REVOLUCIÓNATE

Impresiones de 'Detroit: Become Human'

El título dirigido por David Cage y su equipo de Quantic Dream lleva la experiencia del videojuego al próximo nivel con el prometedor título protagonizado por androides.

Por Daniel G. Astarloa 23 de Abril 2018 | 16:00

Nos espera un futuro intenso. Desde hace mucho tiempo que existen las obras de ciencia ficción que hablan de la revolución de las máquinas, de cómo la humanidad caerá y será sustituida por sus propias creaciones. ¿Y por qué no? Son nuestro legado. Nos aterroriza que algunas ideas como la supervivencia a toda costa les sean transmitidas. Y entonces llega 'Detroit: Become Human' y nos pone otra perspectiva sobre la mesa.

No es la primera obra que quiere plantearse desde el punto de vista de las máquinas, nada más lejos de la realidad. Pero en el terreno de los videojuegos sí es una de las primeras ocasiones que tenemos para sumergirnos de forma profunda, al menos en un título AAA de este calibre. Y como gran exclusivo de PlayStation 4, nada menos.

Una compleja red de posibilidades

Cuando se mostró al público por primera vez 'Detroit: Become Human' era un sueño imposible. Se trataba de un título realmente ambicioso, un castillo en el aire que prometía el cielo a aquellos que lo veíamos. El siguiente paso tras el planteamiento del mítico 'Heavy Rain': una aventura donde tus decisiones tienen peso, conducen a diferentes posibilidades y rutas, y donde la historia se va construyendo en base a ello.

Decisiones, decisiones por todas partes. Han pasado ya años desde aquella demostración en la que veíamos cómo el androide Connor tomaba las riendas de un secuestro y las soluciones que podíamos encontrarnos eran de una gran variedad. Marcan nuestra historia. Mi sorpresa al descubrir que esto es sólo el inicio de la aventura me dejó sorprendido y descolocado, demostrándome que sólo habíamos visto la punta de iceberg. Y menudo bloque de hielo el que tenemos por delante.

En efecto, la historia se va determinando por las rutas que tomamos, con cada pequeño gesto pudiendo tener implicaciones masivas. Saltamos de capítulo en capítulo, alternando entre los tres protagonistas, para ver que cada uno de ellos tiene diferentes salidas que pueden dejarte descolocado. Muertes tempranas, fallos de misión, secretos descubiertos... Todo lleva una consecuencia consigo, la de poder disfrutar de una experiencia como ninguna otra.

Esto nos lleva a diferentes fases de jugabilidad. Tenemos momentos restringidos por la narrativa que nos casi nos limitan a unas pocas decisiones durante la trama, pero también momentos de investigación que nos permiten ser detectives, reconstruir escenarios del crimen y decidir cuándo estamos listos para deducir el orden de los eventos, lo que nos puede conducir a más descubrimientos si jugamos bien nuestras cartas. También podemos vagar por ciertas zonas, buscando un lugar en el que alojarnos o rendirnos y dormir en la calle. Y prepárate, porque en caso de cometer un ligero error, un momento de indecisión que te lleve a ese segundo clave para realizar una acción... Ya estará registrado. Y tendrás que vivir con lo que implique.

La revolución de los jugadores

Siendo un título tan guiado por su narrativa está claro que lo más interesante está en su historia, la vida de los tres androides sobre los que tenemos control. Lo cierto es que resulta sorprenderte poder ver la historia que se desarrolla desde la perspectiva de estos personajes porque habla a varios niveles de profundidad. Por supuesto que se trata el aspecto de la ciencia ficción y la capacidad de autoconsciencia de las máquinas, pero también el debate moral y filosófico al que estamos abocados... Y un propio discurso sobre la naturaleza de los videojuegos.

El primer acto del juego, al que hemos tenido acceso, refleja bien lo que es la introducción a un videojuego y sus limitaciones. Controlamos a androides que tienen una misión, un objetivo que les es impuesto por seres superiores. Tenemos que realizar actividades de vida mundana, como limpiar, lavar la ropa. Incluso las investigaciones de Connor, aunque sean un tropo más atractivo, se ven limitadas a lo que es su trabajo. Es por ello que cuando rompen con las reglas establecidas y dan un paso más allá para romper con los límites de su mundo es cuando debemos replantearnos nuestra posición como jugadores de este medio.

Filosofía y perspectiva. Eso es lo que nos quiere retransmitir ante todo 'Detroit: Become Human'. Las ideas que plantea van más allá de lo que las obras anteriores del estudio han llegado antes, y desde luego no tiene el más mínimo reparo en llevar la experiencia a más allá para lograr darnos una experiencia sóloda, cinematográfica y lo suficientemente potente como para que reflexionemos tras una partida. Tendremos que esperar al próximo 25 de mayo para que Quantic Dream logre impresionarnos de forma definitiva.