REVIEW

Análisis 'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' - Hasta en la muerte existe la luz

El adiós a una franquicia que asienta las bases narrativas y jugables del futuro de nuestra industria.

Por Álex Pareja 8 de Septiembre 2015 | 13:17

Es una verdadera lástima no poder escribir en estas líneas todo lo que me apetece contar. Diría que hasta me apetece gritarlo y compartir todo lo que 'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' me ha aportado a lo largo de los últimos días. Quizás lo más sencillo y lo mejor para todos es que dejéis de leer ahora mismo y os hagáis con él en caso de que todavía no lo hayáis hecho. Así de sencillo y contundente podría resumir todo lo que voy a contaros.

Porque 'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' es un juego que pone punto y final a toda una generación de jugadores que han crecido junto a la franquicia. Todos, junto a Kojima y su magistral equipo, hemos sido partícipes y constructores en mayor o menor medida de lo que se nos ha estado narrando a lo largo de estas últimas décadas. Nosotros hemos crecido con la franquicia y ahora debemos decir adiós.

Las despedidas son duras. He estado cerca de una hora delante de una pantalla sin saber reaccionar y sin saber muy bien lo que hacer, justo después de haber presenciado los créditos de esta obra. Esos créditos significan mucho para mí y sé que para mucha gente también. Saber que va a ser la última vez que veamos a ese equipo unido a 'Metal Gear Solid' es triste. Pero nosotros, al igual que la franquicia, hemos crecido y nos hemos hecho mayores.

Nos hemos hecho tan mayores que ya es hora de marchar. Como el que sabe que es su deber, que es lo mejor para él y que su vida requiere de dejar atrás ciertos aspectos que le han hecho ser quién es. Debemos decir adiós a 'Metal Gear Solid' en nuestra vida, después de tantas horas de vivencias, de emociones, de sentimientos, de pura historia del videojuego... y 'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' sabe despedirse perfectamente. Como el que también sabe que debe partir.

El adiós y el comienzo

Las despedidas son amargas. Pero si son de esta manera, no queda más que alzar la cabeza, orgullosos de haber participado en esta historia, y seguir nuestro camino sin mirar atrás. 'Metal Gear Solid' quedará en nuestras espaldas como esa saga que ha crecido junto a nosotros y que ha hecho crecer a la industria de los videojuegos al completo. Ella nos ha visto crecer al igual que nosotros hemos visto cómo crecía. Ella nos ha dado tantas cosas... incluso nos ha dado una despedida a la altura de las circunstancias.

Tengo un nudo en la garganta permanente desde ese adiós, a pesar de que voy a permanecer todavía muchas horas con 'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' y con los demás juegos. Pero es inevitable no emocionarse, al menos para mí. Es inevitable no sentir una sensación extraña de vacío. Puede sonar ridículo, pero 'Metal Gear Solid' va a crear, después de esta despedida, un dolor fantasma muy característico para todos aquellos aficionados que saben lo que significa todo esto.

Se acabaron las esperas, las teorías, las historias, las locuras, los tráilers, el día en que volver a abrir ese envoltorio con una de sus entregas... pero al menos 'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' es tan enorme e inabarcable que muchos vamos a pasar infinidad de horas junto a él. Porque la saga ha conseguido variar totalmente sus cimientos narrativos y jugables hacia una experiencia excelsa, que llega a dejar en evidencia a otras aventuras muy recientes de mundo abierto sobresalientes.

Evolucionando la fusión entre narrativa y juego

La capacidad de fusionar el metajuego, en forma de Mother Base y gestión de un ejército, con el juego en sí, en forma de historia y de narración típica de cualquier entrega de la saga, es tan maravillosa que cuesta encontrar las diferencias. Incluso es capaz de sembrar dudas y de hacernos pensar si en realidad el metajuego es el juego en sí y no al contrario. Acostumbrados a lo que la industria nos ofrecía hasta el momento, llega 'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' y es capaz de unir lo narrativo y lo jugable de una manera nunca antes vista en un videojuego.

Lo he dicho muchas veces y lo vuelvo a repetir: la llegada de cualquier 'Metal Gear Solid' siempre ha implicado que se adelante a su tiempo al menos una década. Por ideas novedosas, planteamientos que hasta el momento nunca se habían propuesto dentro del mundo de los videojuegos... y es evidente que vamos a hablar de 'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' durante muchísimos años. Porque ahora llega lo complicado: que los demás títulos consigan coexistir con él, que ha asentado unas bases en las que por el momento nadie llega a acercarse.

La película interactiva ha evolucionado a serie de televisión, que nos va regalando sorpresas constantes desde el primer minuto hasta el último segundo. Como el que no puede dejar de ver un capítulo tras otro, encadenaremos horas de juego casi sin darnos cuenta. Hacía mucho tiempo, y repito, MUCHO tiempo, que un juego no conseguía engancharme de esta manera, robando prácticamente la totalidad de mi tiempo. Todos y cada uno de los minutos que he invertido hasta el momento en 'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' han servido para algo. Todos encuentran su explicación, razonamiento y coherencia dentro del metajuego o dentro de la propia narración, y no se me ocurre nada más que levantarme y aplaudir.

Quizás el ritmo general sea demasiado lento para aquellos que esperen algo parecido a otras entregas de la franquicia. O puede que muchos piensen que todas las características que nos ofrece el juego se van desbloqueando demasiado poco a poco (tranquilamente podemos estar más de 25 o 30 horas sin haber visto todo lo que el juego es capaz de ofrecernos), pero al final encuentras siempre los motivos y las razones por las que la obra te lo expone todo de esta manera.

Ahora nosotros somos el Jefe

Ser Big Boss implica ser el jefe. Ya no tenemos a nadie dándonos órdenes ni velando por nuestra seguridad cada tres pasos. Ahora nosotros somos quienes damos las órdenes y quienes deben velar por la seguridad de los Diamond Dogs. Quizás por eso 'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' se trata del título más exigente de la franquicia, en el que es necesario detenerse, recapitular y analizar cada uno de nuestros movimientos antes de actuar.

Es el juego de infiltración y acción más completo de la historia. Las posibilidades son prácticamente infinitas, unido a la inmensa capacidad de herramientas que podemos utilizar gracias a los desarrollos de la Mother Base y esa dificultad dinámica que hace que los soldados se adapten a nuestra manera de jugar, haciendo que sea necesario innovar y abordar los diferentes desafíos de diferentes maneras. Pero todas esas maneras son satisfactorias e inmensamente divertidas. Todo es divertido y todo tiene un impacto en el mundo que habitamos.

La narrativa va evolucionando a través de la Mother Base, que utiliza como motor que va guiando nuestros pasos. Miles de secretos por descubrir, muchas tramas que cerrar y una franquicia al completo por concluir. 'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' es esa evolución narrativa y jugable que todos esperábamos de la franquicia. Es ese estado de maduración por el que merece la pena tener fe en esta industria.

Es un final, pero también es un comienzo.

'Metal Gear Solid V: The Phantom Pain' es historia de los videojuegos.