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Análisis 'Life is Strange - Episodio 3 Chaos Theory'

El tercer episodio de la aventura narrativa de Dontnod Entertainment vuelve a recuperar la esencia del primer capítulo. Chloe, Max y su relación personal se convierten en protagonistas esta vez.

Por Álex Pareja 20 de Mayo 2015 | 09:05

Lo bueno del primer episodio de 'Life is Strange' era, sobre todo, su componente narrativo y emocional entre las protagonistas. La relación entre Max y Chloe se nos presentaba de una manera estupenda y conseguía fluir y evolucionar de una forma natural, alentado además con la dificultad de plasmar en una historia a personajes adolescentes (siempre complicados en todos los sentidos). Además, la interacción con el entorno alcanzaba cotas importantes que desmarcaban a esta nueva propuesta de Dontnod Entertainment de otras similares como las desarrolladas por Telltale, haciendo que fuese, al menos para mi gusto, superior.

El problema llegó con el segundo episodio. La historia continuaba siendo la misma, los personajes también, pero todo aquello que había destacado en el primer capítulo y que tan buenos resultados produjo se diluyeron. El aspecto emocional y relacional pasó a un segundo plano al otorgar protagonismo a un hecho que, aún siendo importante para la trama, denotaba no ser igual de importante que el resto. Además, la buena utilización del entorno y de las mecánicas de viajes temporales se perdieron con unos puzles bastante mal elegidos y peor aplicados en términos jugables.

El tercer episodio se convertía en algo importante, al menos para mí. ¿Seguiría la misma tónica? ¿Un grandioso primer capítulo que no iba a volver a recuperar las mismas sensaciones según avanzaba la historia? Amigos, debo deciros que no. El tercer episodio de 'Life is Strange' recupera lo mejor del primer capítulo e incluso lo potencia en algunos aspectos, haciendo que haya vuelto a recuperar la fe que el segundo capítulo me hizo perder en gran medida.

'Chaos Theory' comienza dejando bastante claro que esta vez lo importante no van a ser tanto los personajes secundarios y sus reacciones (que también influyen en la trama, por supuesto) sino la relación entre Max y Chloe, aquello que precisamente llegaba a ser lo mejor del primer episodio. Recuperando esa sensación, la relación entre ambas continúa avanzando todavía más, conociendo mucho más acerca de Chloe, de su pasado, de sus inquietudes y de sus gustos.

Ambas van desarrollando su relación casi a la vez que lo hace el jugador, recordando en cierta medida a otros juegos que también basan su narrativa en dos personajes. Pero sabe hacerlo bien y dentro de ese contexto adolescente tan bien recreado y por el que todos hemos pasado. Dontnod sabe mostrar el mundo adolescente sin caer en demasiados tópicos ni ser demasiado vulgar o explícito (que sería fácil), y sabe plasmar genialmente bien las dudas típicas de éstos, también de la sensación de estar desubicados en un mundo que parece que no les entiende.

'Life is Strange', además, vuelve a recuperar en este tercer capítulo la sensación de que somos nosotros mismos los que vamos atando cabos y entendiendo lo que ocurre más allá de lo que nos cuentan interactuando con el escenario. No entraré en spoilers pero es fácil encontrar en cada escenario diferentes objetos o situaciones que hacen que pensemos en ese ambiente creado más allá de la relación personal que en este caso ocupa el primer plano. Ese es uno de los aspectos que mejor lleva a cabo Dontnod con 'Life is Strange', no contando absolutamente todo a través de conversaciones o narraciones sino dejando al propio jugador atar cabos al ir descubriendo elementos.

La interacción en este tipo de juegos no estaba demasiado explotada. Los títulos de Telltale Games saben hacer muchas cosas bien, también las relacionales, pero no es capaz de otorgar esta belleza y elegancia en la manera de narrar. Los títulos de Telltale se sienten mucho más "ásperos" y directos de lo que es 'Life is Strange', por lo que este tercer episodio vuelve a recordarme que la evolución natural de estos juegos no está tanto en lo que ahora mismo continúan haciendo exactamente igual dentro de Telltale y sí más en las variaciones que intentan implementar desde Dontnod.

También habrá quien opine lo contrario, por supuesto, y crea que este tercer episodio tampoco hace avanzar demasiado la trama. En realidad es cierto, lo que es la trama general avanza más bien poco y sólo atamos un par de cabos sueltos (creando unos cuantos más por el camino, claro), pero creo de manera personal que lo de verdad saben hacer mejor es contar la historia poco a poco de esta manera tan sutil, otorgando más protagonismo a la relación entre las protagonistas. Para que lo entendáis mejor, la trama va avanzando casi a escondidas y a través de nuestra interacción, mientras que lo se mantiene casi siempre en primer plano es la evolución en la relación entre Max y Chloe.

Los puzles que tan poco me gustaron del segundo episodio aquí, por fortuna, se pierden. Sí que es cierto que no hay mucho componente jugable en general más allá de avanzar e ir descubriendo los objetos y el 90 por ciento de conflictos se superan viajando atrás en el tiempo y ya está (algunos los he superado incluso sin querer, utilizando esta opción), pero sinceramente, prefiero esa sencillez antes que los horribles puzles que nos encontramos en el segundo capítulo y que no hacían ningún bien al conjunto, después de haberlo hecho tan bien en el primero. No sé si a Dontnod le dio tiempo a rectificar después de las críticas a este hecho en el segundo episodio o si ya lo tenían así previsto, pero desde luego, la manera de abordar los problemas y los puzles en este tercer episodio están mucho mejor resueltas, aunque sin llegar a ser una maravilla en términos estrictos de jugabilidad.

Obviamente, las decisiones que tomamos en las conversaciones tienen consecuencias y en este tercer episodio ya sí que podemos vislumbrar que tienen bastante importancia. Al menos cambian (aunque no radicalmente) toda la historia en sí. Aquí, al centrar todos sus esfuerzos en la relación con Chloe, las relaciones parecen aún más importantes porque se enfrentan directamente a los lazos personales, no tanto a cuestiones más generales tal cual. Aún así, el final no deja del todo claro cuáles van a ser las intenciones que seguirá la historia, con un final que sin duda deja con ganas de continuar. El final más sorprendente de los tres que llevamos hasta ahora, sin duda.

La Teoría del Caos, que es la que da nombre al capítulo, es aquella que indica que cualquier mínima acción tiene consecuencias en el futuro. Evidentemente en un juego que nos permite viajar al pasado toma una importancia fundamental: cambiar una sola cosa, aunque parezca algo inocente, hace que todo lo que orbita alrededor también cambie de una forma increíble. Y hasta ahí podemos leer, claro, que no quiero que me acuséis de spoilear.

En definitiva, las buenas sensaciones con que deja este tercer capítulo de 'Life is Strange' no podían llegar en un mejor momento después de un segundo episodio que, al menos en esta casa, no gustó tanto como el primero. Las intenciones y las buenas formas que dejó el primer episodio vuelven a recuperarse en este tercero, tanto en la manera de narrar la historia como en la forma de evolucionar la relación entre Max y Chloe que, sin duda, es lo más interesante y mejor llevado de todo el conjunto. Veremos qué tal evoluciona la trama después del sorprendente final y, sobre todo, cruzamos los dedos para que el cuarto capítulo continúe por el mismo sendero.