ANÁLISIS

Análisis 'Fallout Shelter' para iPhone y Android

Anunciado en el E3, Fallout Shelter es la apuesta de Bethesda en el territorio móvil. Un juego casual, entretenido en sus primeras horas pero que solo los apasionados del género podrán disfrutar tras el primer día.

Por Jaime López Rodríguez 18 de Agosto 2015 | 19:16

'Fallout Shelter' es, ni más ni menos, el primer acercamiento de Bethesda a la experiencia de los juegos casuals para plataformas móviles. Temporalmente exclusivo para iOS tras su anuncio en el E3, arrasó en volumen de descargas hasta el punto de destronar al clásico Candy Crush. Hasta ahora los usuarios de Android no lo han podido disfrutar y, ha sido entonces, cuando hemos tenido una oportunidad de echar un vistazo más profundo al free to play de Fallout y analizar las implicaciones del juego y cómo ha llegado a tal nivel de popularidad y de ingresos.

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A priori la experiencia del juego es cuidada y muy detallada. Vault Boy nos da la bienvenida al refugio nuclear del que nos hemos convertido en administradores y, tras detallar rápidamente un par de elementos de configuración -el número del refugio, logearse en la cuenta de Play Juegos para los logros y si acaso volumen de la música y efectos- una pantalla de carga que simula un proyector de diapositivas nos va amenizando la espera hasta que se prepara el terreno de juego. Un yermo, una base subterránea con apenas tres habitaciones y todo un campo de juego donde extendernos, procrear y ayudar a los moradores a que puedan llevar una buena vida repleta de Nuka-cola y, esperemos, libre de mutarachas.

Primeras impresiones

Todo hay que decirlo. La primera impresión del juego es alucinante. Un entorno 3D totalmente cuidado que, dependiendo de la inclinación del móvil y desde que punto avancemos la cámara podremos ver como las habitaciones van mostrando diferentes puntos de su profundidad dando, en general, una sensación de relieve genial. El zoom, que puede realizarse sobre las habitaciones, rápidamente nos aisla del sonido y música de las adyacentes y nos centra la acción sobre los moradores que, aunque no varíen mucho, tienen pequeñas conversaciones de su vida diaria. Así, una vez hemos ampliado el espacio de juego y llegamos a tener un puñado de habitantes en nuestro refugio nos encontramos, en esencia, con un juego que recuerda a una versión muy simplificada de Los Sims. Asignas trabajos según sus características y, con los recursos, ampliar cada vez más el hogar para recibir más visitantes.

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Si te da por explorar todo el entorno, la profundidad es abismalmente grande. Lo que te puede llevar a construir un refugio de proporciones titánicas con el objetivo esencialmente de llegar al número máximo de moradores que, al menos por lo que se puede ver como requisito de las últimas salas, llega hasta los 100. Toda una tarea que podría llevar días, pues el ritmo es bastante lento. Pero, y tras pasar el tutorial y experimentar la primera hora, te das cuenta que mantiene toda la esencia de la saga. La música, el ambiente, las distintas plagas y ataques de saqueadores... y el hecho de que todos los habitantes sean versiones de colores y peinados distintos de Vault Boy, incluyendo el ser un dibujito.

Elementos RPG para un clicker

La mecánica del juego, en realidad, es la de los clásicos clicker. Recoges recursos suficientes clicando por toda la pantalla aquello que nuestros moradores han farmeado, los obligas a meter un sprint para, a riesgo de un accidente, conseguir lo que necesitamos mucho antes y, finalmente, amplias habitaciones con el escaso sustento de chapas que logramos de los distintos logros y trabajos realizados. Para ampliar y diferenciarse un poco de otros juegos del mismo género, Fallout Shelter añade tres elementos propios de los RPG y que, aunque no influirá apenas, dará qué pensar al menos durante el aprendizaje del juego. Uno, todos los moradores tienen una ficha de personaje en la que destacan 7 Atributos y una barra de vida con dos estados (heridas y radiación). Los 7 atributos, deletreados S.P.E.C.I.A.L

