COSA DE FAMILIA

'Call of Duty: Black Ops II', las guerras pasadas y futuras se fusionan bajo el sello Activision

Con un excelente guión fruto de una de las grandes mentes de Hollywood, la experiencia para un jugador goza de gran atractivo. Sus novedades jugables y la gran personalización en campaña y multijugador ofrecen la guinda de un buen pastel.

Por Sergio Castaño 19 de Noviembre 2012 | 13:49

Tras unos espectaculares eventos de presentación por todo el mundo, donde Activision puso toda la carne en el asador sin reparar en gastos, 'Call of Duty: Black Ops II' desembarca en consolas y compatibles con una promesa muy atractiva. Logra cumplir unas expectativas que no eran altas en un género tan colmado y nos hace ver que realmente se puede seguir innovando y dar entregas no solo divertidas en lo jugable, sino muy bien trabajadas también en lo narrativo.

La historia de mi vida

Treyarch continúa la historia que planteó en el primer juego donde el capitán Alex Mason y el sargento Frank Woods recorrían terrenos poco hospitalarios guerreando como mejor saben hacer. Añadiendo una trama que se extiende a lo largo de 40 años, retomamos sus acciones, ahora en los 80, sumadas a lo que el propio hijo de Mason, David, hará en el futuro de 2025. ¿Cómo unir estas dos partes tan diferenciadas? A través de un magnífico guión que presenta un auténtico villano conocido como Raúl Menéndez que intenta infligir al mundo un terrible dolor que previamente sufrió él. Dando guerra desde los 80 hasta el siglo XXI, la familia Mason se enfrentará a él llegando incluso a una segunda guerra fría donde EE.UU. se ve amenazada por ejércitos convencionales (aunque futuristas) combinados con un ataque ciberterrorista a gran escala que dejará a los americanos en bragas.

Este es el telón de fondo que con la ayuda de David S. Goyer, co-guionista de la trilogía de 'Batman' que nos ha regalado Christopher Nolan, presenta una historia realmente trabajada que pocas veces se ve en el género y cada vez menos en la saga 'Call of Duty'. Lo interesante de esta campaña no es solo esto, sino que además le ayuda un pequeño componente variable que viene dado por algunas decisiones que tomaremos, o el modo de resolver ciertas misiones, que resultará en un rumbo ligeramente diferente o cinemáticas con pequeños cambios que apuestan acertadamente por una rejugabilidad. Por otro lado, dada una dificultad muy correcta y digna en todas sus modalidades, sumado a una extensión en la media de los shooter (de 6 a 8 horas en dificultad media) tendremos en este apartado un gran punto a favor que más adelante se verá premiado con todo lo que los desarrolladores han propuesto en el apartado online.

Si ya de por sí este apartado se ve muy premiado con las dos líneas temporales, la variación de la historia y el elaborado modo de presentarnos todos los hechos; se alcanza un nivel aún mayor cuando vemos la posibilidad de personalizar nuestro equipamiento militar, e incluso seleccionar el camuflaje de las armas antes de cada nueva fase. Obviamente en cada época tendremos una gama de armas diferentes. En los 80 iremos con AK 47, FNC, y rifles clásicos. En el futuro tendremos toda clase de ingeniosas escopetas, ballestas, fusiles y ametralladoras que podrán equiparse con lo último en tecnología. Visores térmicos y nocturnos, identificadores de objetivo, retículas y miras varias. Por otra parte y añadido a los artilugios de las armas tendremos mejoras para el personaje, que desbloquearemos avanzando en la campaña o cumpliendo ciertos desafíos que se nos plantean. Además habrá ciertos lugares en los escenarios que mostrarán objetos ocultos a los que solo podremos acceder si encontramos su ubicación y llevamos las herramientas adecuadas.

Dado que los escenarios siguen siendo principalmente pasilleros será fácil ver estas zonas especiales. Flanquear será lo más que podamos hacer para rodear, en zonas amplias sobre todo, pero por lo general no habrá ningún tipo de exploración o caminos alternativos.

