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El intrusismo de Youtube, la opinión de un periodista - La Zona

La contratación de Youtubers en medios especializados de videojuegos pone en jaque tanto los puestos de trabajo de los periodistas como su prestigio.

Por Gerard Álvarez 4 de Febrero 2016 | 21:06

La expansión y la integración de las redes sociales dentro del periodismo está siendo todo un hecho en los últimos años. Entre las aplicaciones surgidas, una de las que más peso ha cobrado dentro de las redacciones de los medios de comunicación ha sido Youtube. Vivimos en la era de lo audiovisual, y este espacio ha sabido ofrecer una solución adecuada a esta nueva forma de concebir la información, ya que generar 300 horas de video por minuto no es ninguna broma. No son pocas las iniciativas que esta red social, propiedad de Google, ha lanzado para el campo de la información. Entre ellas encontramos 'Youtube Newswire', una agencia de noticias social que incentiva el denominado "periodismo ciudadano"; 'The First Draft Coalition', un espacio donde expertos periodistas ofrecen enseñanzas y consejos sobre el correcto uso de este tipo de aplicaciones; o 'The Witness Media Lab', donde periodistas y expertos de diversas materias luchan por la defensa de los derechos humanos.

'Youtube y la prensa del videojuego'

El mundo de la prensa de los videojuegos ha sido uno de los campos informativos que más ha visto cómo Youtube se ha integrado dentro de sus revistas online. El imperialismo de los gameplays y Youtubers gamer en esta red social no ha hecho más que incrementar su posicionamiento tanto en participación, como en público que lo consume. No es desencaminado asegurar que los videojuegos forman uno de los mayores activos que puede ofrecer Youtube. La cantidad de contenidos y de visitas que se genera día a día por el ocio electrónico, hace que ya se pueda considerar el hecho de subir gameplays como una forma de vida para aquellos que mejor sepan atraer la atención del respetable.

Al hilo de la majestuosa expansión de Youtube y los videojuegos, existe una problemática controversia en cuanto y en tanto a los profesionales que se encargan de las cuentas de los medios de comunicación. No estamos hablando de usuarios particulares que se hacen más o menos conocidos subiendo partidas desde sus casas, sino el uso de los denominados Youtubers para ocupar el sitio de profesionales de la comunicación, por el mero hecho de ser conocidos y atraer un mayor grupo de visitas, lectores y, por consecuencia, publicidad.

Hace pocos días llegaron a mis oídos el caso de una publicación sobre videojuegos que rechazaban periodistas profesionales por buscar un perfil más "Youtuber". Creo que para los profesionales que vivimos de este campo informativo, ya es suficiente complejo luchar con el intrusismo laboral de personas que saben hilar dos frases seguidas y han jugado a consolas, como para que también veamos en este tipo de jóvenes otro duro escollo para ejercer nuestra profesión. Y no es que dude sobre la calidad o la profesionalidad de estas personas que generan contenidos en Youtube, pero creo que a la hora de ofrecer informaciones claras y objetivas, son lo periodistas los únicos cualificados para tal fin, sobre todo después de haber superado cuatro años de carrera.

La delgada línea que ya separa la profesionalidad del periodismo de videojuegos con ser netamente un hobby para muchas personas, está dañando en gran medida la imagen que se tienen sobre los profesionales que nos dedicamos a esta labor, y que pretendemos que se nos respete y contemple de igual modo que cualquier periodista de otro ámbito informativo.

Esa típica frase de "te pagan por jugar a videojuegos" se hace cada vez más dura, cuando en cierta medida, Youtubers arrebatan el lugar de los periodistas porque son más famosos o comercialmente interesan más. Pero, ¿es culpa de estos últimos la situación que esto provoca en la profesión? En absoluto.

Los medios como principales culpables

A mi modo de entender, son personas que, como todo hijo de vecino, aprovechan una coyuntura social a su favor para obtener una serie de beneficios, lo cual están en su pleno derecho. Los grandes culpables de esta situación son los propios medios, que antes de ofrecer un producto acorde a la ética periodística que se les presupone, prefieren buscar la visita fácil, sin pensar en el conjunto de perjuicios, sobre todo de calidad, que van incluidos dentro de esta nueva moda de Youtube. Tal es el desmadrado rumbo que está tomando esta situación, que muchos periodistas se ven abocados a tener que crearse canales en Youtube para que su presencia sea más notable en los medios digitales. En un primer momento esto no tendría que ser negativo. Todo lo que sea ampliar horizontes profesionales y forjarse en el concepto de "periodista multimedia" que tanto impera en la actualidad, siempre es positivo. Tenemos el claro ejemplo de Kinda Funny, un conjunto de periodistas que decidieron dejar el medio en el que trabajaban y crear un canal en Youtube para su nuevo proyecto. De aquí nació un portal que está conformado casi en su totalidad con contenido audiovisual procedente del canal con el mismo nombre, ofreciendo un producto diferente, atractivo y novedoso.

Lo que no lo es tan beneficioso es la necesidad de tener que compararse con Youtubers para buscar un puesto de trabajo, ya que los cuatros años de carrera, más un máster y cientos de cursos, no parecen aval suficiente para que los medios quieran crear contenidos de calidad y contar con profesionales cualificados, alejándose de modas que en la mayoría de las ocasiones son negativas para sus propios intereses, ya que no es tan inusual ver feedback negativo por parte de los lectores reprochando este tipo de contenido informativo.

Con estas líneas no he querido menospreciar una plataforma como Youtube, y menos el trabajo de las personas que crean contenidos en él, ya que en muchos de los casos son de una calidad encomiable. Lo que sí he de reivindicar es el trabajo y la labor de profesionales que buscamos ofrecer contenidos de calidad y revalorizar un campo informativos que no cuenta en la mayoría de las veces con el respeto que merece. Por ello, al igual que un panadero no puede ser médico, un Youtuber no puede ser un periodista, a menos que cuatro años de dedicación, esfuerzo y ética profesional avalen su trabajo. A pesar de que este mundo se mueve por las visitas, los medios especializados deberían hacer una profunda reflexión sobre el rumbo que quiere que tome nuestra profesión, ya que a pesar de que la industria del videojuego cada vez está más aceptada dentro de la cultura y goza del respeto que merece, la prensa especializada cada día parece más lo que no es, un simple juego de niños.

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