POR LA ESPADA MALDITA

Análisis de 'Soul Calibur VI' para PS4, reimaginando una franquicia

La sexta entrega numérica de la popular saga de lucha con armas blancas se alza como una de las mejores entradas en el género de esta generación.

Por Daniel G. Astarloa 23 de Octubre 2018 | 20:15

Desde que comprendemos los videojuegos como un medio competitivo siempre hemos asociado por instinto el género de la lucha con los combates cuerpo a cuerpo. Quizá sea porque las franquicias más representativas deciden tomar este aproximamiento, pero por lo general pensamos en lucha y nos vienen a la cabeza guerreros musculosos, puñetazos y patadas seguidas de un medidor de combos imbatible y ataques aéreos que no dejen respirar a los contrincantes. Sin embargo, cuando pienso en las grandes peleas en la vida real me vienen a la mente caballeros nobles, movimientos de espadas calculados y la famosa frase de Íñigo Montoya. Este es el más que acertado aproximamiento de la franquicia 'Soul Calibur'.

La saga de lucha y guerras con armas blancas ha alcanzado la sexta entrega numérica tras una larga ausencia en un título que dividió a fans y crítica. El objetivo con 'Soul Calibur VI' es volver a unir a la comunidad con un juego que reconecte con los fans clásicos, encuentre nuevos jugadores como para seguir justificando el lanzamiento de próximas entregas y lo más importante: ser lo suficientemente sólido como para romper con el aspecto continuista que se le venía criticando en los últimos juegos. Una tarea titánica, cuanto menos.

La raíz del mal

La primera solución que propone 'Soul Calibur VI' para devolver el estatus de altura de la saga es mirar al pasado, más concretamente al título mejor valorado de toda su historia: la primera entrega numérica, aquella que contaba el origen de la pesadilla y la batalla por las almas de guerreros que se verían atrapados para siempre por el destino de la espada maldita, la Soul Edge.

De esta forma viajamos en el tiempo para revivir la primera entrega en su totalidad, tanto en su historia como con la ayor parte de los personajes disponibles para el combate. Se trata de una forma excelente de traer nostalgia, replantear dónde estaban los puntos fuertes de la saga y repasar la franquicia para contar de una forma más consistente los sucesos de aquella primera entrega. Los juegos de lucha no contaban con fama de ser el esplendor de la narrativa en la generación en la que 'Soul Calibur' se estrenó, ¿así que mejor manera que revisitar el pasado y de paso reconectarlo con algunos de los personajes más populares del futuro.

Así conectamos de forma directa con el primero de los modos historia del tíutulo, la Crónica de almas. Este modo offline nos invita a revisitar el título original entre sus principales protagonistas, y una vez superemos los primeros capítulos podemos saltar a visitar el papel de cada uno de ellos de forma individual antes, durante o después de los eventos que tienen lugar en Europa occidental alrededor de la espada maldita, que consume las almas de aquellos pobres que se enfrentan a su portador, Nightmare. Un total de 21 historias individuales más aquellas agregadas por contenido DLC, una cifra nada desdeñable.

Por desgracia a costa de este modo historia sale perdiendo el modo Arcade, el cual está presente sólo como formalidad. Superarlo no aporta ningún beneficio, ni siquiera en forma de un final alternativo de qué sucedería si el personaje con el que lo terminamos lograra hacerse con el poder de la Soul Edge. Podría considerarse casi como una forma de entrenamiento, más que un modo en el que jugar de manera activa.

Un nuevo tipo de historia

Si nos sabe a poco descubrir el papel de cada personaje en el título tenemos el modo Balanza del alma, un extra cuanto menos interesante que se pone en el centro de atención como la forma de jugar offline en la que más horas podremos echar. Es aquí donde se nos invita a crear un nuevo personaje para el título, dar un paso adelante y adentrarnos nosotros mismos en la propia línea temporal de 'Soul Calibur' cruzándonos con sus protagonistas, enfrentándonos a ellos y afectando de manera directa a la Crónica de almas.

Lo interesante de este modo es que no se conforma con una narrativa lineal como en otros juegos: en su lugar nuestro camino, combates y destino vienen determinados por una serie de decisiones que afectan de forma directa a una balanza que marca cuánta maldad o bondad reside en nuestro espíritu. La rejugabilidad está encima de la mesa como una importante baza para disfrutar por completo del título, y como se nos permite tener varias partidas con diferentes personajes creados, más fácil lo tenemos.

También es interesante comentar los elementos de RPG que absorbe este modo de juego. Podemos equipar armas más o menos poderosas a nuestro personaje, cumplir con misiones secundarias, visitar tiendas e incluso apoyar la economía de una población para que se vea reforzada por nuestra mano. Todo ello contribuye a una gran cantidad de horas de las que aprovecharemos el tiempo, una inversión para disfrutar aún más de un juego que brilla por sus ideas.

Una hoja endeble

Desde luego 'Soul Calibur VI' consigue ser brillante en sus modos de juego offline, pero queda ver lo más importante: su juego competitivo. En una era en la que las luchas en línea están por delante de todo y los eSports imperan largo y tendido es imposible negar que sus modos online serán el centro de atención para muchos jugadores... Y esta sexta entrega no logra sobresalir en este aspecto.

Sólo se puede luchar en combates informales o clasificados, los cuales no destacan por ajustarse al nivel de cada jugador. El hecho de que se puedan crear nuevos personajes y usarlos en el modo online haciendo que la puntuación obtenida vuelva a cero facilita a muchos jugadores expertos poder combatir contra otros menos experimentados de forma fácil y, en ocasiones, abusiva. De hecho, el matching no tendrá problema tampoco en juntarnos con luchadores con miles de puntos que acabarán con nosotros en cuestión de segundos, sin darnos posibilidad de mejorar y entrenar para volvernos una versión superior de nosotros mismos.

El hecho de que haya tantos problemas para jugar en óptimas condiciones en el online se suma con el hecho de que, aunque la plantilla de personajes sea sólida y con personajes muy interesantes, se queda corta frente a otros juegos de lucha de esta misma generación. Es algo que se solucionará a medida que se lance más contenido DLC, pero que contiene un problema de base por tomar el primer juego de la saga como el centro de atención: muy pocos de ellos son nuevos personajes jugables. La mayor parte de la selección de guerreros pertenece a otros juegos de la saga, así que no contamos con muchas sorpresas en contraposición con otros títulos de lucha online. Aunque la presencia de Geralt de 'The Witcher 3: The Wild Hunt' se agradece para paliar este problema.

Conclusiones

'Soul Calibur VI' consigue dar la vuelta a las principales quejas que los fans tenían de la cuarta y quinta entrega de la saga. Los modos de juego offline se han reforzado muy positivamente y los combates son sólidos a la par que espectaculares, pero a cambio las batallas online carecen de la fuerza y energía que otros juegos de lucha nos ofrecen en esta misma generación. Pese a todo, es una experiencia más que potente y que merece ser disfrutada por toda clase de jugadores.