FESTIVAL ZOMBI

'Dead Rising 3', más zombis de los que podamos contar, menos novedades de las que nos gustaría

La tercera entrega de la saga de zombis y acción libre de Capcom no supone una novedad, pero entretiene como la que más.

Por Sergio Castaño 21 de Octubre 2014 | 16:14

El nombre 'Dead Rising 3' es algo ya que pocos desconocen en el sector de los videojuegos. La saga de zombis, acción y parte de humor de Capcom nos conquistó con aquella primera parte y su protagonista, un periodista que se colaba en un pueblo para retratar el apocalipsis zombi de primera mano.

No muy lejos nos vamos con 'Dead Rising 3', que sin muchas novedades desde el origen de la saga, incluye un motor gráfico bastante potente, una gran cantidad de zombis en pantalla, nuevos elementos con los que interactuar y un mapa realmente imponente. La ciudad de Los Perdidos se abre ante nosotros y en la piel del mecánico Nick Ramos descubriremos sus secretos y rescataremos a sus desgraciados habitantes.

La clásica historia

Si por algo hay que empezar a analizar un juego es por su premisa argumental, y en este sentido hay que ser duros con el juego y decir que no solo no nos llama la atención, sino que la saga ha venido haciendo lo mismo casi desde los orígenes. La primera entrega pudo ser la excepción principalmente porque era un juego nuevo y queríamos saber de qué iba todo. Pero en esta tercera entrega ya sabemos a lo que nos atenemos y la narración no hace esfuerzos por mejorar Un protagonista cuyo carisma por lo general es menor que el de los personajes secundarios que lo acompañan es la baza para presentarnos una serie de historias, de personas y de escenarios que conforman este juego.

Como no podía ser de otra forma, 'Dead Rising 3' utiliza a los secundarios y los jefes finales para mostrar la locura de la raza humana cuando se enfrenta al apocalipsis zombi. Lo peor de nuestra naturaleza aflora y vemos atrocidades y psicopatías de todas las clases. Nick las va sufriendo todas, aliándose con quien no debe, ayudando a quien no conoce, y enfrentándose a quien nada teme. Todo esto a lo largo de una serie de capítulos en los que se divide la trama y que se pueden rejugar uno por uno desde el menú principal del juego.

Pero la opción de la jugabilidad no implica solo a Nick. Con un segundo jugador en modo cooperativo online podemos recorrer esta asolada ciudad junto a su compañero Dick. Antes de comenzar la aventura el juego mismo nos pregunta qué clase de experiencia queremos, pudiendo seleccionar que nos meta en la partida a un segundo jugador en cualquier momento o que nos dejo jugar totalmente solos en todo momento. De optar por la opción cooperativa, el juego nos pide que indiquemos entonces que experiencia nos gusta más: la vía completista o la que se centra en la historia, además de dividir las opciones en experto o casual. De este modo, cuando nosotros queramos unirnos a la partida de otro, seleccionaremos estas mismas opciones para que el juego nos empareje con quien comparte esta configuración con nosotros.

Experimenta, explora, extermina

El juego, en cuanto a diversión, nos entrega grandes dosis, eso es algo innegable en sus tres entregas. Montones d armas, modificaciones y combinaciones para crear locos artilugios mata-zombis, objetos para añadir comedia al juego decorando las cabezas de los enemigos, vehículos normales y locas modificaciones para los mismos, ropas muy variadas y ridículas en la mayoría de ocasiones, misiones secundarias a montones. Todo un amplio repertorio de elementos que hacen del juego una experiencia amplia, no solo en su escenario de muy variadas localizaciones y montones de interiores para explorar, sino también en la cantidad de elementos coleccionables que permiten obtener mejoras o logros.

Y es que el progreso es bueno en todos los sentidos. Nuestro personaje comienza muy limitado y los zombis son demasiados. Por eso conviene recoger planos para armas más devastadoras o realizar encargos y misiones secundarias para tener aliados o conseguir experiencia adicional. Es mediante esta experiencia que ganamos, como siempre, nuevos niveles y puntos para adquirir más salud, más espacios en el inventario, o nuevos ataques, entre muchas otras mejoras.