Militar de alto rango

Otro de los grandes atractivos de la campaña, y una novedad refrescante en la saga y el género, son las misiones Strike Force. Se trata de cometidos paralelos a la campaña principal, que nos van surgiendo a medida que avanzamos por esta y que guardan cierta relación con el argumento. Aquí pondremos a prueba nuestra habilidad como oficial superior. Tendremos un visor táctico desde el cielo, donde veremos todo el mapa y podremos dar órdenes a varias unidades para que ataquen, defiendan o patrullen. Saliendo de este modo estratégico podremos controlar cualquier unidad. Ya sea los tanques cuadrúpedos claw, las torretas defensivas o los soldados de asalto, tenemos la capacidad de encarnar a cualquiera y tomar parte en la acción. Las misiones que se ofrecen en esta modalidad son solo 5 en toda la campaña y su complejidad no es muy alta, aunque son ciertamente difíciles debido a una IA de los aliados bastante deficiente. A pesar de ello es un punto muy positivo que añade otra forma de disfrutar la experiencia del juego.

Llegan los no muertos

Pasando al popular modo zombies tenemos una gama muy atractiva que sin duda satisfará a los fans de este fenómeno. Con una ligera variedad de escenarios, todos ellos pensados para hacernoslo pasar muy mal y encontrar toda clase de formas para que los zombis nos acorralen y nos pongan los pelos de punta. Habrá 3 modos de juego. El primero es el clásico Supervivencia, donde 4 jugadores se parapetan en un mapa y tienen que eliminar a las sucesivas oleadas que van apareciendo. El segundo es Grief, una partida por equipos donde gana el que logre sobrevivir a los zombis más tiempo.

Por último encontramos el que es, probablemente, el más interesante de los 3. Se trata de Tranzit (o Tránsito) donde un autobús nos va llevando por todos los mapas haciendo breves paradas en las que podemos desbloquear zonas y conseguir armas nuevas con cuidado de que el bus no se marche de nuevo sin nosotros. Además, desperdigados por los mapas, habrá varios objetos coleccionables con los que fabricar artilugios especiales. Tal vez los escenarios parecen un poco atropellados, con un acabado tecnológico y gráfico muy inferior al resto del juego, pero la diversión está totalmente asegurada.

Lo más interesante de los modos multijugador es el hecho de poder grabar las partidas y emitirlas gracias a COD TV, así como hacer Live Stream de las mismas, un modo de dar a conocer nuestras habilidades, o echarle un vistazo a los demás en plena acción.

Este pueblo no es lo bastante grande para los dos

Pasando a los modos competitivos, 'Call of Duty: Black Ops II' presenta la clásica colección de partidas que ya todos conocemos de sobra. Hay alguna que otra novedad que añaden frescura al conjunto pero por lo general es la misma experiencia que vemos en otras entregas.

Para ofrecer un verdadero reto a los más veteranos está la modalidad Extrema, en la que se elimina toda clase de guía como el radar o las kill cams. League Play permite partidas con un matchmaking que se basa en la habilidad del jugador, ni más ni menos. Trás probar con unas cuantas rondas el sistema nos otorga un rango para enfrentarnos a otros jugadores del mismo. Iremos subiendo o bajando según como lo hagamos.

Un punto bastante positivo es el de jugar partidas de entrenamiento con bots, que pueden llegar a ser bastante duros, y así hacernos a las distintas armas, los tipos de objetivo de cada parida y demás novedades. Punto caliente ofrece uno de los modos más interesante Trataremos de defender la posición designada el mayor tiempo posible ganando puntos mientras. Aquí es posiblemente donde mayor trabajo en equipo se observe. Después están los clásicos Dominio, Duelo por equipos, Todos contra todos, Capturar la Bandera, o Baja confirmada, donde además de matar al enemigo tendremos que recuperar sus chapas identificativas para ganar más puntos.

