Crítica 'Imperium', Daniel Radcliffe es un skinhead neonazi infiltrado
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PELÍCULA

Crítica 'Imperium', Daniel Radcliffe es un skinhead neonazi infiltrado

Por Xose Llosa
Categoría: Analisis
19 de March 2017 | 23:26

Cuando una película llega a la cartelera con seis meses de retraso respecto a su estreno en USA es difícil no hacerse eco de su acogida en el país de origen. En el caso de 'Imperium', además, la recepción fue sorprendente, alzándose como una de las películas mejor valoradas del pasado verano, y prometiendo que, por fin, Daniel Radcliffe, el eterno Potter, se podía escapar de la sombra de la sombra del mago. En este último propósito la película cumple con creces, ya que encontramos a un Radcliffe transformado, irreconocible y angustiado ante una situación que le supera a cada paso. Ahora, Daniel Radcliffe se convierte es un agente del FBI con la tarea de infiltrarse en un grupo de supremacía blanca en 'Imperium', recién estrenada en España y dirigida por Daniel Ragussis.

Imperium

Radcliffe, 1,65m de altura e inevitable cara de buena persona, no da el perfil, en absoluto, de skinhead neonazi. Esto es lo que cualquier espectador deduce al presentar esta idea, y lo que también piensa su superior en el FBI. Sin embargo, Toni Collette, bien interpretada por Angela Zamparo, es la encargada de llevar a cabo la operación, y encuentra justamente en su apariencia y su actitud introvertida la potencialidad del personaje de Radcliffe como infiltrado. Quizá es difícil imaginar a Nathan, el personaje de Radcliffe, como un skinhead, pero mucho más difícil es imaginarlo como un agente del FBI.

La premisa de partida de este thriller de infiltración es, como tantas veces, un agente destinado a introducirse en grupos de supremacía blanca, a fin de localizar una célula terrorista a punto de actuar. ¿Qué tiene en realidad de diferente a 'Imperium' respecto a las decenas de películas de infiltración que probablemente ya has visto? Nada.

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Las expectativas y el resultado

No debería dejarme influir por lo que la crítica internacional dijo de esta película en su momento, pero sería un cínico si lo ocultase en mi artículo. El caluroso recibimiento que 'Imperium' tuvo en los medios norteamericanos fue lo que me generó expectación con este estreno, ante la premisa de encontrarme algo verdaderamente diferente. Quizá algo genial. Sin embargo, y quién sabe si por esa idea preconcebida, lo que no puedo parar de ver en la cinta de Daniel Ragussis son oportunidades perdidas.

Basada en hechos reales, 'Imperium' trata de ser un 'Spotlight', en la que se construye el caso paso a paso. Sin embargo, hay dos elementos diferenciales determinantes entre las dos propuestas, lo que las aleja mucho en su acabado. El primero es el hecho de que 'Spotlight' giraba en torno al grupo de periodistas, y en las presiones y trances que experimentaron durante el caso a investigar; mientras que 'Imperium' se focaliza sobre los investigados, sobre los diferentes neonazis con los que Nathan entabla relación. Esto nos lleva a la segunda diferencia y al gran problema de la cinta, al menos a uno de ellos. Al centrarse, 'Spotlight', sobre un grupo determinado de protagonistas, el elenco se mantiene estable de principio a fin, y es fácil vincularse y comprender el rol de cada uno de ellos. En 'Imperium' vemos rodar un tiovivo de diferentes skinheads que vienen y van en ciertos puntos del filme sin mayor explicación, ni a su llegada ni a su partida.

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Ante esta perspectiva, nunca me termino de creer a Daniel Radcliffe como infiltrado, con situaciones demasiado forzadas algunas veces en sus contactos, y demasiado apresuradas en otras ocasiones. El guión de Daniel Ragussis nos quiere llevar continuamente al conflicto, a los momentos de tensión que toda película de infiltrados necesita con el riesgo de que nuestro hombre sea descubierto, y una y otra vez resulta poco convincente en su empeño.

Sin embargo, 'Imperium' siempre logra ser entretenida, a base de un ritmo endiablado y de un Radcliffe que pone a sus hombros el conjunto de la cinta con bastante solvencia. No obstante, lo que no le puedo perdonar al filme es el hecho de que no sea en absoluto relevante. Centrar una película sobre los movimientos de supremacía en norteamérica y que no resulte en absoluto interesante, es su condena.

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Las oportunidades perdidas

Hay un momento de genialidad al inicio de la cinta, con tres líneas de diálogo casi contiguas de Toni. Aquí hace referencia a dos temas sobre los que la película podría impulsarse: uno es la creación de relatos sociales y el otro la personalidad autoritaria. Dos temas que la cinta deja caer, y de los que se olvida por completo al siguiente instante. Comenta Toni, cuando quiere convencer a Radcliffe de la infiltración, que el FBI está centrado en la lucha contra los yihadistas porque se ha creado un relato asumido por todos los implicados de que estos terroristas son la amenaza a combatir; pero el hecho de que se lleven toda la atención no implica que otros temas candentes, como los movimientos de supremacía racial, hayan desaparecido. La sociología del análisis del discurso se centra en analizar estos efectos sociales, descubriendo un campo de interés que podrían haber enriquecido enormemente el conjunto. Pero no. A continuación, Daniel Ragussis, que además de dirigir está a cargo del guión, muestra que ha leído con atención a Hannah Arendt y su Eichmann en Jerusalén, con aquella aseveración tan clásica de que un militante activo de la ideología nacionalsocialista no es un loco, sólo un fanático. Esto es algo que el psiquiatra Guillermo Rendueles sostenía recientemente en una intervención que tuve la suerte de escuchar, donde afirmaba lo peligroso que buscar rasgos de personalidad neuróticos en Donald Trump, porque ese es camino de legitimar una conducta tremendamente perjudicial. Esa puerta también se abre en la película, y rápidamente también se cierra. A posteriori, la cinta se empeña en mostrar los diferentes grupos de supremacía que aparecen como una suerte bandas violentas, o como bandas terroristas, pero sin atender a sus motivaciones, sin intentar comprenderlos, sin tratar de dar fondo más allá de la forma.

Todo esto concluye en una película entretenida, pero muy poco interesante. Una cinta que probablemente deje buen sabor de boca gracias a un montaje muy ágil, y que muestra a un Radcliffe transformado. Sin embargo, a Daniel Ragussis le ha faltado valentía para adentrarse en algunos temas, lo que acaba condenando 'Imperium' al castigo de lo irrelevante.

+ - Daniel Radcliffe hace que nos olvidemos de 'Harry Potter'. - Muy rápida, no da un respiro. - Cualquier película de infiltrados en grupos neonazis será mejor que el 'Diario de un skinhead' de Tristán Ulloa.

- - Se queda a las puertas en los grandes temas de interés. - Hay un desfile de personajes difícil de ordenar.

 
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