En este sentido el juego permanece fiel a lo que ya conocemos, con una fórmula que sabemos que funciona y que por ello no ha sido cambiada. La IA de los personajes secundarios tampoco ha cambiado mucho. En muchas ocasiones veremos que se paran sin motivo aparente y que perdemos compañeros de forma absurda. Otras veces las escoltas irán como la seda. El juego nos trae una amalgama de sensaciones desde la risa hasta la frustración absoluta.

Con más tiempo a nuestro favor

Pero como decíamos el juego en cuanto a su mecánica no innova para nada. El mismo estilo de misiones, con sus chiflados jefes finales para separar capítulos unos de otros. Lo que si podemos ver que cambia es la dificultad. En primer lugar el juego ya no es tan frenético como antes, debido a que la fórmula del tiempo límite permanece, pero esta vez nos da algo más de margen para cumplirlo todo. Los jefes finales también degeneran un poco, haciendo que la experiencia sea más casual, pero también más fácil de disfrutar para una rama más amplia de jugadores. La dificultad llegaba a ser absurda en algunos de estos personajes en entregas anteriores.

De modo que Nick tendrá algo más de holgura cuando se trata de pasar de las misiones y explorar el mapa. Porque es precisamente eso a lo que invita este juego. Con montones de recovecos, tiendas, almacenes y casas repletos de estatuillas coleccionables de Frank West, planos para armas o vehículos, y objetos de todas clases, desde armas hasta alimentos.

El escenario sigue tan abarrotado de zombis como siempre. Esto es bueno para los que disfrutan armándose hasta los dientes y causando estragos entre los zombis. Como siempre podemos hacer combos si matamos a muchos zombis en un tiempo determinado. Hay retos para acabar con ellos con un tipo de arma específica, o podemos simplemente disfrutar desmembrando a todo lo que se mueva. Para otros, no obstante, esta densidad de población de no muertos puede ser un verdadero cansancio. En muchas ocasiones solo queremos llegar desde el punto A al B de la forma más rápida y sencilla posible, pero este juego no está pensado para eso, y tendremos que lidiar con enemigos a miles o callejones sin salida que nos hacen volver sobre nuestros pasos. Navegar por la ciudad con prisas nos llevará a muchos quebraderos de cabeza.

Apartado técnico

El juego en calidad visual ha ganado bastante. Las escenas cinemáticas tienen una calidad bastante alta para el género que estamos manejando y la expresión facial de los personajes gana muchos enteros. Sin embargo la calidad gráfica del juego en movimiento no ha sido mejorada de su versión original de Xbox One. El port ha sido aceptable pero no se ha beneficiado de la potencia superior de los PC de alta gama. Tenemos una resolución de 1080p pero hay ciertos problemas d estabilidad del juego que en algunos casos sobreviven aún después de los parches que han ido saliendo. A pesar de ello, el conjunto es muy vistoso, y el número de elementos en pantalla pocas veces resiente la tasa de imágenes por segundo.

En lo sonoro el juego no destaca notablemente, pero sí tenemos una música que funciona muy bien. Mención especial a todos los efectos de sonido diferentes de cada una de las armas u objetos con los que atacamos a los incontables zombis. Sigue sin haber nada igual a destrozar una guitarra eléctrica a base de golpes contra los enemigos.

Conclusiones

Para finalizar, resumimos toda la experiencia en unas pocas frases. El juego es, sinceramente, más de lo mismo. Esto no es ni bueno ni malo, sino que depende de lo que buscábamos. El aspecto de progreso del personaje sigue el mismo camino. La mecánica de cargar tantas armas y comida como podamos es igual. El estilo de las misiones no ofrece más variedad. Pero los que se lo pasan bomba matando más zombis de los que pueden contar, y recorrer la ciudad montados en extravagantes creaciones móviles, encuentran aquí un título más que decente.