GRÁFICOS. ESPECTACULARIDAD. DISPAROS.

Analizamos 'The Order: 1886', el controvertido título de Ready at Dawn

La polémica ha rodeado el primer gran lanzamiento del año. Este es nuestro veredicto sobre el comienzo de la historia de La Orden.

Por Pedro Herrero 2 de Marzo 2015 | 08:57

'The Order: 1886' es el primer gran exclusivo de PlayStation 4 para 2015, un juego con unos valores de producción detrás de varios millones de dólares y a cargo de Ready at Dawn. Esta desarrolladora había trabajado anteriormente en la versión de 'Okami' para Wii, en sendos 'God of War' para PSP y en 'Daxter', también para la portátil de Sony. Un bagaje no muy extenso, pero suficiente para que la fabricante les otorgara la oportunidad de adentrarse en el terreno del AAA. Todo esto son perogrulladas, pero si comienzo mencionándolo es porque son las principales razones para que este juego haya estado en el ojo del huracán desde hace varios meses, prácticamente desde que se anunció su retraso, ya que estaba previsto su lanzamiento en otoño del pasado 2014.

Pero dejaré para el final mi visión personal del juego y toda la polémica que lo ha rodeado, porque lo primero es poner en contexto sobre lo que es 'The Order: 1886'. Se trata de una experiencia cinematográfica (como desde un principio lo vendieron en RAD, por cierto, no como TPS) con secciones de tiroteos, quick time events, un buen puñado de cinemáticas y claramente orientado a la narrativa y a la espectacularidad. Hay que tener bien claro esto, al igual que el hecho de que un juego no sea como yo esperaba no lo convierte en un mal producto.

Así es La Orden

La Orden es un grupo de caballeros que tiene su origen en los tiempos del Rey Arturo, y de esta manera, en la época en la que se ambienta 'The Order: 1886', cada uno de ellos porta el nombre de alguno de los miembros de la antigüedad. Así, Grayson, su protagonista, es también conocido como Sir Galahad, uno de los más leales caballeros del Rey por entonces, y del mismo modo que ahora lo es de La Orden. Galahad es un hombre maduro, de poco más de 40 años (en teoría), y realmente me ha dado la sensación de experimentar un desarrollo interesante a lo largo de la trama, comenzando como alguien leal a la jerarquía de La Orden para pasar a ser alguien que se lo cuestiona absolutamente todo. Tiene el carisma y la fuerza suficientes para llevar el peso de la historia, y eso al tratarse de una nueva IP es señal de un buen trabajo a nivel narrativo, porque al lanzar una nueva licencia también tienes que presentar un universo creíble, unos personajes... Ready at Dawn lo hace.

Lo acompañan Sebastian Mallory, también conocido como Sir Percival y líder del grupo protagonista, al ser el más veterano de ellos, y el Marqués de Lafayette, el cual aún no posee el título de Caballero al comenzar el juego y cumple el arquetipo de galán francés. Sin embargo, la que termina sorprendiendo es Isabeu, o Lady Igraine, una mujer a la que se le adivina cierta afinidad hacia Sir Galahad, aunque siempre pone sus valores y lealtad a La Orden por encima de cualquier sentimiento. Todos ellos guardan un secreto, el del Agua Negra, con el que son bendecidos al ser nombrados miembros de La Orden y que les otorga la capacidad para curar sus heridas de guerra, cuya consecuencia es la de llevar cientos de años combatiendo a su servicio.

La ambientación que ha logrado Ready at Dawn en 'The Order: 1886' es sobresaliente. La nebulosa y oscura ciudad de Londres del siglo XIX está recreada al máximo detalle, y son visibles sus edificios más emblemáticos desde algunos puntos elevados, con una distancia de dibujado excepcional y unos horizontes bellísimos. El trabajo realizado en este aspecto no se puede calificar con otra palabra que no sea enfermizo, algo imprescindible si queremos que una experiencia basada en la espectacularidad sea gratificante. Aunque no solo de escenarios exteriores vive el juego: el dirigible, las catacumbas, los interiores de palacios o edificios institucionales... Todo está creado para convencer al jugador de que está frente a una producción de muchos kilates.

Al mismo tiempo que La Orden tiene que hacer frente a la eterna amenaza de los licanos (como aquí llaman a los hombres lobo), se desarrolla una especie de guerra civil fruto de la también eterna lucha de clases, la cual el contexto de la Revolución Industrial hace aún más interesante, a lo que hay que añadir la presencia de un misterioso asesino en serie que tiene aterrorizada la ciudad: Jack el Destripador. En definitiva, es difícil presentar un entorno tan conflictivo como este, escenario ideal para desarrollar una trama llena de conspiraciones, mentiras, personajes ambiguos, etc... Al mismo tiempo, se puede intuir que de convertirse en franquicia, 'The Order' podría ir por los mismos derroteros que 'Assassin's Creed', y llevarnos por algunos de los momentos más convulsos de la historia.

