CURIOSO CUANTO MENOS

Análisis 'Calendula'... algo difícil de definir con un titular, con lo que mejor pruébalo

Este título de desarrollo español no es lo más completa, pero por lo menos es una buena e interesante propuesta mientras dura.

Por Benjamín Rosa Fernández 2 de Febrero 2016 | 10:00

Madrid Games Week 2015, un cartel de un juego llamado 'Calendula' hecho por el típico grupo de estudiantes y aspirantes a desarrolladores de juegos, voy a probarlo y me dicen que experimente yo mismo. Tras estar un poco perdido porque el juego no se deja iniciar, me indican que vaya a las opciones, y voy experimentando con ellas para forzar al juego a que empiece de una vez. Cinco minutos después de sentarme me doy cuenta de que el juego es así: forzarlo para que se deje jugar, me levanto y felicito a los creadores por su idea.

Metajuego muy "meta"

Es innegable la originalidad del juego es total, porque eso de que las respuestas de un juego de puzzles, si es que se le puede llamar así, se solucionen con los menús de configuración o visitando la sección de créditos en la que normalmente ningún jugador entra, es una genialidad.

El hecho de que los puzzles sean originales del juego y de todo un equipo creativo ocasiona un problema muy común, que es el de quedarse atascado por no saber meterse en la cabeza de los diseñadores. Puedes pasarte, tranquilamente, diez minutos rondando por las supuestas opciones del juego trasteando. Unos minutos después ves cómo la solución estaba literalmente delante de nuestras narices pero no te dabas cuenta hasta que lo resuelves por accidente, cosas de los diseñadores.

Cuando lo superamos, el juego se digna durante treinta segundos a mostrarnos la historia en forma del walking simulator más corto de la historia, interrumpido por imágenes que no llegan a ser violentas ni perturbadoras, pero que parece que quieren convertir el juego en un tipo de terror psicológico. Me gustaría poder hablar más del juego, pero no puedo decir más que esto: juego es hacer que el juego funcione a base de experimentar. Parece baladí, pero paraos a pensar, esta premisa compleja no es, ni mucho menos, poco.

No dura especialmente mucho, y es principalmente su mayor problema, que el marcador de tiempo de Steam dice que me lo he terminado en una sentada de 75 minutos, lo cual se me hace muy duro recomendar el juego fervientemente si esperas algo más que un experimento. Sí es uno que a buen precio podría regalárselo a amigos durante las rebajas de Steam como detalle mientras le pongo mensajes casi aleatorios y de broma, con lo que tenemos aquí, un buen juego que se presenta como uno perfecto para regalar y compartir, dado que en el fondo es una buena experiencia y entra muy bien.

Mejor que esté así

Aunque conforme pienso que el juego es corto, más pienso en que quizás la idea no daba para mucho más, y de hacerlo más largo los puzzles podrían repetirse o el walking simulator sería mucho más largo, o tendrían que recurrir a trucos baratos para alargar la duración. En el fondo, la experiencia ha sido satisfactoria y lo poco que ofrece sienta muy bien, como el postre de degustación que ofrecen muchos restaurantes que aspiran a algo más que ser el típico Bar Manolo. No llena mucho pero sienta bien.

Por lo menos cumple con su propuesta de ofrecer algo interesante, y la ambientación está perfectamente lograda tanto a nivel técnico como artístico, y aunque no se acerque ni de lejos a 'The Witness', ni se convierta en un exponente que pondría en un libro de texto. Guardaré un buen recuerdo de él como cuando estás en la cola par que un famoso te firme su último disco o película y te haces una foto con él, que es una cosa que muchos pasan por alto. Por último, la alegoría sobre la fecundación, embarazo y el nacimiento es bien interesante, aunque el final anticlimático llega casi a estropear la experiencia si no te paras a pensar durante cinco minutos qué es lo que has estado haciendo durante la última hora. ¿Era eso un spoiler? Creo que no, porque creo que el valor de este juego reside en la forma de superar los desafíos del juego, y he contado de eso lo justo.