BAGDAD SIGLO IX

Análisis de 'Assassin's Creed: Mirage', una vuelta a los orígenes del credo

Ubisoft nos da un breve respiro con un juego homenaje a toda su historia de 'Assassin's Creed' y un acercamiento más comedido, con todo lo que ello conlleva.

Por Rodrigo Aliende 10 de Octubre 2023 | 12:00

Después de decenas y decenas de horas dedicadas a asaltar poblados, destruir maldiciones, colocar piedras una encima de otra y muchas más actividades en 'Assassin's Creed: Valhalla', la saga necesitaba este 'Mirage', un breve respiro y, además, un homenaje a sus orígenes, una entrega con un enfoque menos ambicioso y expansivo -en el mejor de los sentidos-. En realidad, 'Mirage' nace como un DLC de 'Valhalla' y eso se nota en buena parte de sus mecánicas, menús, inventario, HUD, etc., por lo tanto no estamos exactamente ante una vuelta a los orígenes, sino más bien un encuentro a mitad de camino entre el 'Assassin's Creed' más moderno y el más antiguo.

Aunque es perfectamente posible jugar a 'Mirage' sin haber jugado a 'Valhalla', los jugadores que vengan de la anterior entrega disfrutarán un poco más al conocer ya cómo se desarrolla su historia más adelante y cómo llega hasta ese punto. Lo malo es que la narrativa apenas se centra en los personajes durante la mayor parte del tiempo, tan sólo al principio y al final. Entre medias nos ofrecen una serie de guaridas que tenemos que visitar según queramos para ir acabando con líderes de la Orden de cada zona, pero no se siente que haya ningún tipo de desarrollo en el protagonista y los personajes secundarios no son especialmente memorables, salvo Roshan con esa espectacular voz de la actriz iraní Shohreh Aghdashloo. 'Valhalla' hacía un mucho mejor trabajo en este aspecto, ofreciendo historias interesantes en cada reino que visitábamos. Dicho todo eso, Basim se siente también como un soplo de aire fresco gracias a su actitud tan positiva, con ganas de ayudar a la gente y de entrar en la Hermandad para hacer el bien.

'Mirage' se siente constreñido y limitado en todos sus aspectos, en algunas ocasiones para bien y en otras para mal. La saga necesitaba reducirse de tamaño urgentemente después de las dimensiones gigantescas de 'Valhalla', por lo tanto una ciudad más pequeña y una aventura más corta supone un soplo de aire fresco muy necesario. Sin embargo, esto se transmite a todas las dimensiones del juego provocando la sensación de estar ante un título menor. Por ejemplo, el número de habilidades a desbloquear podría ser mayor y no afecta demasiado en la forma de jugar, ya que 'Mirage' está muy centrado en el sigilo, algo de lo que hablaremos más adelante.

El sigilo es probablemente el punto más fuerte de 'Mirage' y el eje en torno al que giran el resto de mecánicas. Jugar a lo loco siempre es posible, pero hay muchos elementos que nos dejan claro que la idea es tomar un acercamiento más sosegado y un ritmo más lento analizando todas las opciones. Echando la vista atrás y teniendo en cuenta cómo ha evolucionado este sistema en la saga, esto se acerca más a la idea de cómo funcionaría esta orden según los cánones que durante estos años nos han enseñado.

El posicionamiento de los guardias no es tan evidente como para trazar un plan al instante y siempre será necesario hacer uso de las diversas herramientas con las que contamos, es muy complicado abrirse paso de forma sigilosa únicamente con nuestra hoja oculta. Por eso vamos desbloqueando una serie de gadgets que resultan muy útiles: dardos somníferos, trampas explosivas, petardos y bombas de humo. Todas estas se pueden mejorar hasta tres veces, entre las que cada uno decide cómo quiere enfocar su forma de juego. Por ejemplo, los buscapiés en un principio tan sólo hacen ruido y sirven para atraer al enemigo hasta un punto, pero al final se puede convertir en un auténtica granada de mano, o los dardos pueden pasar de dormir a envenenar.

'Mirage' se aleja tanto de los elementos RPG que han caracterizado las últimas tres entregas, que ni siquiera tiene una barra de experiencia por la que subir nivel. Realmente no hay un nivel como tal, sino puntos para desbloquear habilidades, que nos los dan conforme avancemos en la historia o realicemos misiones secundarias en forma de contratos. Por lo tanto matar enemigos o explorar no está recompensado con mejoras, así que es más recomendable centrarse en primer lugar en la campaña principal.

El parkour, evidentemente, sigue siendo uno de los otros pilares de 'Mirage'. Cuando funciona, lo hace muy bien y es de lo más fluidos de la saga, pero cuando no lo hace, es un poco frustrante quedarse encallado entre edificios o encima de una zona de la que no podemos salir. Gracias al parkour, nos damos cuenta de lo bueno que es el diseño de escenarios de esta entrega, cómo podemos subir por unas cajas, cruzar por unas barras, girar en la esquina, saltar de tejado en tejado, saltar a un carro de paja, volver a subir con un elevador... Da gusto correr por toda la ciudad. Además, como de costumbre, la ambientación de Bagdad es sublime. Regresan los edificios no muy altos, por los que moverse fácilmente. Las calles están repletas y llenas de vida, con multitud de potenciales víctimas a las que robar. Esta mecánica tiene cierta importancia en el juego, ya que de esta forma conseguimos objetos para vender y conseguir dinero y unos emblemas útiles para sobornar a ciertas personas y ayudarnos en las misiones o pagar a un grupo de mercenarios o a un músico.

El sistema de combate es tan tosco y poco profundo que casi se siente como si lo hubieran hecho a propósito para potenciar el sigilo. Los enemigos combinan constantemente ataques ligeros con otros imparables para que el jugador no se confíe. Eso sí, el parry se convierte en una arma letal, ya que una vez hecho, el contrario queda vulnerable a una instakill. Tampoco encontramos con mucha variedad, más bien todo lo contrario: unos enemigos rasos y otros más grandes que hay que buscar su espalda para poder hacerles daño. Se echa de menos en este aspecto una vuelta a los orígenes real, ya que en las entregas clásicas era mucho más divertido y satisfactorio plantarle cara a ejércitos enteros.

Conclusiones

En definitiva, 'Mirage' es un punto de partida muy interesante para futuros proyectos de Ubisoft y nos deja una sensación muy similar a la del primer 'Assassin's Creed' en su día, no por su ambientación y estilo -que también, eso es más que evidente-, sino por ese potencial que alberga y, si se explota correctamente, puede dar lugar a un gran título en los años venideros. Muchos fans de las entregas más clásicas van a disfrutar mucho en este Bagdad y encontrar ideas muy interesantes, pero también se sentirán frustrados con una inteligencia artificial pobre y un sistema de combate que dista mucho de lo que fue antaño. Eso sí, aquellos que busquen una experiencia más cercana a ser un auténtico assassin en las sombras sabrán apreciar las virtudes de esta última entrega, con el sigilo como uno de sus pilares y mayores virtudes.