Técnicamente, un verdadero monstruo

Ready at Dawn, como si de un exorcismo se tratara, ha eliminado cualquier mínima señal de la presencia del fantasma del downgrade. 'The Order: 1886' es lo más bruto que hemos visto en esta nueva generación, un derroche de potencia tan solo ensombrecido por la presencia de unas bandas negras justificadas como la forma de dar más carácter cinematográfico al juego. Sea eso o sea un truco para llegar con menos dificultades a los codiciados 1080p, lo único cierto es que estamos ante el referente a nivel visual de las nuevas consolas. Juego y cinemáticas corren sobre el mismo motor, llegando incluso a despistar al jugador sobre el momento en que está a los mandos del personaje y los que no, y haciéndolo sin ningún tipo de parón, corte, transición... Todo fluye con gran naturalidad, consiguiendo una inmersión fabulosa.

La iluminación o las partículas como el polvo o el fuego (absolutamente espectacular este) son solo una pequeña muestra de lo que es capaz este título, mostrando además unas texturas de materiales impecables, así como la destrucción de los mismos. Todo ello lleva también a unas recreaciones faciales fuera de serie, donde arrugas y otras imperfecciones como cicatrices, junto con la expresividad conseguida convierten a los personajes de 'The Order: 1886' en auténticos seres humanos perfectamente desarrollados en todos sus aspectos.

Desde el punto de vista sonoro, 'The Order: 1886' tampoco escatima en recursos. La banda sonora, compuesta en la legendaria Abbey Road, está repleta de cortes lúgubres, oscuros y de marcada tendencia depresiva, totalmente acorde con la intención general. A pesar de ser de una innegable calidad, esta se mantiene en un tono bajo a lo largo de todo el juego, dejando siempre mayor protagonismo a los efectos de sonido o las voces. El punto álgido de la composicón de Jason Graves ('Dead Space', 'Tomb Raider') y Austin Wintory ('Journey') se puede escuchar con calma durante los créditos finales, con piezas verdaderamente excepcionales.

Se le lleva tiempo dando bastante importancia al aspecto del doblaje en este título, y no es para menos. Bajo el mando de Álex de la Iglesia, es fácil reconocer a los más prolíficos actores de este país, realizando todos ellos una labor encomiable tanto en interpretación como en sincronización, aunque si hubiera que poner una pega, sería precísamente la voz protagonista. Como decía antes, Sir Galahad es un hombre maduro, y su timbre de voz en castellano suena más juvenil de lo que debería. Le habría sentado mejor un tono más grave, tal como sucede en su versión original. No obstante, hablo de un pequeño borrón en otro apartado, de nuevo, muy cuidado.

Sin embargo, el aspecto del sonido que más me ha sorprendido son los efectos, especialmente de las armas. La gran variedad del arsenal exige distinguir unas de otras más allá de lo estético, y es sencillo reconocer los estruendosos fogonazos de la escopeta, los sutiles disparos con silenciador del rifle de francotirador, la característica recarga del rifle de caza... Una nueva muestra orientada, como todo en este título, a dejar al jugador con la boca abierta con una exhibición técnica.

En definitiva, es muy difícil poner algún reproche a 'The Order: 1886' a este nivel. La libertad de acción y ciertos aspectos de la jugabilidad se han sacrificado en detrimento de la intención de transmitir siempre un marcado carácter de superproducción, un trabajo en el que se nota que hay mucho dinero detrás y que demuestra, una vez más, que los retrasos son siempre para bien.

A caballo entre la experiencia y el third person shooter

Es complicado encasillar este juego en un género concreto. ¿Es un TPS con secciones de QTE? ¿Es una experiencia cinematográfica con tiroteos? Podría ser cualquiera de las dos alternativas perfectamente, pero en cualquier caso, es la que han elegido en Ready at Dawn, y yo no estoy aquí para juzgar si han hecho bien o mal, porque es su decisión, sino para razonar cómo lo han desarrollado.

Comienzo con el aspecto más obvio, el de shooter en tercera persona. Antes de nada, recomiendo, como con cualquier título, jugarlo de entrada en nivel de dificultad difícil, a no ser que lo que guste al jugador sea pasearse y no tener cierto reto frente a él. En este caso, 'The Order: 1886' funciona como la seda desde el punto de vista de juego de disparos, con buen uso de las coberturas, algunas destructibles, y con una gran facilidad para pasar de una a otra con solo pulsar un botón, del mismo modo que se ha visto en juegos como 'Spec Ops: The Line' o 'Splinter Cell: Blacklist'. La inteligencia artificial aliada se muestra competente, pero más aún la enemiga, siendo los enemigos capaces de aprovechar las características de su armamento: los granaderos y tiradores (letales estos) permanecen alejados y agazapados, y los escopeteros intentan acercarse para asestarnos un casi mortal cartucho, al mismo tiempo que sus compañeros nos acribillan con rifles automáticos. Además, son capaces de utilizar las coberturas con cierta lógica, moviéndose entre ellas y haciendo que los tiroteos no se conviertan en un concurso de tiro con dianas estáticas. Esto desemboca en que uno no pueda asomar la cabeza a la ligera para abrir fuego, teniendo que pensar cada disparo, sobre todo si vamos armados con rifles de caza, escopetas o pistolas, en definitiva, armas que no sean automáticas y no nos dejan apenas margen de error. A esto hay que sumar su comportamiento: estamos en 1886 y por mucha ingenieria de Tesla que haya, las armas no son el adalid de la precisión exactamente, teniendo las de ráfagas un retroceso e inestabilidad terrible, y las de un solo disparo un tiempo de recarga notable.

