LA DIVINA PARODIA

Análisis de 'Antagonist' para PC

Lejos de ser el juego pobre, aburrido y desarrollado por una única persona que podríamos pensar, 'Antagonist' se destapa como una de las parodias humorísticas a la industria más desternillantes que he probado jamás.

Por Oriol Vall-llovera 29 de Marzo 2017 | 23:30

Cuando tuve la oportunidad de analizar 'ANTAGONIST' para Zonared pensé... ¿qué demonios es esto? Ojo, no porque a simple vista pensara que tenía delante un juego que no me pudiera atraer lo más mínimo. Más bien tuve la sensación de que, dentro de los productos de estilo nipón, este se llevaba la palma. ¿Mezclar en un solo producto los RPG de toda la vida y las batallas por turnos con las novelas visuales japonesas? La cuestión es que las imágenes que acababa de ver me parecían bastante chulas. Un estilo muy anime, por supuesto, pero con un diseño particular y elegante, pensé. Luego fue cuando quise investigar algo más: y me di cuenta de que estábamos ante un producto desarrollado única y exclusivamente por una sola persona. Alguien conocido como 'NIVLACART' en Steam. ¿Otro producto más creado con el RPG Maker? Pues tras haberlo terminado y disfrutado, puedo asegurar que no. 'ANTAGONIST' es el título más original que he jugado de entre todos los que pertenecen a esa clásica vertiente.

Detrás de las cámaras

Para empezar, bien podríamos decir que el contexto argumental en el que nos pone 'Antagonist' es realmente original y cómico: ¿os imagináis que los protagonistas de nuestros videojuegos favoritos fueran todos actores? Algo así como los actores que realizan las capturas de movimientos, pero grabando las escenas del propio juego como si de una obra de teatro se tratara. En eso trabaja nuestro protagonista: el gran 'D'Vil', que bajo el papel de 'Dark Lord' se gana la vida haciendo de jefe final para la empresa 'Evil Productions'. Grabar escenas, siendo el personaje que siempre pierde la partida no es fácil, pero recompensa a final de mes, piensa nuestro protagonista. La cuestión, es que la industria no es lo que parece. Oculta más trapicheos de los que desearíamos, y cuando menos lo esperemos seremos traicionados por nuestro propio director. ¿El motivo? Busca algo más de "realismo" en sus escenas y vamos a ser su conejillo de indias. De repente, una escena se sale del guión (o de 'script' como reza el humor del juego) y todo se desmadra.

Así es como empieza 'Antagonist', y así es como daremos pie a un sinfín de combates y conversaciones que son, sin lugar a dudas, el eje principal de la jugabilidad de este título exclusivo de PC (Steam). De repente, todos los actores se piensan que somos un malo de verdad, y nos culpan incluso de crímenes catastróficos que ni siquiera hemos cometido. Será entonces cuando conoceremos a 'Ralph', quien está convencido de que matamos a toda su familia, y juntos deberemos intentar descubrir los planes del 'Director' y restablecer el equilibrio de la profesión de paso. Pero lo verdaderamente interesante no es solo lo original del guión propio del juego, que tiene alguna que otra sorpresa y está cargado de humor. Lo realmente desternillante, es que muchos de los actores que harán acto de presencia son una parodia descarada y muy inteligente (por sus frases, nombres o contexto dentro del juego) de múltiples personajes de nuestra industria.

'Master Chef Collection'

Desde 'Loud' Strife, hasta 'Chefirot' con su sombrero de cocinero, pasando por 'Gill Valentine' (nos vende objetos con guiño incluido a 'Resident Evil 4'), o hasta un tal 'Master Chef' que los seguidores de una de las franquicias de Microsoft Games bien conoceréis. No me voy a andar con rodeos: descubrir todos estos guiños es, sin discusión alguna, lo mejor de todo el juego. Tanto si eres un "cerebrito" o un jugador veterano como si has empezado con esto hace poco, lo normal será que conozcas todos y cada uno de los personajes que aparecerán, y eso es muy de agradecer. Fan service puro y duro, pero muy bien implementado dentro del juego.

Porque más allá de las conversaciones que tendrán lugar entre batalla y batalla, en las que por cierto podremos tomar algunas decisiones que afectarán a nuestra relación con 'Ralph', la auténtica salsa de la jugabilidad la encontraréis en el sistema de combates. Toda una oda a la época en la que los turnos eran el modelo a seguir, y ofreciendo combates bastante dinámicos, muy divertidos y hasta cierto punto incluso bastante profundos. Las imágenes son estáticas, no solo en las conversaciones sino también en las batallas (como en la mayoría de novelas visuales, vamos), pero las animaciones y los efectos a la hora de lanzar los ataques o las magias están bastante bien, y hacen que el conjunto sea bastante vistoso. Ver como 'Sephiroth' reparte tanto como en 'Final Fantasy VII', o simplemente disfrutar de los combates más exigentes en la segunda mitad del juego es realmente divertido.

