BEAT 'EM UP

'Foul Play' yo contra el barrio en Xbox Live y Steam

Mediatonic nos acerca un juego descargable con la esencia de los clásicos juegos de mamporros en avance lateral.

Por Xose Llosa 18 de Septiembre 2013 | 18:17

'Foul Play' es la primera incursión de Mediatonic en el mundo de los juegos de sobremesa. Con experiencia en el desarrollo de títulos de todos los tipos y colores para móviles, hasta uno de 'Hannah Montana', con 'Foul Play' se deciden a dar un paso más allá, y se trata de su primer exclusivo para Steam y Xbox Live.

Se presenta como el "yo contra el barrio" clásico protagonizado por dos personajes: El Barón Dashforth y su incansable ayudante Scampwick. Los protagonistas tienen la tarea de cazar demonios al más puro estilo Van Helsing, y en esta misión recorren diferentes parajes por todo el mundo, desde enfrentamientos con temidos corsarios caribeños, hasta el caluroso El Cairo infectado de momias.

La puesta en escena

Vamos a comenzar hablando de lo mejor que tiene 'Foul Play', y es su puesta en escena. 'Foul Play' es una obra de teatro en la que somos los protagonistas. El juego es un avance lateral sobre un escenario en el que van cambiando los decorados de cartón piedra, los cuales sirven de localización para las escaramuzas. Nuestro objetivo es dar leña a todo el que se ponga por delante de la manera más espectacular posible, para ganarnos los vítores del público y que suba la espectacularidad de la actuación.

Nada más arrancar el juego no se pude evitar recordar la escena del teatro en 'Final Fantasy IX', en la que teníamos que ganarnos los aplausos de los asistentes para poder continuar. Esta es la misma fórmula llevada al beat 'em up clásico.

Lo bueno de que se desarrolle en un contexto teatral es el juego que dan los cambios de escenario. Ver deslizarse tablas con decorados, aparecer al apuntador a chivar alguna frase, retirar enemigos KO con un garrote para que no molesten en la escena... Todo ello configura una presentación variada, original y que da lugar a momentos de humor en los que te saca más de una sonrisa.

Esta puesta en escena viene acompañada de un aspecto gráfico tipo cartoon que conjuga perfectamente con el conjunto que propone. Si veis un tráiler del título, no os voy a engañar, entra por los ojos.

El diseño de los personajes, tanto de los protagonistas como de los enemigos, sigue también esta línea teatral y son bastante divertidos. Si te tienes que enfrentar a un hombre lobo que se nota claramente que es un señor con careta nada puede fallar, o si...

¿Y la barra de vida?

Si esto es lo bueno de 'Foul Play', todo tiene una parte mala, y es que lo que ofrece Mediatonic flojea en muchísimos puntos. Un beat 'em up clásico, como este se propone ser, vive de las mecánicas jugables, y aquí han tomado una decisión muy importante, y perfectamente consciente, que condiciona todo el juego al completo: no hay barra de vida.

Al no haber muerte, nuestra manera de jugar se ve totalmente condicionada. Esto es, el aporroneo del botón de puñetazo desde el minuto uno a los créditos del final es una opción muy viable. Convierte a 'Foul Play' en una aventura accesible a todo tipo de usuarios, pero tiende a convertirse en un machacabotones sin mucho interés. Al no morir, a priori no hay nada que nos obligue a aprender los combos que va adquiriendo nuestro personaje, más allá que el interés de cumplir los objetivos adicionales de la misión.

A fin de obligarnos a explorar los vericuetos jugables, cada misión tendrá tres objetivos asociados, por ejemplo, hila un combo de 50 golpes. Si cumplimos los tres objetivos, además de un incrementos en la puntuación, iremos obteniendo amuletos que nos dotarán habilidades especiales. Pero al no morir, ¿para qué demonios me voy a molestar en conseguir los amuletos si el juego va a ser un reto igual con o sin ellos? Entonces aquí es donde la mecánica del título se vuelve a desarmar completamente y volvemos a chocar con el gran problema de la vida infinita.

En cooperativo todo fluye mejor

Por otro lado, los personajes van subiendo de nivel y se van desbloqueando nuevos movimientos, tiene un sistema de combos que enlaza agarre con diferentes acciones que es bastante bueno, la verdad. Sin embargo, tenemos dos personajes claramente diferentes, pero los movimientos de ambos son exactamente iguales, quedando reducidos a meros skins.

El último punto negro, y está de nuevo muy relacionado con la ausencia de muerte, es que el título se hace tremendamente repetitivo. Nos propone cinco actos con cinco escenas, o niveles, en cada uno de ellos, excepto el último que son 2. Sin embargo, hay muy poca variedad de enemigos por acto, que a lo sumo tienen uno o dos movimientos cada uno. Esto, unido a que no propone variedad de situaciones, termina resultando tedioso.

A la hora de jugar en cooperativo la aventura gana en fluidez. Además, mantenemos nuestro nivel de personaje y las habilidades desbloqueadas, por lo tanto podemos echar una mano a un compañero novato.

Conclusión

En conclusión, tenemos un juego con una puesta en escena carismática, un acabado técnico interesante, pero que se rompe a nivel jugable principalmente al no incluir barra de vida. Dentro del género, hoy día tenemos una retahíla de títulos muy importantes, como 'Shank', 'Scott Pilgrim Contra el Mundo', o el reciente 'Dungeons and Dragons: Chronicles of Mystara', que resultan alternativas más interesantes.