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Análisis de 'Darkwood' en Nintendo Switch: La noche es para estar en casa
REVIEW

Análisis de 'Darkwood' en Nintendo Switch: La noche es para estar en casa

Por Roberto Pineda
Categoría: Analisis
27 de Mayo 2019 | 18:00

Tras dos años desde su lanzamiento en compatibles y varios después de su andadura en acceso anticipado, 'Darkwood' se estrena en las tres consolas de la presente generación —nosotros os hablamos de la versión para Nintendo Switch— con la intención de sumirnos una vez más en estado de pánico. Acid Wizard Studio vuelve a proponernos vagar por un frondoso bosque del que no es posible salir, pero en el que podemos buscarnos la vida y tratar de sobrevivir. Aunque solo sea durante una noche más. Una apuesta por la supervivencia y la búsqueda de recursos marcada por una atmósfera capaz de protagonizar la peor de las pesadillas del ser humano.

Darkwood

¿Quién dijo miedo?

El terror es una de esas temáticas a la que los desarrolladores se acogen para dar rienda suelta a su imaginación. Durante los últimos años, especialmente a partir de la pasada generación, comenzaron a proliferar los diferentes subgéneros que escaparon de esas obras como Silent Hill, Clock Tower o similares para presentarnos propuestas de todo tipo: walking simulator, aventuras de investigación, tower defense... Podríamos decir que el miedo se ha convertido en un mal —en el buen sentido de la palabra— persistente en el videojuego a raíz de los numerosos estudios que deciden adentrarse en lo desconocido con la intención de invitarnos a disfrutar de su idea. Es el caso de Acid Wizard Studio y 'Darkwood', que apuesta por la supervivencia pura y dura, la gestión de recursos... y una atmósfera absolutamente aterradora capaz de conseguir mucho, con muy poco.

La premisa es muy sencilla: mantenernos con vida una noche más. Conseguirlo ya es algo más complicado. Haciendo uso de la clásica perspectiva cenital, nuestra contienda no es otra que sobrevivir, explorar y aislarnos de los peligros que nos acosan. Ambientado en los Bosques del Este. A pesar de que el juego cuenta con una escueta historia que vamos descubriendo mediante documentos que recogemos y algún que otro momento narrativo, realmente no queda demasiado claro por qué estamos en un lugar así, en mitad de la noche y sin compañía alguna. Por no saber, ni siquiera sabemos quiénes somos. Pero bueno, ¿acaso importa? Ante una situación así, el ser humano saca automáticamente son instintos más básicos y más que una respuesta, lo que necesita imperiosamente es una solución. O, mejor dicho, una salida.

Bueno, es hora de meternos en faena. Como decimos, estamos solos, nadie va a aparecer para ayudarnos y nos ubicamos en una cabaña cuya puerta permanece cerrada. Quizás no es una buena idea salir a explorar un frondoso bosque en mitad de la noche, pero la opción de usar la sucia cama que tenemos a nuestro lado y acostarnos con toda la tranquilidad del mundo tampoco se antoja demasiado apetecible. Aquí tenemos el primer acto reflejo que tendríamos en cualquier survival horror, o mejor dicho, en cualquier videojuego: inspeccionar lo que tenemos a nuestro alrededor y buscar una forma de salir de la casa. No diremos cómo, pero como resulta evidente, en cuestión de unos minutos conseguimos nuestro propósito. Ahora sí, 'Darkwood' acaba de comenzar.

Darkwood

Aunque es cierto que cada partida genera el escenario de manera procedural y no hay dos iguales, hacer de cada entorno un lugar concreto y permitirnos visualizar su disposición en nuestro mapa es todo un acierto. Es aleatorio, sí, pero la tensión con la que el juego nos mantiene en todo momento nos lleva a dar por sentado que estamos en mitad de un lugar que —en ocasiones— tenemos controlado, asumiendo que lo conocemos y que no vamos a pasar dos veces por el mismo sitio. El juego logra que nos posicionemos y poco importa si en una futura partida todo será distinto; lo que importa es que, en esta, las cosas son las que son. Y debemos aprovecharlas y confiar en nuestros instintos más primitivos.

