POLÍTICAS DE SERVICIO

Microsoft confirma en las políticas de servicio de Xbox One que necesita conectarse una vez cada 24 horas para poder jugar

No se podrán prestar juegos y el mercado de segunda mano dependerá de la autorización o no de la distribuidora del videojuego en cuestión.

Por Jesús Márquez 7 de Junio 2013 | 03:42

Las políticas de servicio de Xbox One han salido a la luz. Tras la terrible conferencia en la que anunciaron la consola, que incluso consiguió que subieran las acciones de Sony, Microsoft ha intentado desviar la atención de la mala prensa afirmando que la política aún no había sido decidida. Pues bien, ya no hay vuelta atrás. Y lo que se plantea ahora no es mucho mejor que lo que Microsoft intentó acallar entonces.

Conéctate una vez cada 24 horas o no juegues

En cuanto a la privacidad, Kinect no necesitará estar conectado de forma permanente como se dijo en su momento. Se podrá determinar cuántos de los datos que recibe son enviados y cuántos no saldrán de la experiencia del propio usuario.

Respecto a otro de los temás polémicos: no estamos delante de una conexión permanente obligatoria, pero casi. Una vez cada 24 horas será necesario que Xbox One se conecte a internet si se desea seguir jugando. Pasado el día entero offline, solo se podrá usar la consola para ver la tele o películas en Blu-ray o DVD hasta que se vuelva a conectar. Por otro lado, si exportamos nuestra cuenta a la consola de un amigo, el chequeo pasará a ser cada hora hasta que la volvamos a llevar a nuestra Xbox.

Sobre las licencias, parece que Microsoft ha optado por darle un menor protagonismo a los discos. Por un lado, los juegos saldrán al mismo tiempo en el mercado físico y en el digital; por otro, cuando compremos en físico nos bastará con instalar el juego para no tener que pensar nunca más en el disco: se registrará en la cuenta y podremos jugar desde el disco duro o desde la nube. Así, se podrá jugar a un título propio en una Xbox One ajena sin necesidad de disco, usando tan solo tu cuenta; pero habrá que tener en cuenta lo mencionado antes: el chequeo de la conexión se rebaja a 1 vez cada hora cuando juguemos en otra consola.

Además, podremos darle el acceso de nuestros juegos a nuestra familia. Por lo que por cada título podremos registrar hasta 10 miembros de la familia para que jueguen con él, ya sea en consola propia o ajena. Esto tiene truco, ya que antes se podía hacer simplemente insertando el disco en la Xbox 360 de la casa correspondiente o en la de uno de tus amigos; ahora tendremos un límite de 10 personas que podrán hacerlo. Queda la duda, eso sí, de si esos 10 miembros de la familia jugarían desde tu propia cuenta o podrían asociarse también el juego a sus perfiles. Da paso, en cualquier caso, a otra de las limitaciones de Xbox One: no podremos prestar juegos, solo darlos, y una sola vez y a personas que lleven al menos 30 días en nuestra lista de amigos.

Segunda mano sí, pero con intermediarios

Lo de la segunda mano no ha sido tan catastrófico como se esperaba. Pero que no sea tan catastrófico no significa que deje un panorama positivo. No habrá ninguna cuota por parte de Microsoft para la venta de segunda mano, pero serán las distribuidoras las que te permitirán o no vender el juego en una tienda. Microsoft ha echado balones fuera, pues también le dan derecho a las distribuidoras para que apliquen sus propias comisiones. Al mismo tiempo, evitan con todo este sistema que exista un mercado de segunda mano fuera de las tiendas especializadas; solo se podrá vender el juego usando esa única oportunidad que se da de dárselo a alguien de tu lista de amigos. Si tú lo compraste por ese único intercambio, para venderlo ya solo queda pasar por una tienda de videojuegos y bajo sus condiciones y precio. Por otro lado, las distribuidoras también tienen derecho a permitir que puedas dar sus juegos a tus amigos. No habrá, eso sí, forma de alquilar títulos cuando se lance la consola, pero se estudiarán las posibilidades.

Microsoft consigue con Xbox One que el usuario esté aún más lejos de poseer los juegos que ha comprado. Si los servidores de Microsoft dejan de funcionar, no se podrá jugar a nada; y cuando esto ocurra, y casi con total seguridad pasará dentro de unos lustros, no tendremos forma de echar unas partidas a aquello que compramos. Por otro lado, ya no se poseerá el derecho de vender lo que poseemos, puesto que Microsoft solo da la oportunidad de hacerlo a la tienda o a una única persona por juego. Por tanto, se ha llevado al máximo extremo el término segunda mano con Xbox One: una vez alguien obtenga su licencia desde la única transferencia permitida, no podrá pasarlo a una tercera mano si no es vía tienda oficial.