GOT

Crítica 'Juego de Tronos' 7x02, Bajo la tormenta sangre y destrucción

El segundo episodio de la séptima temporada de 'Juego de Tronos' nos recuerda la crueldad con la que la serie de Martin y HBO nos azota una y otra vez. ¡Me encanta!

Por Xose Llosa 24 de Julio 2017 | 18:50

Este artículo contiene spoilers de 'Juego de tronos'.

Para los defraudados con el inicio de la temporada la semana pasada, en esta ocasión recibís merecida redención. El 7x02 de 'Juego de Tronos', titulado Bajo la tormenta, esconde todos los ingredientes que han catapultado a la serie HBO desde el primer instante: acción, sexo, confabulación, altísima traición... Han arrancado fuerte la temporada, que en ocasiones previas se tomaba un par de episodios o tres en aportar contexto. Se nota que en este caso la tanda de episodios va a ser más corta, lo que se traduce en menos preámbulo.

Analicemos a la inversa, y comencemos directamente con enfrentamiento de los Greyjoy. Euron viene dar relevo en la nueva temporada a Ramsay Bolton como psicópata oficial, de lo que no deja duda su cara de placer envuelta en la sangre que salpica cada golpe del hacha. Desestabilizando todos los planes de conquista inteligentemente trazados por Daenerys y Tyrion para encaminarse al Trono de hierro, Euron, sin ninguna dificultad, deja en jaque la mitad de las alianzas de Daenerys en un abordaje fatídico. De por medio alta traición, una más, de Theon, abandonando a su hermana Yara en manos del sádico tío. En un puñado de escenas de batalla que entrelazaron la crueldad y la espectacularidad, comenzamos a ver los recursos extra que HBO había prometido para la producción de cada episodio. Sin embargo, además de regalar unas escenas de batalla imponentes, lo importante es que aquí se plasma la certeza de que Cersei Lannister todavía tiene mucho que decir sobre el trono.

Cersei gana las batallas desde el banquillo

Sólo Cersei Lannister logra ganar batallas clave incluso cuando parece más acorralada, y este revés en altamar obliga a pensar en la reacción de Daenerys. Hemos visto a la Targaryen como adalid de la justicia y el parlamento, pero también se ha mostrado extremadamente dura con los señores de esclavos. Su primera aproximación a Desembarco del Rey estaba llamada a ser una incursión pacífica sitiando la ciudad, a fin de desmarcarse así de la brutalidad de su padre el Rey Loco. Sin embargo, la derrota fulminante y prematura a manos de los descastados del Hierro, quizá nos muestre las garras de Daenerys frente a Desembarco del Rey. La ambición sitúa a la Targaryen al borde del abismo entre superponer los medios a los fines o a la inversa, y la furia desatada a través de tres enormes dragones puede ser efectiva y tentadora.

Mientras Daenerys espera las fatídicas noticias sobre Yara y Ellaria, aguarda también la llegada de Jon Nieve a Rocadragón. El Rey del Norte cabalga a su encuentro contra los deseos de los señores del norte por dos motivos: busca una nueva aliada, y busca el acero valyrio que sabe que podrá extraer de la montaña. El encuentro de Nieve y la Targaryen es objeto de deseo anual del fan de 'Juego de Tronos'. La expectativa de que la alianza de las familias sea más que militar no parece en absoluto descabellada. Resulta interesante recordar, en este punto, que Daenerys dejó atrás su relación con Daario Naharis para buscar matrimonio en Poniente. ¿Qué mejor partido que el Rey del Norte?

Sin embargo, antes de mirar adelante, lo relevante se halla en lo que Jon Nieve deja atrás. Con Sansa al frente del norte en su ausencia, el interés del manipulador Meñique se desata. Ahora mismo Sansa posee en su mano el dominio del Norte, y sabemos que es menos indulgente, y también menos ingenua, que su hermano Jon. Sólo cabe esperar que la Stark no desaproveche su oportunidad.

Parecía que la derrota de Cersei estaba muy clara, pero el impacto inesperado de Euron Greyjoy, sumado al desinterés de Jon Nieve sobre el trono, obsesionado con lo que sucede más allá del Muro, complican mucho los planes de conquista triunfal con los de Daenerys lleva soñando más de lo recomendable. ¿Lo que se viene? Más sangre. De eso nunca falta.