POLÉMICO PRESIDENTE

La industria del videojuego en Estados Unidos se prepara para la "tarifa Trump"

El aumento de precio de todo lo fabricado fuera de Estados Unidos repercutiría en el de videojuegos y consolas.

Por Pedro Herrero 24 de Enero 2017 | 11:38

Desde la victoria de Donald Trump en las elecciones a la presidencia de Estados Unidos, muchos nos hemos preguntado cómo llegaría a repercutir en la industria del videojuego, que obviamente factura miles de millones en el país norteamericano. Ya sabemos que Trump ha manifestado en alguna ocasión su animadversión por los videojuegos violentos, pero lejos de prohibirlos, lo que sí podría ocurrir es que se encarecieran notablemente. La tasa que implementará a los productos fabricados fuera de las fronteras de Estados Unidos sería la causa.

Trump contra el mundo

Donald Trump ya ha sacado a Estados Unidos del tratado de libre comercio del Pacífico, en el que se encuentran otros países como Australia, México y sobre todo, Japón y Canadá, donde se encuentran algunas de las desarrolladoras y fabricantes de hardware más reputadas del planeta. Pero no conforme con eso, el estrafalario magnate planea añadir una tasa de hasta el 10% a todos los productos no fabricados en Estados Unidos, que hablando no solo de videojuegos en concreto, sino de tecnología en general, no son precísamente pocos. De aplicarse, la polémica diferencia de precio de Nintendo Switch en Europa no existiría, ya que pasaría a costar también 330 dólares en EEUU.

El objetivo de esta tarifa no es sino, evidentemente, hacer que los productos extranjeros sean más caros para el ciudadano estadounidense, lo que Trump piensa que no hará sino beneficiar a los trabajadores. En Polygon se han puesto en contacto con la ESA (Asociación de software de entretenmiento) y por ahora solo comentan que están estudiando cómo podrá repercutir esta medida, así como que esperan poder dar más información en breve.

Asimismo, la CNN ha asegurado que Trump no necesita ningún apoyo del congreso para llevar a cabo esta medida, ya que podría hacer uso de leyes ya existentes. De hecho, podría aplicarlo relativamente rápido, al mismo tiempo que algunos expertos afirman que de seguir adelante, llevaría a una guerra comercial con varios países, que podrían incluso boicotear los productos procedentes de Estados Unidos.