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Opinión de 'The end of the fu***in world', una serie diferente

La serie original de Netflix saca su segunda temporada y en ZonaRed damos nuestro punto de vista sobre una de las producciones más trambóticas.

Por Juancar Navacerrada 25 de Noviembre 2019 | 14:17

Hace una semana vio la luz la segunda temporada de 'The end of the fu***in world'. Muchos no la conocerán. Otros la habrán visto de pasada. Y a otros les fascinará. Quizá si hablamos de esta producción, no esté en las listas de reproducción de muchas personas en su 'lista de la compra' de la plataforma. Pero, 'The end of the fu***in world' es una serie diferente. Psicodélica en ocasiones. Pero de las que engancha. De las que te deja sin noche. Capítulo tras capítulo. Y es perfecta para una maratón.

Entrando en lo meramente ocioso, la serie te regala dos noches de entretenimiento. Una, si te engancha en demasía. Capítulos cortos, de no más de media hora. De esas series que tampoco te roban horas de sueño. Cena rápida, serie y a la una de la mañana estás soñando. Quizá, con todo lo que ocurre en la pantalla. Y es que algunas escenas impactan. No por su contenido visual, si no por lo que transmite. Tras esto, desgranamos.

Si no has visto la primera temporada, te ponemos en situación. Hablamos de una serie en la que James, un chico de 17 años, está tan perturbado que le encanta matar seres vivos. Desde bichos, hasta animales. Y en la primera de las escenas -no desvelamos nada profundo-, decide que ha llegado la hora de matar una persona. Una historia, en la primera temporada, compartida con Alyssa, la otra protagonista, tan ida de la olla como James.

Nueva temporada, mejor guión

Quizá la principal diferencia entre una temporada y otra, es que esa mente perturbada es mucho más acentuada en esa primera entrega. Quizá por la juventud, quizá para marcar la esencia de uno y otro. Tras un final que dejó la intriga en los fans de la serie, pudimos encontrarnos con una segunda temporada que parecía difícil de superar.

No vamos engañarnos, la primera entrega dio la sensación que sería una serie de una temporada. De estas que vienen, te entretienen un rato y se van. Pero los guionistas han conseguido sacar un recorrido que parecía no tener. Aunque el final de esta primera entrega dejaba aspectos abiertos. Centrándonos en la segunda temporada, hay que decir que mantiene su esencia. Menos acentuada como decimos, pero con un guión bastante trabajado y que mejora sin duda a la primera. La incorporación de Naomi Ackie da un salto de calidad actoral a la trama, que en castellano mantiene sus doblajes originales.

En definitiva, estamos hablando de una serie que podemos ver si no tenemos una carga de concentración importante. Tragedia, drama, intriga y algunas pinceladas de comedia para uno de los buques insgnias de las seres originarias de Netflix.