KRATOS HA VUELTO

Impresiones de 'God of War', una nueva experiencia para los dioses

Kratos regresa una vez más a las consolas de Sony para enseñar y educar cómo ser un hombre a su joven hijo Atreus.

Por Daniel G. Astarloa 19 de Marzo 2018 | 16:00

Tras años reclamando el regreso del gran dios de la guerra por fin los gritos han sido escuchados. Kratos casi ha llegado a nosotros con una nueva aventura bajo el brazo, un nuevo look que nos hace ver las arrugas y canas que lleva consigo... Y lo más importante, una nueva familia de la que cuidar. Un hijo que debe educar, preparar para el futuro y entrenar para que no sea devorado por el cruel mundo que les rodea.

'God of War' es el regreso por todo lo alto de Kratos con todo lo que ello conlleva. Todo ha cambiado en estos años, ya ni siquiera está de moda el género con el que nos sorprendió en el pasado. ¿Cómo podrá hacer frente esta antigüedad griega a un mundo que ni siquiera parece querer aceptarle? La respuesta es con un cambio de planteamiento.

Más interés en la historia

La historia de 'God of War' que ya se dejaba ver en los diferentes avances en vídeo es la de una relación compleja entre Kratos, ahora padre, y su nuevo hijo en las tierras nórdicas alejadas del mundo griego. No quiere seguir masacrando deidades o buscar la venganza en la satisfacción de arrancar varias cabezas, sino perderse en el mundo y sencillamente disfrutar de una vida pacífica. Sin embargo el pasado siempre acaba alcanzándonos, y a Kratos lo hace a nivel tanto físico como emocional.

El dios de la guerra tiene ahora que enseñar a un joven Atreus cómo vivir en este mundo. Enseñarle a cazar, luchar, cómo ser un hombre. Pero Kratos no es un buen padre, mucho menos una buena persona. En ocasiones vemos que puede ser violento y desagradable con su hijo, controla su rabia pero puede acabar pagándola con Atrus, y la peor parte es que cuando este necesita apoyo o hay una buena ocasión para fortalecer la relación entre ambos vemos que nuestro protagonista es incapaz de darle el amor que necesita. Lo intenta, hace un amago; pero se echa atrás siempre. No sabe conectar a nivel emocional.

Este será sin duda alguna el mayor reto al que tenga que enfrentarse mientras escala una montaña junto a su hijo para dejar las cenizas de su difunta esposa en lo más alto, a la vez que amenazas y deidades que gobiernan ese mundo reclaman la cabeza de Kratos. Todo se hace desde un punto de vista constante, un plano secuencia que nunca se ve interrumpido y que nos da la sensación de inmersión y linealidad que hará que conectemos más rápido con los personajes.

Combate de dioses

Sin lugar a dudas lo que más preocupó a los fans en la revelación de 'God of War' fue que el combate quedara más de lado en el juego final, pero por suerte no es el caso. Seguimos teniendo un sistema de batallas profundo e interesante, con diferentes clases de enemigos a los que hacer frente y estrategias con las que machacarlos a todos.

Hay que decir que Kratos, sea por la edad o por contenerse, sí se nota más limitado. La nueva perspectiva no permite hacer frente como antes a grandes grupos de enemigos. Esta decisión de diseño es interesante para introducir la ayuda de Atreus, quien nos apoyará con ataques independientes y bajo nuestras órdenes. Le necesitamos, al igual que él a nosotros.

No os equivoquéis: estas limitaciones no restan el peso del dios de la guerra como tal. La rabia, odio y pena de Kratos siguen estando dentro de él, cosa que podemos notar cuando desatamos el modo espartano del protagonista. Con él pasamos a liberar una fuerza mordaz y que nadie es capaz de retener, con ataques brutales, la velocidad de un rayo y el aguante de un toro.

En resumen: 'God of War' da la talla y lleva la experiencia de la franquicia a otro nivel. No dudo lo más mínimo en que será capaz de contentar a los fans que más dudan sobre los cambios realizados porque se trata de un paso lógico y muy agradecido para profundizar en la saga. Conoceremos cómo sigue evolucionando nuestro Kratos el próximo 20 de abril.