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Análisis de 'Kingdom Come: Deliverance' para PS4, un viaje a la Edad Media

Warhorse Studios pone encima de la mesa una propuesta única que te hará vivir como en la Edad Media, ¿estás preparado?

Por Raúl Manero 20 de Febrero 2018 | 16:45

El pasado 13 de febrero llegaba a las tiendas, para PlayStation 4, Xbox One y PC, 'Kingdom Come: Deliverance' un action role-playing game desarrollado por Warhorse Studios y publicado por Deep Silver (Koch Media), que nos hará viajar en el tiempo, concretamente hasta la Edad Media, para permitirnos vivir una espectacular aventura en el Reino de Bohemia, la joya de la corona del Sacro Imperio Romano. Precisamente este amplio contexto histórico con el que cuenta 'Kingdom Come: Deliverance' es lo que lo hace realmente atractivo a primera vista, huyendo de recursos clásicos utilizados en este tipo de videojuegos como la fantasía o la magia.

En estos momentos, me parece tremendamente apropiado echar ligeramente la vista atrás para recordar que, 'Kingdom Come: Deliverance' comenzó en el año 2014 como un proyecto Kickstarter, el cual necesitaba alcanzar un mínimo de 300.000 dólares, llegando a recaudar más de 2 millones. Pero el gran cambio llego en 2016 cuando firmaron un acuerdo con Koch Media para publicar las versiones de consolas, las cuales finalmente tenemos entre manos. ¿Habrá conseguido Warhorse Studios llevar adelante este ambicioso proyecto? Si queréis saber más acerca de esta propuesta, acompañadnos a lo largo de las próximas líneas para resolver vuestras dudas.

Henry, el hijo del herrero

Para empezar, empezaremos hablando de la trama principal que propone 'Kingdom Come: Deliverance', aunque no profundizaremos en ella para evitar posibles spoilers, ya que estamos hablando del elemento clave sobre el que gira todo el juego. La historia tiene lugar en el año 1403, en el Reino de Bohemia, donde encarnaremos el papel de Henry, el hijo del herrero de Skalice (una aldea cerca de la ciudad de Praga). Nuestro protagonista lleva una vida aparentemente tranquila, reuniéndose con sus amigos, ayudando en la forja a su padre... Desafortunadamente, todo cambia cuando una horda de mercenarios del rey húngaro Sigismund arrasa la aldea. Este será el punto de partida de nuestra historia, donde Henry buscará ponerse a las ordenes de su señor, Lord Radzig, para enfrentarse a Sigismund, quien trata de arrebatar el trono Wenceslaus IV.

Sin embargo, esta progresión no será un trabajo sencillo para Henry. Estamos hablando de un joven que no tiene ningún tipo de lazo con la nobleza, y no es más que el hijo del herrero; aunque a su favor tiene la admiración y el respecto que Lord Radzig siente por su padre. Así pues, deberemos aprender a tratar con la nobleza, a combatir blandiendo una espada, a disparar con arco, e incluso a leer. La evolución que tenga Henry a lo largo de la historia dependerá de las acciones y las decisiones que tomemos a lo largo del juego, y serán nuestros actos los que hablen por nosotros hasta acabar dándonos un nombre, una reputación.

Precisamente, esta facilidad que tiene el mundo de 'Kingdom Come: Deliverance' para aclimatarse a lo que hacemos y actuar en consecuencia, es uno de los aspectos más llamativos del título, trasmitiendo al jugador la sensación de estar recorriendo un mundo vivo, orgánico, en donde, por ejemplo, la gente te respeta, te teme, te ayuda o te ataca en función de tu comportamiento. Dentro de este equilibrio permanente entre el bien y el mal, el honor será otro aspecto clave que puede jugar un rol determinante y que, en muchas ocasiones, nos hará cuestionarnos si debemos realizar o no determinada labor. Para que os hagáis una idea de esta doble moral, permanentemente presente en Bohemia, nosotros podremos decidir en todo momento si robamos o saqueamos algo para ganar unos oros, sin embargo, eso no quiere decir que tengamos fácil deshacernos de esa mercancía, los comerciantes no solo buscarán pagarnos menos, sino que pueden negarse e incluso avisar a la guardia. Otro ejemplo son los trabajos que podremos desempeñar, ya que, a lo largo de la aventura, distintos personajes nos propondrán misiones cuanto menos moralmente cuestionables, las cuales pueden volverse incluso más lúgubres cuando entramos en faena.

Cualquier aspecto es importante

'Kingdom Come: Deliverance' también consigue poner en valor esos pequeños detalles que a veces pasamos por alto en un juego pero que, finalmente, son los que acaban marcando la diferencia. Aquí, el título de Warhorse Studios hace hincapié en el comportamiento y el aspecto de nuestro protagonista, Henry. En función del efecto que queramos conseguir, por ejemplo, entre los habitantes de una población, deberemos vigilar el estado y el aspecto de nuestros ropajes. Al mismo tiempo, mientras llevamos a cabo una misión también deberemos vigilar nuestro equipo y comportamiento en función, no solo de como queremos completar un encargo, sino las consecuencias que esa actuación puede acarrearnos.

Por ejemplo, cuando hacemos misiones que premian el sigilo, debemos tener cuidado con la ropa que llevamos y el ruido que esta hace al movernos, así como la higiene personal de nuestro personaje e, incluso, no llevar activadas ciertas habilidades que facilitan esa detección por parte del enemigo. Tampoco es aconsejable moverse con la ropa o las armas llenas de sangre en las villas, si quieres poder seguir paseando y comerciando por ellas tranquilamente. En el caso del olor del personaje, y la limpieza de sus vestimentas, ambas cosas se arreglan (en cierto grado) lavándose.

