento. El rugido de los monstruos y la música también serán elementos clave que nos harán saber si estamos en una situación de peligro y tensión, o si podemos seguir desplazándonos de una forma más relajada. El análisis lo hemos realizado en una PS4 Pro, hemos disfrutado de un gameplay fluido a 60 fps, no hemos experimentado problemas de lag o caídas importantes de fotogramas que influyan negativamente en la jugabilidad, etc. Lo único negativo es algún pequeño problema con la cámara, unos tiempos de carga que siguen siendo bastante prolongados, y algún problema para unirse a sesiones de juego online.

Conclusiones

Se me hace difícil pensar que alguien que haya disfrutado anteriormente de 'Monster Hunter World', o de otras entregas de la franquicia, no lo haga con 'Iceborne'. Con este nuevo contenido no sólo nos enfrentaremos a nuevos monstruos que nos pondrán las cosas muy difíciles, sino que también visitaremos nuevos escenarios, descubriremos nuevas cosas sobre el Nuevo Mundo y podremos disfrutar dando caza viejos enemigos que lucen como nunca. De este modo, la nostalgia también se convierte en un elemento que toma partido, convirtiendo el retorno de ciertos monstruos en estrenos tremendamente espectaculares. A esto debemos añadirle nuevas mecánica, mantos, armaduras y armas que consiguen darle un nuevo toque a nuestras batidas. Además, el Endgame es espectacular en todos los sentidos, y se convertirá en un devorador de horas de juego.

Por ponerle algún pero, habría estado genial que los tiempos de carga entre misiones se vieran reducidos, ya que esa transición en determinados momentos puede hacerse algo pesada. El otro aspecto que arrastramos desde el juego base y que podría mejorar es la cámara durante los combates, especialmente cuando fijamos al monstruo de turno, ya que puede jugarnos alguna que otra mala pasada. Finalmente, también hemos experimentado algunos problemas a la hora de acceder a sesiones de juego online, perdiendo la conexión al poco de entrar. No obstante, como podéis apreciar, se trata de elementos menores que no empañan el gran trabajo hecho por el equipo de desarrollo.