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Análisis de 'Islanders' para PC, cuando la gestión de ciudades se vuelve sencilla

La gestión y construcción de ciudades no tiene que ser algo excesivamente completo. Y el ejemplo es este 'Islanders'.

Por Manu Mora 22 de Abril 2019 | 18:20

Muchas veces buscamos algo sencillo que nos despeje la mente, pero a la vez que suponga un mínimo reto para nosotros. Algo que sea capaz de evadirnos de los juegos más complejos sin dejar la dificultad (sin pasarse) de lado. Pues bien, eso es lo que consigue hacer 'Islanders'.

Hablamos hoy de un juego que bien puede ser tratado como un gestor de ciudades o como un juego con puzles ya que su jugabilidad toca ambos puntos. Y la verdad es que esta fusión consigue hacer maravillas.

Islanders está disponible para PC desde el día 04 de abril. Así que, si os interesa lo que aquí os contamos, no dudéis en pasaros por la tienda. Que encima solo son cinco euros.

A construir ciudades en islas

La premisa que nos traen los chicos de GrizzlyGames Dev es muy sencilla. Nuestro objetivo es conseguir el mayor número de puntos antes de quedarnos sin movimientos. Y para ello lo que tendremos que hacer es ir diseñando pequeñas ciudades en islas que se generarán al azar.

A diferencia de cualquier gestor de ciudades que se preste, 'Islanders' no se rige por dinero o por logros. El juego nos ofrece cada vez que llegamos a un determinado número de puntos, un par de paquetes a elegir.

Estos paquetes contienen edificios y estructuras que podremos colocar en cualquier parte de la isla. Al colocarlos obtendremos puntos, pero dependiendo del lugar en el que lo coloquemos, los edificios que tenga en su proximidad o los recursos que haya en su área de efecto, conseguiremos mas o menos puntuación.

De esta forma, lo básico suelen ser o los leñadores o las granjas. Nosotros tendremos que elegir uno de estos dos paquetes al iniciar nuestra aventura en una isla. Si hay muchos árboles, mejor el paquete de leñadores. Si hay mucha zona verde, mejor el de granjeros.

Poco a poco iremos desbloqueando más y más paquetes y cada uno de ellos incluirá edificios nuevos y mejoras o añadidos para los que ya hemos colocado.

Así, el paquete urbano nos permite colocar un centro urbano, mansiones y casas, el cervecero nos permite hacer plantaciones de lúpulo y colocar fábricas cerveceras y los circos nos dan más puntos cuantas más casas haya cerca... aunque nos quitarán puntos por las mansiones que pille a su alrededor.

En definitiva, un juego que nos obligará a pensárlo bien dos veces antes de colocar un edificio al tuntún ya que, sí. Puede que igual ese circo ahí nos dé muchos puntos ahora. Pero cuando queramos expandir la ciudad igual nos resta más que nos da. Si no, esperad a desbloquear la joyería...

A por los puntos

Como os hemos dicho, cada vez que coloquemos un edificio en algún lugar de la isla conseguiremos puntos. Estos puntos se irán sumando a nuestra puntuación de la partida y cada vez que lleguemos a un determinado límite, nos ofrecerán dos nuevos paquetes de mejoras para que elijamos uno de ellos.

Cada vez que "subamos" el nivel de nuestra ciudad iremos aumentando poco a poco el nivel de la isla. Y cuando este esté completo, nos ofrecerán la posibilidad de cambiar a la siguiente isla inexplorada y empezar una nueva construcción de ciudades.

Esta es la única forma que tendremos de continuar jugando una vez que nos hayamos quedado sin edificios en la isla actual... o sin espacio. Cada vez será más difícil llegar al límite de puntos y si no conseguimos alcanzarlo y no desbloqueamos más paquetes de mejoras, pues se acabó nuestra isla.

Al cambiar a la siguiente, mantendremos la puntuación y empezaremos una nueva gestión de ciudad desde cero. Y no tiene porqué ser igual que la anterior. Hay islas grandes, heladas, desérticas y hasta islas pequeñas donde tendremos que construir plataformas sobre el mar para poder evolucionar. En este sentido no nos vamos a cansar de probar nuevos retos.

Eso sí. A cada salto de isla, el siguiente será más caro. Si bien el primero lo podremos hacer con pocas mejoras en nuestra ciudad, el segundo salto costará casi el doble. Y el tecero el triple. Y así sucesivamente.

Cuando no nos queden ni edificios ni saltos de islas, se acabó la partida y nos quedaremos con esa puntuación. Es ahí donde podremos ver al resto de jugadores y si lo hemos hecho bien, mal o... muy mal.

Relajante hasta en el más mínimo detalle

'Islanders' es un juego para relajarse. Se podría decir que tiene algo de "casual", aunque no por el hecho de que sea fácil. Más bien porque las partidas son sencillas y cortas.

Pero el ambiente que consigue el título no se logra solamente con la jugabilidad. Pese a tener una banda sonora muy discreta, consigue meternos en medio de la gestión de las islas y bajar la tensión del momento.

Por desgracia, no es una lista de reproducción muy extensa, así que si nos rayamos con facilidad, la música acabará por ser repetitiva.

Los gráficos tampoco buscan innovar y deslumbrar. Sin embargo el estilo minimalista y poligonal hace que sea muy llamativo visualmente. No desentona en ningún momento y, al igual que el apartado sonoro, consigue meternos en ese ambiente de tranquilidad y relax al que nos invita desde el principio.

Conclusiones del análisis de 'Islanders'

Como siempre, y cerrando el análisis, 'Islanders' es un juego que busca hacernos desconectar y darnos un estilo de juego sencillo pero entretenido. Tiene sus retos, sobre todo conforme avanzamos en las islas, y consigue proponernos unas metas muy interesantes.

No es un título para echarle horas y horas, sino más bien para dedicarle esos ratos en los que no sabes qué hacer o que necesitas algo sencillo y para desconectar.

Si eso es lo que buscas, o lo que necesitas a ratos, entonces 'Islanders' es tu juego.