PUZLES EN MINIATURA

Análisis de 'Captain Toad: Treasure Tracker' para Nintendo 3DS

¿Qué tal se defiende la versión de 'Captain Toad' para la portátil de doble pantalla? Sorprendentemente bien para sorpresa de pocos.

Por Daniel G. Astarloa 31 de Julio 2018 | 11:35

Nintendo cuida con mucho mimo sus franquicias. No es un secreto para nadie, sólo hay que mirar lo sobreprotectores que pueden ser con sus licencias. Eso no quita que se atrevan muchas veces a probar cosas nuevas, experimentar con los límites ya conocidos dentro de los géneros de los videojuegos y expandir así lo que comprendemos de sus personajes. Ese es el caso de 'Captain Toad: Treasure Tracker', donde se coge al agradable habitante del Reino Champiñón junto con Toadette y nos introducen curiosas aventuras en pequeñas cajas en forma de niveles.

Pero la situación es esa tan curiosa. Tras todas las horas que he dedicado a la aventura no soy capaz de decidir si estamos ante un plataformas en el que no puedes saltar, un juego de puzles de extraña naturaleza o una versión en miniatura de lo que sería 'Super Mario 64' protagonizado por el chico champiñón. La respuesta correcta sería señalar que es una especie de mezcla de los tres... Y eso lo hace un juego especialmente único.

¡Al rescate, Capitán!

La historia de 'Captain Toad: Treasure Tracker' no tiene sentido ni tampoco pretende tenerlo. Nos lleva a conocer de cerca al buen capitán, presentado anteriormente en 'Super Mario 3D World' y con presencia también en 'Super Mario Odyssey' de Nintendo Switch. ¿Su objetivo? Rescatar a su amiga Toadette de las garras de un malvado pájaro que se la ha llevado al robarles su tesoro, una estrella de poder. Y una vez hecho eso pasar a ser rescatado él por ella. Y así repetidamente.

Tal es el nivel de indiferencia con respecto al argumento por parte del juego que ignora por completo cualquier desarrollo de personajes o comprensión de las motivaciones. No es más que una excusa para colocarnos en diferentes fases divididos en tres capítulos, cada uno de ellos con una dificultad mayor que el anterior. La dificultad está medida y cuidada para los diferentes públicos a los que se pueda enfrentar: su primera parte es excesivamente sencilla hasta el punto de que un niño pequeño puede completarlo sin ningún problema. El segundo no otorga grandes retos pero sí obliga a plantearse un poco más cada movimiento y explorar nuestros alrededores. El tercero y más largo es el que más satisfacerá a los jugadores que quieran un reto, aunque nunca llega a situaciones donde sea fácil quedarse atascado.

Aunque esto es sólo en el apartado para terminar el juego. Completarlo al 100% puede convertirse en toda una odisea a veces algo injusta, colocando coleccionables ocultos a la vista y objetivos exigentes a veces con un poco injustos. Me encantaría poder señalar que se trata de un reto, pero la realidad es que el concepto daría a entender que es justo. Y no lo es con el objetivo de alargar la vida del título para aquellos que no se resistan a dejarlo sin conseguirlo absolutamente todo.

Toadette llama a la puerta

La idea que se nos plantea es colocarnos en alrededor de setenta niveles jugables, cada uno de ellos compuestos por un escenario cuadrado donde debemos abrirnos paso para encontrar los coleccionables de turno, esquivar o acabar con nuestros enemigos y coleccionar monedas. Son cajas de puzles individuales de minúsculo tamaño que saca todo el jugo a cada una de las mecánicas que presenta, sin sobrecargar ninguna de ellas con misiones que parezcan que hagamos lo mismo de manera continua. Tampoco abusa de utilizar los mismos escenarios, algo sorprendente para la naturaleza del título y lo tentador que resulta reutilizar repetidamente los mismos assets.

Eso sí, esto provoca de inmediato que estemos ante una experiencia más bien corta. Terminar los primeros tres capítulos no nos llevará más de cinco o seis horas, una duración quizás algo escasa para muchos jugadores. Tenemos retos adicionales y el título invita a ser completado al 100%, pero es algo que hay que tener en cuenta a la hora de enfrentarse a él. Eso sí, su escaso tiempo hace que de alguna forma toda la experiencia sea más enriquecedora e intensa.

La pregunta del millón para muchos quizás sea qué tal se defiende esta versión de 'Captain Toad: Treasure Tracker' comparada a su contrapartida en Wii U y Nintendo Switch, las versiones mayores y con gráficos superiores. No hace falta mencionar que en el apartado visual no hay lugar para las comparaciones: saca todo el potencial de Nintendo 3DS adelante, pero no llega al nivel de su antecesor. Pero no deja de ser sorprendente cómo saca a relucir toda la potencia de la portátil de doble pantalla, con apenas algunos problemas de rendimiento en momentos muy concretos y escasos en los que la pantalla se llena de acción y enemigos.

Un port a la altura

Además de los gráficos hay otro aspecto que puede resultar algo molesto de esta versión y es el uso de la doble pantalla. En vez de sacar provecho a las posibilidades de Nintendo 3DS se limita a replicar la misma imagen mires donde mires. Esta edición podría aprovechar y mostrar un mapa o los niveles de forma alejada en la pantalla superior y de cerca en la inferior, pero en su lugar se limita a repetir y satisfacer con lo básico al jugador.

En su lugar esta versión gana en dos apartados a Nintendo Switch: en primer lugar, el efecto 3D. 'Captain Toad: Treasure Tracker' hace gala de uno de los efectos de profundidad más efectivos de la consola capaz de quitar el hipo a cualquiera que sea capaz de apreciarlo. No es uno de los aspectos que más llame la atención de los jugadores, pero merece la pena probarlo. Por otro lado, el juego saca provecho a su pantalla táctil para algunas de las situaciones que nos presenta, mientras que en la versión híbrida obliga a una mezcla de controles que no termina de calar del todo. En Nintendo 3DS funciona a la perfección... O casi.

Existe un elemento adicional algo problemático: la versión ideal para disfrutar del juego es en una New Nintendo 3DS, donde podemos tener el segundo stick para manejar la cámara con facilidad. Aquellos poseedores de una versión anterior de la videoconsola se verán obligados a usar los botones L y R, lo que otorga mucho menos libertad y situaciones más complicadas de manejar en un título en el que la visión clara y precisa resulta clave.

Por último queda un elemento diferente más que hay que destacar con respecto a la versión original del título: sus niveles adicionales, basados en diferentes ambientes de 'Super Mario Odyssey'. Estos reemplazan las fases repetidas de 'Super Mario 3D World', así que no perdemos tanto contenido a cambio y ganamos grandes ideas a partir de reutilizar los assets de la última aventura de Mario. Se tarda mucho en acceder a ellos, pero como punto adicional será algo que acercará con interés a muchos jugadores para ver cómo puede evolucionar este spin off de cara al futuro.

Conclusiones

'Captain Toad: Treasure Tracker' no es el vendeconsolas que te atraerá a Nintendo Switch, al igual que no lo era en su momento para Wii U, pero sí funciona de forma maravillosa tanto ahí como en Nintendo 3DS, donde reluce con algo menos de fuerza por la sombra que proyecta la híbrida de Nintendo. Y resulta una pena porque saca toda la potencia de la consola en sus últimos años de vida, un título que quienes busquen algo diferente disfrutarán como nunca gracias a su naturaleza de niveles cortos y rápidos. Sea como sea, en cualquier edición en la que juguéis con el buen capitán y Toadette disfrutaréis de la magia especial de Nintendo en su esencia más pura, y eso es inpagable.