En cuanto al armamento, es tan variado e imaginativo como cabía esperar. La presencia de Nikola Tesla nos otorga además de las armas clásicas del género, otras tan ocurrentes como un cañón de pulsos (que utilizaremos en una sección concreta), una que dispara descargas eléctricas previa recarga, o mi favorita, la Termita. Esta es una especie de rifle automático que crea una nube de gas alrededor de los enemigos para posteriormente, disparar una bengala que haga prender todo lo impregnado con el humo blanco creado con el disparo previo.

Otro aspecto positivo respecto al uso de las armas, y esto es a nivel de detalle, es que todas requieren un uso específico y no siempre aparecen cuando más se necesitan. Evidentemente, en escenarios interiores y a corta distancia, una escopeta es lo más adecuado, del mismo modo que en el exterior y en enfrentamientos a rangos más grandes, un rifle de caza es la opción más acertada. Bien, pues no siempre podremos disponer del arma que más necesitemos, bien por su ausencia o bien por la escasez de munición, lo que añade un plus de estrategia y dificultad muy de agradecer.

Estos tramos de disparos se combinan con otros desarrollados a través de quick time events. Podrá gustar más o menos, pero están hechos con toda la intención del mundo, como la de hacer énfasis, como siempre, en la sensación de experiencia jugable. Evidentemente, la mayoría de ellos se dan en momentos de máxima tensión, como una lucha cuerpo a cuerpo, un forcejeo con un licano y... enfrentamientos con los jefes finales. Este es el punto que seguramente cree más controversia, ya que no son pocos los jugadores que echan pestes de que el hecho de vivir o morir dependa de pulsar un botón en el momento correcto o no, sobre todo en las situaciones más épicas de la historia. Esto es, al igual que todo, cuestión de gustos. 'The Order: 1886' está creado así, para crear tensión en detrimento de jugabilidad e interactuación. En este caso concreto, podrá gustar o no, pero está bien desarrollado.

Lamentablemente, esto desemboca en momentos en que esa interactuación del jugador es cuestionable, o prácticamente nula, y sucede en episodios completos, donde la única exigencia a los mandos es avanzar hacia delante. Es inevitable que estas partes concretas corten demasiado el ritmo del juego, aunque afortunadamente sean lo suficientemente cortas como para no crear sensación de tedio, pero es algo que canta bastante, y evidentemente, no para bien.

'The Order: 1886' se puede terminar en aproximadamente unas ocho horas. Como vemos, es la duracion promedio para una campaña para un jugador, y eso no puede ser criticable de ninguna manera. El problema (o no) es que no tiene modos más allá de la historia, pero no se me ocurre ninguno que encajara con esta propuesta. Un multijugador competitivo no solo no tendría sentido bajo el concepto del que parte el juego, además de que, como en todos estos casos, terminaría vacío de jugadores a las pocas semanas, o menos, de su lanzamiento. Al igual que un cooperativo, un modo Horda... Esta es la propuesta de este título, y en tiempos de multijugadores metidos con calzador, y que al fin y al cabo, se comen recursos que podrían estar empleados en otros aspectos más útiles, a mi me parece un acierto.

Conclusión final: Ready at Dawn sienta las bases

Hay mucha gente que seguramente esperaba un juego de disparos. Otro más, como los 200 que hay en el mercado. Personalmente me habría llevado una decepción si 'The Order: 1886' hubiera sido eso, porque queridos amigos, yo no he comprado una nueva consola para seguir jugando a lo mismo que con la anterior. Y aún así, tengo que reconocer que he tenido sensaciones contradictorias, porque en momentos determinados he echado en falta algo más de acción, pero Ready at Dawn no ha ido a lo sencillo. Qué fácil hubiera sido, con este aspecto gráfico, hacer "el 'Gears of War' de PlayStation 4" y cosechar notazas entre la prensa y críticas favorables de los usuarios, pero no. En Ready at Dawn no han hecho el juego que esperaba la gente, han hecho el juego que han querido, y lo han hecho bien.

'The Order: 1886' se ha visto sometido a una caza de brujas vaya usted a saber porqué, cuando el único "delito" de esta desarrolladora ha sido crear, salirse de los cánones establecidos de un género y dar a la luz una experiencia digna de nueva generación. Jugablemente es inevitable que haya creado discordia, ya que hay elementos discutibles y otros que directamente, no han sido acertados, pero no por ello hay que castigarlo de la manera en que se ha hecho.

Definitivamente, lo que tenemos es un juego que pone los pilares para el desarrollo de una nueva franquicia. Fortaleciendo estos, añadiendo pequeños ladrillos y eliminando impurezas, la historia de los Caballeros se irá haciendo sólida a lo largo de los años y marcará también esta generación. Para bien o para mal, eso depende de cada uno, pero lo hará.