DEMONIOS

'Shin Megami Tensei IV: Apocalypse' 3DS

La secuela del genial RPG de Atlus para 3DS cumple con lo que se le espera y es un buen "más de lo mismo".

Por Benjamín Rosa Fernández 1 de Diciembre 2016 | 17:33

Con 'Shin Megami Tensei IV', Atlus dio un buen golpe en la mesa y presentó un juego de rol clásico por turnos bastante exigente. Un juego que no pasaría por ninguna junta de directivos que quieran hacer una obra destinada el mercado masivo. Nadie habría pensado que 'Shin Megami tensei IV' pudiese funcionar en un mercado donde las mecánicas y dificultad por defecto tienen que adaptarse al mínimo común denominador y al máximo número de jugadores, pero para sorpresa de muchos, pocos usuarios lo enarbolaron como algo desfasado o anticuado sin cabida hoy.

Por suerte, ha sido un éxito en ventas que ha permitido que tengamos esta secuela directa de la cuarta entrega, una especie de 'Final Fantasy X-2' por así decirlo. Pero aquí no se hace un experimento extraño, sino que aprovechan el sacar una secuela directa para continuar en un mundo con una ambientación magistral y pulir los pequeños fallos del juego, que pueden ser su ritmo o el combate algo desequilibrado que tenía, por poner ejemplos.

Mejoras respecto al anterior, pocas, pero se notan

En la anterior entrega, un problema que notamos era que, si bien el mundo que nos presenta Atlus en su juego es bastante extenso y tiene mucho lore detrás, la historia no se presenta bien. Para los que están acostumbrados al buen hacer de Atlus con sus 'Shin Megami Tensei' y sus largas introducciones, aquí es todo un alivio ver que el juego te presenta los personajes rápidamente y la motivación principal del protagonista: un cazador que muere y es resucitado por un dios para ser una marioneta en una guerra entre los ángeles y los demonios que tendrá como víctima colateral a los humanos.

Se nota una enorme diferencia entre que nos metan en un mundo asentado con su historia que hacernos descubrir poco a poco qué pasa debajo del reino de Mikado, materializado como algo mucho más agradable para el jugador primerizo en los 'Shin Megami Tensei'. Aunque ayuda mucho que sus primeras horas no sea repetir varias veces Naraku derrotando enemigos para subir de nivel con la esperanza de derrotar al Minotauro que hace de jefe muy difícil. La premisa de la resurrección de Nanashi, y la guerra entre seres celestiales y demoníacos, es mucho más atractiva que la de los samuráis del reino de Mikado y logra destacar aún más la ambientación al hacer que sea algo natural en vez de extraño.

El juego se toma muy en serio eso de ser una secuela y trata de demostrarlo fuertemente con la aparición de ciertos personajes recurrentes, pero por suerte para los no iniciados, hacen una completa presentación rápida del mundo en el que nos vamos a mover durante las próximas horas, sin que sea necesario haber terminado 'Shin Megami Tensei IV', aunque se agradezca. Por ahora, el diseño de personajes no nos convence, muy enfocados al público "teen", especialmente el de Nanashi y sus cicatrices; por contra, el diseño de demonios es sublime como el de Adremelech, que encima guarda un enorme parecido con los grabados medievales que le retrataban en su momento.

Mejoras mínimas en un ya de por sí buen combate

Al ser una secuela directa pero con la premisa de que haya mejoras, hay cambios notables en el sistema de combate como para justificar el paso. >Los cambios que hay son bastante nimios y se centran más en la fluidez del combate, mucho menos aparatoso y más cómodo, especialmente en los menús al controlar a los demonios. Pero logran la sensación de que los combates se sientan algo más cómodos, que no sencillos.

Como dijimos, algo que ayuda mucho al juego es que no hay necesidad de pasar horas y horas dando vueltas por Naraku, lo que refuerza mucho la sensación de avance incluso en la primera hora de juego. Al cabo de unas horas, empieza a dar la sensación de que el juego es quizás demasiado fácil en la parte de exploración, pero podemos decir que ayuda a que el inicio no se atragante y que es mejor tener un inicio complicado y poner luego algo dificultad que abusar de la paciencia del jugador en sus primeras horas. Aunque sí pensamos que quizás ayuda demasiado que una de las habilidades permita hacer "rush" y simplificar los combates como en el modo automático de 'Final Fantasy XIII', aunque es más una opción para ir rápido si ninguno de los enemigos reclutables te interesa y no es nada útil contra los jefes más complicados.

Especialmente en esto último es donde más se nota que es un 'Shin Megami Tensei' al uso, donde hay que pensar bien el uso de las magias y objetos y la preparación de los demonios porque sino no duramos ni tres turnos. Hay quien puede criticar que la exploración sea algo más sencilla con mazmorras menos complejas, pero lo dejamos en que son algo más intuitivas, más fluídas y mucho menos crípticas de lo que nos tiene acostumbrado Atlus, que el hacerlo difícil a postas.

Una ambientación única y lograda

Visualmente no es especialmente impresionante, puesto que reutilizan el motor de 'Shin Megami Tensei IV', que tampoco era especialmente vistoso salvando el apartado artístico que consigue transmitir bien un Japón destruido por los demonios y los humanos que trata de sobrevivir en pequeñas comunas a lo 'Mad Max'. La ambientación cumple muy bien con su labor de transportar al jugador, especialmente con la banda sonora y un doblaje en inglés que cumple con lo esperado en las voces que hemos encontrado, incluso en las exageradas de los demonios y ángeles.

Pero como pasó con la primera entrega, los muchos detalles pequeños se agradecen, como poder hablar con demonios de tu equipo que te dan objetos, o estados alterados más originales respecto al resto de juegos de rol como la enfermedad, o que provoquen que un demonio aliado de tu equipo se pierda y tengas que encontrarlo encarándote a diferentes enemigos con los que quizás no quieras enfrentarte pero ese demonio es pieza clave de tu equipo. A la hora de los detalles en las mecánicas que funcionan es donde Atlus cumple, incluso aunque sea en un juego de portátil, se nota que han trabajado mucho para que haya situaciones mecánicas, pero que tengan cierto sentido en conjunción por la historia.

Sí, esta secuela es todo un "más de lo mismo" con pocas mejoras. Habrá quien pueda criticar que no sea especialmente novedoso, pero no se trata de un producto para el público generalista, sino para el fan que sabe lo que quiere en un 'Shin Megami tensei'. Sigue siendo un juego de rol japonés exigente cuando debe y con un buen diseño. A veces no es importante hacer un descubrimiento importante o tener un sistema de combate único con un nombre de diez palabras para dotarlo de personalidad. Hacerlo bien es lo que importa, y aquí se demuestra.