Directo al grano

Aparentemente estamos ante unos combates sencillos, y de hecho inicialmente lo son. Sin embargo, albergan algo más que la simple posibilidad de efectuar ataques físicos, mágicos, así como defenderse o utilizar objetos (solo pociones y objetos para revivir). Disponemos de la típica barra ATB que tan buenos ratos nos hizo pasar antaño, y la espera entre ataque y ataque es prácticamente imperceptible, lo que hace que no tengamos ni un solo respiro. Aunque en realidad el grupo nunca supera la cifra de dos personajes, pues unas veces vamos con 'Ralph' y otras con 'Teeth' (una fiel amiga), es en la conexión entre ambos personajes donde reside la auténtica gracia y estrategia del juego: si conseguimos conectar ciertos ataques en el momento justo en el que la ATB de ambos personajes llega a su punto álgido, lanzamos ataques devastadores.

Y he aquí el arma de doble filo más peligrosa de 'Antagonist': mientras en la primera hora de juego los combates apenas exigen nada, resultando un paseo y algo más bien soso (aunque el juego divierte por los guiños igualmente), en la segunda mitad es esencial dominar bien esas técnicas de combinación si queremos seguir avanzando. A partir de cierto punto, los combates se tornan tan exigentes, que nos lo pasaremos pipa controlando en cada turno nuestro estado de salud y la cantidad de puntos mágicos a nuestra disposición. Porque esa es otra: poco a poco vamos subiendo de nivel y aprendiendo nuevos ataques (es todo automático, eso sí), y gestionar nuestros puntos mágicos es esencial para poder utilizar los ataques combinandos en el momento justo. Cada vez que pasa un turno nos suben automáticamente, y en función de los que gastamos y los que se reponen, sabremos qué nos queda. No existen objetos de recuperación de ese parámetro, pero lejos de ser algo tedioso, dotan al conjunto de un sistema estratégico que brilla en la última hora de juego.

¿Eso es todo?

Lo que nos lleva al gran handicap del juego: su duración. Evidentemente hay que entender que se trata de un título desarrollado por una única persona y a través del RPG Maker. Y además, debido a su ajustado precio de 2,99 euros es algo que se le perdona. Pero eso no significa que no tengamos que informar de ello: el juego está preparado para que incluso si te atascas en alguna batalla (que lo harás), no llegues a superar bajo ningún concepto las 3 horas de juego. De hecho si no te matan en ningún combate, es probable que incluso consigas terminarlo en apenas 2 horas. Lo cual es entendible teniendo en cuenta que conversaciones y combates aparte, no hay absolutamente nada más que hacer. Es verdad que en algún momento puntual podemos comprar objetos de curación, o hablar con personajes a elección, pero el juego carece de exploración, personalización y cualquier cosa que en condiciones normales sí estaría en un RPG.

De hecho, no habría estado mal poder comprar equipamiento, aprender magias o cualquier cosa que hubiera implicado aquel "toqueteo" constante de menús, pero no es el caso. Ni siquiera podemos controlar al personaje acompañante en los combates, siendo el protagonista el único del que realmente tendremos que preocuparnos a lo largo de toda la aventura. Para compensarlo, se ofrecen varios finales que tendrán lugar en función de algunas decisiones que tomemos. Aunque es verdad que para poderlos ver no es necesario empezar la aventura de cero porque lo único que cambiará es realmente el final, y por lo tanto bastará con guardar cerca de la decisión crucial. Que por otra parte, resulta bastante evidente cuando llega. Y sin embargo, a pesar de todo, 'Antagonist' es desde mi punto de vista un juego muy recomendable. Una experiencia única, original y sobre todo divertida que te hará soltar más de una carcajada y que te sorprenderá en ciertos momentos a nivel jugable. Está íntegramente en inglés, pero no os hará falta un gran nivel para poder entenderlo, y mucho menos para interpretar los múltiples guiños.

Conclusiones

Al final, termino con la sensación de que me lo he pasado muy bien. De que las dos horas y media que me ha durado han sido realmente intensas, y de que todos y cada uno de los guiños me han hecho esbozar una gran sonrisa. Incluso hay bromas y easter eggs a la propia industria, sin la necesidad de recurrir a personajes, y con el ingenio suficiente como para integrarlo dentro del guión propio del juego, que aunque está lleno de clichés, resulta más que aceptable. A ese precio, es una experiencia que disfrutarán bastante los amantes de los antiguos combates por turnos. Pero al final me quedo con aquella sensación de que si hubieran añadido algo más de personalización en los combates (o la opción de controlar a más personajes) el juego podría haber llegado mucho más lejos. Quizá para una posible secuela... Yo pagaría por un juego con la misma premisa pero más completo, y eso es motivo de recomendación.

VERSIÓN ANALIZADA PC