El sistema de progresión nos da 55 niveles de experiencia y 10 de prestigio. A medida que matamos, conseguimos asistencias, realizamos desafíos o cumplimos objetivos ganamos experiencia. Con esto vamos desbloqueando los perks que serán de gran ayuda en partidas muy exigentes. La gran versatilidad a la hora de personalizar nuestro soldado viene dada por el sistema Pick 10. Este nos da un total de 10 elementos que aplicar al personaje. Ya sea armas, dispositivos para las mismas, granadas o mejoras. Solo 10 en total para repartir y gestionar la mejor forma de crear un soldado mortal.

Podemos seleccionar un arma principal con una mira concreta, una pistola como secundaria o escoger un arma de gran calibre para este segundo elemento, pero para ello hay que sacrificar uno de los 10 puntos para escoger la mejora que nos permita cargar dos armas grandes. Las mejoras que nos permiten correr más, ser sigilosos, o tener un mejor pulso también gastan un punto y hay que decidir si su utilidad será suficiente para sacrificar otro punto. Cada granada gasta otro, así que los amigos de este tipo de armamento ve verá enormemente lastrado. pero sea como sea encontramos que es un sistema perfecto para equilibrar a los personajes, al margen de la habilidad e cada jugador.

El aparado técnico tiene sus contrastes

Por último pasamos al apartado técnico y gráfico del juego. Aquí hemos de decir que la Inteligencia Artificial no destaca por su habilidad en campaña y muchas veces nuestros aliados nos darán algún que otro disgusto. Sin embargo la acción en general fluye adecuadamente. Hay enormes escenarios con batallas campales que rara vez ven una caída de frames por segundo. Montones de explosiones y balas silbando crean un gran conjunto que por lo general funciona bien y apenas muestra bugs o fallos de programación dignos de preocupación.

El apartado gráfico se queda un poco atrás para el momento tecnológico en el que estamos. Con un motor idéntico al de la entrega anterior parcheado con algunas mejoras, apenas vemos las diferencias durante el juego. Sin duda cumple correctamente con texturas bien definidas y muy sólidas que ofrecen detalles en armas y ropa con gran esmero. Sin embargo no se salen de la media ni hacen un trabajo que sea reseñable. Lo que si está bastante más trabajado es el apartado de las cinemáticas. Son más abundantes que en otros capítulos de la saga, con un diseño más cinematográfico y su nivel demuestra que Treyarch se ha esmerado bastante para que resulten espectaculares. Una vez más, no alcanzan ni mucho menos cotas insospechadas, pero son bastante detalladas en momentos especiales de gran dramatismo donde podemos ver unos rostros que expresan bastantes emociones acompañados por un doblaje correcto, que alcanza su cota más alta con el magnífico trabajo de Jordi Mollá como Raúl Menéndez.

La música corre a cargo de Jack Wall con ayuda de Trent Reznor. Aquí sin duda hay un trabajo esmeradísimo que destaca por encima de todo lo demás. Se puede decir que si el juego es memorable por algo, sin duda es por el sonido. No solo la banda sonora que ambienta a las mil maravillas, sino los efectos de sonido de increíble realismo que han sido grabados todos y cada uno. Sin acudir a bibliotecas de archivos externos, el equipo de diseño de sonido ha grabado cada uno de los elementos que suenan durante la acción. Un gran trabajo que nos sumerge de lleno y que obtiene un gran beneficio de sistemas de sonido envolvente que nos hará sentirnos como en una auténtica guerra.

Conclusiones finales

Como conclusión diremos que el juego es de lo mejor que la saga ha podido dar. Un apartado gráfico que no es el fuerte es el principal punto negativo, frente a modalidades originales y detalles de personalización incluso en la campaña que otorgan mucha variedad y rejugabilidad. Un guión bastante trabajado rompe ligeramente los esquemas de los shooter de historia pobre y los sonidos son de cine. Los datos de ventas lo avalan y sin duda el fan de esta clase de juegos verá aquí una compra más que obligada.