REVIEW

'Victor Vran' - Vídeo Análisis

El nuevo action-rpg de los desarrolladores de 'Tropico' pasa nuestro examen en vídeo. ¿Merecerá la pena esta nueva incursión en un género tan asentado?

Por Álex Pareja 18 de Julio 2015 | 16:43

Los amantes de los action-rpg deben estar atentos, porque los desarrolladores de 'Tropico' se lanzan a la piscina con un nuevo desarrollo que no pueden perderse. 'Victor Vran' llega con muchas cosas buenas y también con unas cuantas malas, pero aquí estamos nosotros para que las conozcas todas. Puedes leer nuestro análisis, o si lo prefieres, ver el vídeo que hemos dedicado al juego. ¿Te irás de caza con Victor?

Perspectiva isométrica, acción, objetos y componentes rpg. Esa combinación parece muy propia de la saga 'Diablo', y 'Victor Vran' no oculta en ningún momento su influencia por el juego de Blizzard. Eso sí, construyendo un universo y una historia propia que consigue emanar personalidad. Lo primero que cabe destacar del título es su facilidad para dejar al propio jugador que decida cuál es su manera predilecta de jugar. Si prefiere utilizar el ratón, el teclado, un pad...

Pero también es el principal problema del juego: cuando sientes que no puedes seguir avanzando porque el control está limitando tu propia habilidad. Incorporar varios tipos de armas, la posibilidad de saltar y rodar está genial, pero si el control no acompaña a todas esas adiciones no sirve para mucho.

Con sus pros y sus contras

Aún así, 'Victor Vran' resulta muy disfrutable, sobre todo durante su primer tramo. La presentación de los personajes y de la historia quizás es demasiado simple, pero lo suficiente para que sintamos que estamos en un contexto y que nuestras acciones no están sirviendo únicamente para subir de nivel y ya está. Después del inicio de juego, cuando todo queda más o menos presentado y ya nos hemos acostumbrado al control elegido, a las diferentes variables y a la mejor manera de enfrentarnos a los diferentes tipos de enemigo, llega otro de los problemas que el juego arrastra de principio a fin: la dificultad y sus curvas imposibles.

En esta noticia

Victor Vran