UN INFIERNO

'Rambo: El videojuego', un uso poco acertado de una licencia fílmica

Reef Entertainment nos entrega este juego realizado con tan poco tino cuya compra es, cuanto menos, cuestionable.

Por Sergio Castaño 11 de Marzo 2014 | 13:49

Hoy en día existen muchas injusticias en el mercado de los videojuegos. Todos sabemos de los atropellos que sufre el cliente a la hora de tener que comprar juegos a medio desarrollo, con alarmantes cortes en su argumento que luego te devuelven en forma de DLC con precio adicional, y un largo y triste etc. Pero a veces, esas injusticias son más directas. Son esos desafortunados casos como 'Rambo: El videojuego'.

Los fantasmas de John Rambo

Son duras palabras que por otro lado están dirigidas hacia algo que se lo tiene buscado. No es raro ver como alguien coge una licencia cinematográfica y trata de hacer, con mayor o menor acierto, algo decente con ella. Pero en este caso, básicamente lo que nos encontramos es un producto que responde a las características de una generación ya olvidada de consolas.

Para ir paso a paso, comenzamos con la premisa del juego. Durante el funeral de John Rambo, el Coronel Trautman nos habla de su vida e intenta explicar las extravagancias de su personalidad. Esto será una introducción a cada capítulo que recorre las tres primeras películas. Nada veremos de la última.

A lo largo de unas 3 horas de juego tendremos que disparar, recargar, cubrirnos y esquivar. Nada más. No es que no sea necesario algo más allá para superar los niveles, es que el juego solo nos ofrece estas opciones. Se trata de un shooter, que no por ser de raíles justifica una simplicidad y una manufactura tan pobre.

Mecánica jugable dudosa

Cada uno de los niveles consta de partes de disparo en las que Rambo se mueve por el escenario buscando coberturas y dándonos tiempo en puntos específicos para disparar a todo lo que aparezca. La mayor dificultad en estos puntos será no tragar muchas balas y recargar con el peor sistema que se haya inventado, no por ser nuevo dado que es una copia de otros como la recarga activa de 'Gears of War', sino porque está muy mal implantado. Lo único que sale de lo común en esta parte es la barra de rabia que una vez llena podemos activar una especie de tiempo bala en el que los enemigos se vuelven brillantes y acabar con ellos nos rellena salud, única forma de alargar nuestra agonía.

Por otro lado tenemos los polémicos QTE que nos piden pulsar una serie de botones en el momento precios. En algunas partes fallar uno solo supone perder la partida, en otros solo nos baja la vida pero se nos permite avanzar. Nada más novedoso que esto podemos comentar sobre esta parte del juego.

Más allá de todo eso no hay nada más. el juego, muy fiel al estilo arcade, otorga números a todo lo que hagamos y nos dará la posibilidad de aumentar nuestras habilidades cada vez que subimos de nivel. Así encontraremos ramas para aumentar la resistencia o nuestro manejo de ciertas armas. Con este sistema se busca una especie de reto personal de superación, ya que la oferta jugable no ofrece mucho más aparte de esto y un cooperativo local en el que el segundo jugador simplemente tiene su puntero en pantalla y dispara compartiendo la pantalla, pero a efectos visuales el único que existe es Rambo.

Insignificante variedad de modos de juego

Aparte del modo historia contaremos con la posibilidad de seleccionar los capítulos de forma individual e incluso accedemos a ciertos retos de supervivencia, todo ello muy insípido, aburrido en extremo y siempre realizado con ese paupérrimo halo de juego fuera de su tiempo.

Dado que la jugabilidad no ofrece más análisis que este, aparte de decir que no solo es aburrido sino que está sencillamente mal diseñado. Por eso pasamos al apartado puramente técnico, donde lamentablemente hay que decir que la cosa no mejora. 'Rambo: El videojuego' cuenta con un apartado gráfico de bajísima calidad, que si bien es cierto, intenta imitar el rostro de Sylvester Stallone con un resultado lejanamente conseguido. Tal vez podríamos decir que la recreación de las armas es lo más realista. Pero tampoco sería muy cierto. Estas armas tienen el doble de munición si recargamos en el momento preciso o la mitad si lo hacemos mal. Y aún en caso de hacer una recarga normal, la munición no corresponde con la que esas armas tienen en realidad.

Dado que visualmente no es especialmente agradable y desde luego nada acorde con la tecnología actual, solo nos queda por rezar para que el sonido tenga algo especial. Lo habéis adivinado, tampoco es así. Más allá del tema principal de la película, que hace acto de presencia, el resto es anodino y para nada impresionante. De hecho, las voces de los personajes, sacadas de las películas, parecen grabadas directamente con una grabadora antigua apuntando a un televisor que reproduce el film. No percibimos edición alguna en el apartado sonoro, dada la discordancia entre el volumen o el simple ruido distorsionado de fondo cada vez que alguien habla.

Conclusiones

En líneas generales es un despropósito. Y no sólo porque jugablemente sea malo. Un shooter de raíles puede ser de lo más entretenido. Pero si su jugabilidad está mal planteada, su sistema es simple, invariable y nada estimulante, los gráficos son de hace más de cinco años, la imagen deprime y el sonido hiere, nada podemos hacer por fingir unas palabras bonitas que el título no se ha ganado en modo alguno.