Sobrevivir no es fácil. Primero, porque nuestra salud es muy reducida y entablar combate con animales salvajes —y cosas peores difíciles de describir— siempre debe ser la última opción. Segundo, porque todo lo que hacemos consume resistencia y no es buena idea emprender una carrera sin saber qué nos espera detrás de cada árbol. Como no podía ser de otra forma, lo principal es buscar y recoger recursos de todo tipo con los que pertrecharnos. Para que nos entendáis: deambular al aire libre en mitad de la noche es lo mismo que suicidarse, y permanecer dentro de una cabaña es seguro... pero no siempre. Los peligros que nos acosan son capaces de acceder al interior, así que encontrar materiales suficientes para bloquear puertas y ventanas siempre es una prioridad de cara a la llegada del próximo ocaso.

No cuesta demasiado encontrar recursos, pero hallar los mejores nos exige alejarnos de la zona segura y adentrarnos en los confines del bosque. En el fondo, y a pesar de estar ante un videojuego de supervivencia en su máxima expresión, la realidad es que la experiencia no se aleja tanto del survival horror de corte tradicional, ya que los documentos que nos narran la historia, así como la gestión del inventario y la necesidad de avanzar un poco más allá de nuestra zona de confort acaban dando lugar a una propuesta que mantiene muchas similitudes con los referentes del género.

Darkwood

Una decisión muy acertada —y valiente— por parte del estudio polaco es la de apostar por invitar al jugador a comprender cómo funcionan las mecánicas, evitando plantarle delante de sus narices una docena de tutoriales y obligándole a ser paciencia. Porque 'Darkwook' es fácil de entender, pero difícil de dominar. Rebuscar en cada rincón del escenario, estudiar los efectos de todos los materiales e incluso experimentar con ellos siendo conscientes de que para todo hay una primera vez que no siempre sale bien resulta fundamental si queremos mantenernos con vida más allá de veinte minutos. Se trata de un título relativamente exigente, que ni está hecho para todo el mundo, ni pretende serlo.

En esta adaptación a consolas, concretamente para Nintendo Swtich, hay que decir que estamos ante un conjunto con luces y sombras. Por un lado, el factor portátil —el juego se ve muy bien en este modo— y la posibilidad de detener la partida en cualquier momento le sienta de maravilla si nuestra idea es disfrutar de pequeñas sesiones de juego, a pesar de que eso reste un poco a las exigentes mecánicas de supervivencia y a la sensación de indefensión. El problema es que el sistema de control fue concebido para jugar con teclado y ratón y, sin llegar a ser un gran problema debido al pausado ritmo del título, resulta innegable que se podrían haber abordado otras ideas a la hora de adaptar el control al uso de los sticks. Además, esta versión también cuenta con un problema bastante molesto: los tiempos de carga. Sin exagerar, podemos aseguraros que el tiempo que pasa entre pulsar "jugar" y estar jugando puede llegar a ser de más de un minuto.

Darkwood

En definitiva: Una propuesta única en su especie

No hay muchos títulos como 'Darkwood' en el mercado. O no al menos con la capacidad de ofrecer una temática tan absorbente. En el caso de Nintendo Switch, el juego se siente de maravilla gracias al factor portátil, algo que da lugar a que la posibilidad de disfrutarlo mediante partidas rápidas eleve el componente adictivo. La obra de Acid Wizard Studio derrocha personalidad propia gracias tanto a su sobrecogedora atmósfera como a la decisión de insinuar más que mostrar. Nunca sabemos qué nos espera al doblar una esquina, qué ha ocasionado ese extraño ruido detrás de un árbol ni si seremos capaces de ver un nuevo amanecer. El juego, que apuesta por la supervivencia y búsqueda de recursos, consigue escapar de caer en la monotonía gracias a los mil y un detalles que aporta su narrativa. Un título único en su especie, que llega con un precio muy competitivo y es capaz de mantenernos pegados a la pantalla durante muchas horas. Si os dejáis atrapar por el bosque, recordad que pasear cuando cae la noche no es una buena idea.

8,0

Lo mejor:

- La atmósfera, sobrecogedora.

- Cada partida es una experiencia diferente.

- No hay muchas propuestas así en el mercado.

Lo peor:

- El sistema de control en consola, un tanto incómodo.

- Los tiempos de carga son desesperantes.

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