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Cada habitación requerirá del uso de una de esas características y, a través de los objetos y armaduras que se le pueden equipar a los personajes, estos se verán aumentados temporalmente mientras los lleven puestos. Además, la salud de los personajes podrá disminuir dependiendo de los incidentes o los ataques de saqueadores pudiendo dar con sus huesos en la tumba si no se les ofrece suficientes RadAway o inyecciones de salud. El último de los elementos que amplían un poco la experiencia de juego son las exploraciones del yermo. Le das una pistola de clavos, una armadura de combate y lanzas a la aventura a alguno de tus hombres que, durante el tiempo que quieras mantenerlo así, vivirá innumerables aventuras que te ira relatando en su hoja de exploración. Conseguirá equipo, bastantes chapitas y, si te las juegas demasiado, morirá perdiendo todo lo que llevaba. Así que cuidado.

Objetivo y longitud del juego

Este es, sin duda alguna, lo que malogra un juego que podría haber dado mucho más de sí. Tenía todos los elementos del éxito de su parte. El nombre, una buena música, el aspecto desenfadado y muy cuidado que casa con el juego y, aunque poco, un elemento RPG que le daba un puntillo estratégico. Pero, tras el primer día de juego... ¿qué nos encontramos? Más de lo mismo. El juego no cambia mucho más allá de lo que hemos visto en las primeras horas. Tener 10 o 100 moradores no cambiará más allá que en la cantidad de recursos que necesitaremos que, una vez entendido el mecanismo, se hace muy sencillo de conseguir y farmear. Abrirás el juego, darás tres o cuatro clicks, y lo cerrarás. No hay más, de verdad. Sencillamente verás todo el terreno y dirás: puedo construir más. Y tendrás más bebés, y crecerán y los pondrás en más puntos. El juego no te ofrece objetivos ni retos, ni aumenta la dificultad con el tiempo. Sencillamente es un sandbox en el que tú te impondrás hasta donde te quieres inmiscuir y, una vez te canses, quizás borrar el juego o empezar un nuevo refugio en uno de los tres huecos disponibles para distintas partidas. Así que, a pesar de poder durar hasta el infinito, en realidad el juego se ha agotado tras dos-tres horas de interacción con este.

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Detalles finales

Hay poco más que decir sobre el juego, en realidad. Es free to play y, por suerte, no nos sacarán los cuartos para llegar al final si no queremos pasar por caja. Los únicos elementos adquiribles con dineros son cambios estéticos y las tarteras -packs de recursos varios- que, por otro lado, se pueden obtener gratuítamente logrando objetivos y mandando a esos pobres infelices a explorar. Es un punto muy positivo hacia un género que, normalmente, se ve abusando de nuestras carteras para poder jugar el tiempo que queramos. Dispone de tres huecos para tres refugios distintos -con lo que puedes no parar de jugar- y, finalmente y quizás uno de los mayores puntos negativos de este juego: el gasto excesivo de batería. Lo bonito tiene un precio, y toda la profundidad 3D, los pequeños elementos y partículas moviéndose, las músicas y todas las barras de colores psicodélicos indicando los recursos y las necesidades viene con un precio. He visto bajar la batería un 50% en media hora continúa de juego (mientras lo probaba para el análisis) y, siendo una batería amplia y recién estrenada... me pareció sencillamente excesivo.

En resumen

Como propuesta casual no es un mal experimento. Innova ligeramente en el género y nos ofrece un juego agradable, bonito y consciente de que necesitamos nuestro dinero disponible para cuando Fallout 4 llegue a tiendas. Puede ofrecer horas entretenidas y, a los que les guste específicamente este tipo de juegos, puede llegar a ser bastante enganchante. Divertido observar a nuestros moradores del yermo conversando entre sí o poder elegir el nombre de los bebés, pero a la larga es una experiencia repetitiva que acaba cansando y, de tener móviles con bajas baterías, no podremos jugarlo fuera de casa mucho tiempo sin ir con un cargador encima. Si no buscas nada más que un entretenimiento ligero e insulso, es un top 10 del género. Pero a aquellos que buscan algo con una curva de dificultad más elevada y que requiera de algo más que clicar como un loco por la pantalla... no es su juego.