MÁS ALLÁ DE LA CAZA

'Monster Hunter World: Iceborne' es la entrega más personal de la franquicia

'Monster Hunter World: Iceborne' no solo es la entrega más puntera de la franquicia de Capcom sino que también se convierte en el viaje más personal que ha ofrecido hasta ahora.

Por Oscar Martínez 18 de Septiembre 2019 | 23:52

'Monster Hunter' es una de esas franquicias que aboga por los conceptos más clásicos del videojuego. Pese a que hay un inmenso lore a sus espaldas, podemos superar todas sus obras sin prestar la mínima atención a su trasfondo. Sin embargo, todos sus títulos dedican cierta cantidad de cariño a estructurar un mundo coherente donde la caza no es algo que sucede por entretenimiento, sino por supervivencia.

La llegada del cazador o cazadora a Kokoto, la aldea protagonista supone mucho de esto. Un pequeño lugar forjado por un cazador ya retirado, que vive sus días viendo como prospera su pueblo mientras que nosotros, cazadores o cazadoras del refugio, servimos como sus alumnos. Un hecho que cambia cuando abatimos al temible Rathalos —uno de los monstruos más poderosos en aquél momento— y el viejo héroe nos da como obsequio su vieja espada; el símbolo de Kokoto. Una pequeña historia que marca un punto especialmente personal y emocional en 'Monster Hunter Freedom'.

Un viaje personal a través de una meta conjunta

Con todo, han pasado más de 10 años desde que blandieramos aquella vieja hoja representativa del héroe. Y aunque la franquicia ha marcado hitos argumentales en Nintendo 3DS, no ha sido otro que 'Monster Hunter World: Iceborne' quien ha conseguido ofrecer un espectro más personal y cercano al espacio argumental que nos envuelve cada vez que salimos a cazar.

Una historia que repite jugada y nos lleva a explorar los cambios que se están produciendo en el Nuevo Mundo, afectando a su ecosistema y a nuestra constante investigación. El viaje al Páramo Helado no es más que un resultado de ello —nada nuevo en el umbral de la franquicia—, sin embargo, resulta que su recorrido es algo más que "ves allí y acaba con esta amenaza". Quiero decir, Velkhana es una amenaza y luchamos por proteger Seliana, tal y como hacíamos con Dundorma en 'Monster Hunter 4 Ultimate' (cumpliendo un sueño al visitar el mítico lugar que siempre se había escapado de Occidente), pero la batalla se siente como algo más que una necesidad argumental por mandarnos a acabar con la nueva criatura de turno.

No quiero entrar en spoilers, pero la búsqueda de Velkhana es algo más estrecho que lo visto hasta el momento. No solo tenemos la épica alrededor del ataque al ecosistema que representa la criatura sino que sus personajes ocupan un importante lugar a través del viaje y sus consecuencias. Sin ir más lejos, la Encargada consigue brillar con luz propia, destacando su destello sobre nuestro avatar mientras que la estela del pasado y la primera expedición sirve de trasfondo argumental para mantenernos atentos a los secretos que esconde su nuevo mundo.

No estamos allí por casualidad. No somos elegidos del destino, ni mucho menos, sino aquellos aventureros que siguen los pasos de los primeros intrépidos en adentrarse en este nuevo mundo que re-descubrimos ahora. Un intento por triunfar donde otros fracasaron, por cumplir sus sueños, los nuestros propios y proteger a aquellas personas que ahora, más que simples NPCs, consiguen asemejarse a compañeros y compañeras.

Es un pequeño paso, desde luego, pero hay un importante salto en el pequeño detalle de la espada del Héroe de Kokoto hasta el cazador o cazadora de la Quinta. Un potencial que abraza una mayor simplicidad pero que también enmarca su aventura como la más personal de todas sus entregas, dotando a la obra de una coherencia que siempre ha sido menester en sus líneas. Esperemos que sea la primera piedra de algo mayor. Mientras tanto todavía podemos disfrutar del viaje hacia los confines de un mundo desconocido en busca de aquello que lleva tanto tiempo esperando.

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