Además, pese a contar con la posibilidad de medirse en combate contra bandidos, guardias y demás, también es importante e interesante desarrollar apropiadamente las habilidades de dialogo. Estas se encuentran en el árbol de habilidades con las de combate, salud, etcétera, pudiéndonos ahorro alguna que otra situación comprometida si damos con la tecla oportuna durante la conversación. Eso sí, cuando nos movamos libremente habrán situaciones como ataques de bandidos en donde no nos quedará más remedio que desenvainar nuestra espada.

Tristemente, algunos aspectos jugables que tienen un papel clave dentro de 'Kingdom Come: Deliverance' no acaban de funcionar todo lo bien que deberían. Aquí saco principalmente dos aspectos, el primero de ellos es el sistema de combate. En general, este me parece bastante acertado, funcional y divertido, es exigente y recuerda un poco al de 'For Honor', aunque por momentos la cámara puede jugarnos malas pasadas siendo ese nuestro principal dolor de cabeza. Por ejemplo, estos problemas, también los veremos en ocasiones cuando montamos a caballo. El segundo aspecto que puede llegar a inquietar al jugador es la mecánica de forzar cerraduras, donde debemos combinar el movimiento de los dos joysticks de forma adecuada.

¿Una artesanía propia de la época?

El apartado técnico posiblemente sea el que más dolores de cabeza este dando a los jugadores y a los desarrolladores de 'Kingdom Come: Deliverance', ya que las dimensiones del juego y las expectativas del estudio parecen haberse dado un baño de realidad. ¿Esto quiere decir que el estamos delante de un título injugable o malo? Yo, personalmente, no me atrevo a ponerle ninguna de estas dos etiquetas, pero lo que está muy claro es el amplísimo margen de mejora que tiene el juego, ¿lo aprovecharán? Todo hace indicar que así será, si vemos las actualizaciones que han ido saliendo desde el día uno.

El uso del CryEngine como motor gráfico, nos ofrece espectaculares parajes, así como unas panorámicas que quitan el hipo, incluso los modelados de los personajes y los animales lucen bien en general (aunque hay detalles como el pelo o las animaciones faciales que podrían ser mejores). No obstante, en otros aspectos lo vemos flojear algo más, por ejemplo, este podría ser el caso de las animaciones en determinadas situaciones, o algunas posiciones raras que toman los NPC en distintos momentos (por ejemplo, en conversaciones donde hablas con la espalda de una persona, o desaparece ese personaje).

Esto nos lleva directamente a hablar de los bugs, posiblemente el aspecto más dramático de todo 'Kingdom Come: Deliverance'. Lo cierto es que es muy difícil avanzar en el juego sin encontrarnos estas molestas situaciones, aunque por suerte no suelen ser fallos que arruinan partidas enteras, pero si que restan brillantez a la ejecución del juego. Aquí me he encontrado escaleras donde Henry se choca con un muro invisible, animales que flotan, muertos cuyos cuerpos acaban en posiciones extrañas, arbustos y piedras que te dejan bloqueado... Además, en PS4 Pro que es donde hemos jugado nosotros, también hemos presenciado alguna que otra ciada de frames, así como algún que otro problema al cargar texturas en determinadas zonas de estrés.

En contrapartida, me gustaría resaltar positivamente el trato que le han dado a la historia principal de 'Kingdom Come: Deliverance', combinando tanto cinemáticas al uso con conversaciones interactivas. Todo ello acompañado por un doblaje bastante bueno, donde cada personaje muestra abiertamente su personalidad y su forma de ser, aunque este no esta en castellano. Sin embargo, los textos si que están totalmente traducidos a nuestra lengua, tanto conversaciones, como los menús, las entradas del códice... Unos textos que no dejan indiferente a nadie.

Conclusiones

Después de un buen puñado de horas jugando a 'Kingdom Come: Deliverance' puedo decir, sin miedo a equivocarme, que todos aquellos jugadores que disfrutan de estas propuestas de rol occidental, que podríamos identificar fácilmente en títulos como 'Skyrim', disfrutarán muchísimo del trabajo hecho por parte de Warhorse Studios, y todavía mucho más todos aquellos con los conocimientos necesarios para sacar el máximo partido del excelente trabajo de contextualización histórica que han hecho. Hace unos días sacaba un breve artículo sobre el papel que deben tener las buenas ideas en un juego, en base a determinados problemas de optimización o técnicos que pueda presentar un título de este calibre. Después de todo este tiempo con 'Kingdom Come: Deliverance' tengo clara que sus virtudes son mucho más importantes y contundentes que sus defectos.

Por otro lado, eso no quiere decir que pasemos por alto sus fallos, que los tiene y los hemos comentado previamente. Es posible que el equipo de Warhorse Studios se haya visto superado en algunos aspectos por su propia ambición, o quizás incluso hayan pecado de inexperiencia. Pese a todo, sumergirse en el Reino de Bohemia tiene la recompensa de disfrutar de una aventura increíble, empapándonos de los hábitos, las costumbres, las normas y las leyes del siglo XV; llegando a conseguir, una vez inmersos en el mundo, que nos planteemos si debemos realizar determinadas tareas o acciones, en función de las consecuencias que pueda acarrearnos, algo que puede parecer una tontería pero que muy pocos juegos consiguen.